Julio Ferrero, director de Zoonosis y  Bromatología.
Julio Ferrero, director de Zoonosis y Bromatología.
DENGUE, ZIKA Y CHIKUNGUNYA

Con la invasión de los mosquitos también llegó la inquietud por las enfermedades

Agresivos y molestos, ya se hacen notar, pero aseguran que es parte de la temporada. Recomiendan eliminar potenciales criaderos como cacharros con acumulación de agua para evitar focos.

Cuando parecía que el verano se encaminaba ciertamente más tranquilo y con menos presencia de mosquitas, luego de varios días de temperaturas en ascenso y humedad agobiante, millones de voraces ejemplares de mosquitos salieron al mismo tiempo de charcos, zanjas y arroyos, en procura de víctimas de las que alimentarse.
Tarde pero seguro, la primera invasión de mosquitos de la temporada -que no será la última, dados los pronósticos- se hizo sentir, de la mano de una especie particularmente molesta: la “charquera” o “de inundación” (aedes albifasciatus), cuyas hembras atacan a los animales vertebrados cuando detectan el olor de su transpiración, su calor, o el dióxido de carbono que exhalan.
Sus horas de mayor actividad son las diurnas, excepto que haya vientos intensos que la obliguen a guarecerse, pero también aparece al atardecer y el amanecer; de buen tamaño y patas largas, su picadura es particularmente urticante pero tiene algo a favor: no transmite el dengue ni otras enfermedades graves, como sí lo hacen los más pequeños y menos notorios especímenes de aedes aegypti.
En las estimaciones de los expertos, la “temporada de mosquitos” que arrancó será probablemente similar a la del verano pasado.
“Suponemos que vamos a encontrar un escenario similar al de los últimos años en cantidad y variedad” explicó María Victoria Micieli, licenciada en Biología e investigadora del Conicet en el Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores de la UNLP (Cepave).
“Entre los que pueden ser vectores de enfermedades habrá una fuerte presencia de aedes aegypti”, indicó la profesional, “y entre los que no, pero pican, y fuerte, predominarán los aedes albifasciatus que se crían en anegamientos y charcos”.
Micieli explicó que “la tardanza en el ingreso del calor fue un alivio momentáneo, pero hay que adoptar las precauciones de siempre en cuanto a la eliminación de criaderos y el uso de repelentes para evitar picaduras”.

“Es estacional”
Julio Ferrero, director de Zoonosis y Bromatología del municipio aseguró que la presencia de los mosquitos, aunque parezca excesiva, es normal para la época.
“Es estacional, es normal en esta época del año. Lo que sucede es que no había hecho demasiado calor, ni siquiera tuvimos un invierno demasiado frío y hasta hace poco no teníamos un verano caluroso. Esta temperatura y humedad favorece”, explicó.
Asimismo destacó que no se recomienda la fumigación porque la cantidad de insecticida no resulta suficiente y utilizarla en determinados niveles es contraproducente para el humano.
“El repelente común es lo que conviene usar”, aseguró.
A pesar de los temores que genera la proliferación de los mosquitos, Ferrero aseguró que no hay dengue, ni chikunguya, ni zika, ni fiebre amarilla que porta el aedes aegipty, una variedad de mosquito que en general no zumba y no es audible.

Cuidados y limpieza de posibles focos
Para cuando mueran los albifasciatus ( que volvieron a ser incluidos dentro del género “Aedes” tras algunos años de contar con un género propio con el nombre de “Ochlerotatus”), en unas tres a cuatro semanas si lo hacen por causas naturales, podrían haber iniciado varios ciclos de reproducción; por eso es imprescindible acatar las sugerencias de descacharramiento que apuntan a eliminar potenciales criaderos.
También revisar los patios luego de cada lluvia, y dar vuelta todo recipiente que pueda contener agua; evitar el cultivo de plantas en recipientes con agua, reemplazándola con arena húmeda o al menos cambiar el líquido día por medio, enjuagando la maceta.

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