En la mesa de madera, Ilacqua sentado junto a sus relojes despertadores.
TIENE UNOS 400 QUE FUE RECOLECTANDO DESDE MUY TEMPRANA EDAD

El encargado de preservar el tiempo de los relojes despertadores antiguos

El juninense Juan Ilacqua es un aficionado que mantiene viva la historia de las campanillas que estuvieron en cada mesita de luz. A las módulos los va juntando y acondicionando. Se destacan alemanes, suizos, italianos, franceses e ingleses.

En una mesa de madera yacen decenas de relojes despertadores que miran hacia la puerta de entrada de la vivienda. Esperan sonrientes para que les den cuerda, como en aquellas mesitas de luz -en una habitación de campo o ciudad- donde supieron estar con el propósito de levantar a los trabajadores todas las mañanas.
Cada uno vivió una historia distinta en lugares inciertos, pero, como cuando salieron de la fábrica a principios del siglo XX, desde el año 2000 comenzaron a reencontrarse en una casa de Junín donde se comentan anécdotas de épocas pasadas en las cuales sonaban cada día.

Detrás de toda esta colección, se encuentra el juninense Juan Ilacqua, encargado de proteger y mantener en condiciones a cada uno de ellos, quien se sentó en una silla de pino y comenzó a explicar su pasión de ser un “guardián del tiempo”.
“Esta pasión arrancó de muy chico: cuando tenía seis años, mi tío, Luis Pisoni era muy amigo de Casamatti, un hombre que tenía una relojería en la Terminal de Colectivos y siempre me traía un reloj despertador a cuerda de regalo”, expresó.
“Luego, Titi Mondino y Cesar Biondini me regalaron muchos más y desde ahí arranqué a coleccionarlos. Hoy debo tener más de 400 guardados. Internet facilitó mucho porque salen lotes de 10 o 12. No tiene un gran costo económico, y los compro porque me gustan”, afirmó. 

Me imagino las veces que ese reloj -de un peón de campo- ha sonado y mirado la persona cada mañana. Me lo regaló un hombre que trabajó 40 años en 9 de Julio porque no quería levantarse más temprano”, exclamó sobre una de las campanillas. 
“Tengo piezas con más de 80 años de antigüedad alemanas, inglesas, suizas, francesas e italianas. Un conocido me enseñó a arreglarlas porque ya no hay repuestos y muchísimos andan perfectos”, agregó. 
Entre los más increíble, el apasionado destacó uno alemán “rarísimo de la Segunda Guerra Mundial”. Cabe destacar que Ilacqua es técnico electromecánico, y trabajó 34 años en la empresa EDEN de nuestra ciudad.
“Hay vecinos y amigos que me dicen: ‘Tengo el reloj de mi abuela y te lo voy a dar’. A algunos le pongo un poco de lubricante y salen andando. Escucho ‘Los Redondos’ y me pongo a desarmarlos para ponerlos nuevamente en funcionamiento”, destacó.
Por ejemplo, “hay un hombre en la localidad de 25 de Mayo que me los junta y me los vende a un valor ínfimo. Si voy a San Telmo, cada reloj ronda los 800 pesos. En realidad no cuestan nada, pero valen mucho y es un legado para mi dos hijos”, subrayó.