Gracias al trabajo que fueron realizando y a la ayuda de la gente y vecinos, los voluntarios organizan las ollas.
Gracias al trabajo que fueron realizando y a la ayuda de la gente y vecinos, los voluntarios organizan las ollas.
ORGANIZACIÓN SOLIDARIA

Manos a la Olla: Conectar a los vecinos y crear oportunidades

La agrupación organiza ollas populares en distintos barrios de la ciudad para interiorizarse con las problemáticas diarias que tienen las familias. También buscan acercar a unos con otros para potenciar la ayuda.

Hace dos años, Jonathan Jonch, a quien todos conocen como Nino, emprendió junto a un grupo de voluntarios un proyecto solidario a largo plazo que desarrolla en los distintos barrios de Junín, buscando ayudar a los vecinos que más lo necesitan y conectarlos entre sí, potenciando las oportunidades.
“Empezamos en el barrio Ricardo Rojas”, cuenta Jonathan a Democracia sobre esta organización “sin fines de lucro y sin banderas políticas”, asegura.
Gracias al trabajo que de a poco fueron realizando y al apoyo y la ayuda de la gente y vecinos, los voluntarios comenzaron a organizar ollas populares en barrios de bajos recursos.

Cubrir necesidades
La idea de comenzar con “ollas populares” en los barrios partió de este grupo de voluntarios y amigos que, según Jonathan, estaba “muy consciente de las necesidades que pasan muchas familias que no cuentan con el apoyo ni el sustento del Estado”.
“Manos a la Olla” se trata especialmente de eso, de estar cerca de quienes más lo necesitan y poder brindar la ayuda posible.
“Desde un primer momento lo que hacemos es acercarnos a los barrios a cocinar para la gente e interiorizarnos con las problemáticas diarias que tienen las familias. También tratamos de acercar a los vecinos unos con otros para que se conozcan y se ayuden, también”.

Lo hago porque me conmueve la falta de oportunidades que se ve en muchos sectores. Nadie elige estar donde está y todos somos producto de las oportunidades que tuvimos. Jonathan Jonch. Manos a la Olla

Voluntarios a la par
“Manos a la Olla no cuenta con una sede fija, aunque han trabajado en muchas ocasiones con merenderos y comedores, como Los Totoreros, Frutillitas, Los Pekes, entre otros.
“También hemos cocinado al aire libre con ayuda de los vecinos”, asegura Jonathan, que además cuenta que se han conectado con otras organizaciones para colaborar en barrios.
“En el camino nos cruzamos con otras organizaciones como Don Ito, No fue magia, el Movimiento de los Trabajadores Excluidos y Juana Azurduy, con los que generamos proyectos que luego llevamos a los barrios”, cuenta Jonathan.
Asimismo, continúan en contacto con vecinos de distintos barrios “tratando siempre de generar conciencia y pidiéndole a la gente que se acerque, que colabore, que consulte, que se involucre y que sepan que entre todos se puede aliviar el día a día de un montón de familias”.

Una idea, muchos caminos
El trabajo de “Manos a la Olla” puede resumirse, según Jonathan “en una idea que parte de un punto, pero que se transforma en muchos caminos y búsqueda de herramientas”.
“Silvina del merendero Los Totoreros nos recomendó ayudar en el barrio Petit France y la idea es este año poder empezar a trabajar allí”.
Jonathan asegura que son muchos los proyectos que surgen pero “cuando los chicos del barrio no tienen zapatillas, lo primordial es que las tengan”.
Consultado sobre las razones del trabajo que llevan adelante, Jonathan aseguró que tiene que ver con las oportunidades.
“Lo hago porque me conmueve la falta de oportunidades que se ve en muchos sectores. Nadie elige estar donde está y todos somos producto de las oportunidades que tuvimos”, aseguró.

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