ARTISTA DE RECONOCIDA TRAYECTORIA

Pablo Caramelo: “Mi patria es la poesía”

Hace más de 25 años que se desempeña como actor. También da clases de teatro y dirige obras. En el último tiempo regresó a la escritura, publicó tres libros de poemas, el último fue presentado ayer en la Feria del Libro.

De Pablo Caramelo podría decirse que aquel chico que se destacaba como un hábil delantero en River Plate de Junín, se terminó convirtiendo –contra cualquier pronóstico que pudiese haberse hecho hace unos cuarenta años– en un destacado actor, director teatral, docente y poeta. Esta enumeración de sus desempeños artísticos es meramente cronológica porque, aunque pasó más de dos décadas y media sobre las tablas, su verdadero escenario es –según descubrió en los últimos años– la poesía.
En la Ciudad de Buenos Aires forjó una importante carrera teatral, abarcando los circuitos alternativo y comercial. Y también escribió tres libros de poesía, el último de ellos, presentado ayer oficialmente en su ciudad, en el marco de la Feria del Libro.

“Siempre me sentí con cierta solvencia en la escritura, viene conmigo”.

Actor
Después de terminar el secundario en el Colegio Marianista, Caramelo se fue a Buenos Aires a estudiar Derecho, aunque no estaba muy seguro de que ese fuese su camino. Tanto fue así que rápidamente dejó la carrera: el día que se encontró en la biblioteca de la facultad escribiendo un poema, decidió cambiarse a Letras. “Podría decir que es un instinto que traigo desde siempre, de cierta atracción por la escritura y por la literatura”, cuenta hoy.
En Letras el camino fue un poco más largo, pero al cabo de unos años decidió probar con la actuación, en un taller de Miguel Guerberof, a quien toma como su maestro. “Yo seguía escribiendo, pero en algún momento se me opusieron las cosas, el teatro y la escritura, y dejé la carrera de Letras y también de escribir. Una decisión, vista hoy, muy absurda y exagerada”, explica.
La actuación lo atrapó. Se metió de lleno en ese mundo y continuó su formación con Rubén Szuchmacher, donde “se armó un nuevo mundo, mucho más vinculado a lo profesional”.

“Hay algo de la condensación que me atrae, que me permite la poesía”.

Ahí se consolidó como actor, viviendo de su oficio, ya que en ese entonces Szuchmacher empezó a tener mucho trabajo y convocaba a su grupo de actores para hacer sus obras: “Hicimos de todo, desde circuitos alternativos, hasta teatro comercial, o institucional –como el San Martín–, giras a Europa, fue muy intenso. Con él estuve alrededor de diez años, y así un oficio que fue aprendido en una zona alternativa, se fue profesionalizando”.
Otra vez con necesidades de cambio, se mudó “a otro barrio de la actuación” y pasó a formarse con el maestro Ricardo Bartís, que es un referente en otro espacio expresivo: “Hay una zona de teatro ligada a los grandes textos, la que desarrolla Szuchmacher, y hay otra, que se le llama dramaturgia actoral, que tiene que ver con la improvisación, en donde lo importante es la actuación. Es como si uno fuera un jugador de fútbol formado en la cantera de Estudiantes y quisiera probarse en Independiente”.
Cuatro años estuvo con Bartís, haciendo diferentes obras y hasta participando en la Bienal de Venecia, en “una experiencia muy intensa”.

Escritura
Como docente, dio clases en el Instituto Universitario Nacional de Arte (IUNA, hoy UNA) y tiene su propio taller.
También se dedica a la dirección, con un grupo que formó con ex alumnos suyos del IUNA.
Pero lo que volvió a sentir hace algunos años –luego de una pausa prolongada– es la necesidad de escribir. “Siempre me sentí con cierta solvencia en la escritura, porque hay algo de ese lugar que viene conmigo de siempre”, afirma.
Editó, desde entonces, tres libros de poesía: “Buenos Aires planea una revolución justa”, “Falso feudo” y “Notas frente a una puerta desvanecida”; este último fue presentado ayer en la Feria del Libro de Junín.
Si bien también escribió algunos pequeños ensayos sobre actuación, la poesía es su medio de expresión. “Supongo que hay algo de la condensación que me atrae –explica–, me siento más cómodo en el proceso de abreviar, como si fuera una visión concentrada de algo, que es lo que permite la poesía”.

“Desplegué mi profesión de una manera lo más artística posible, es mi oficio; pero mi patria interior, donde estoy en un lugar más pleno, es la poesía”.

Definiciones
Caramelo se desarrolló durante 25 años como actor. “Es algo que he desarrollado como un oficio y ahora me he diversificado un poco más –dice–, el año pasado hice tres obras como actor, me siento convocado por otras zonas donde creo que también tienen que ver con mi despliegue. Y, a diferencia de otros momentos de mi vida, no quiero que se opongan, quiero que convivan”.
Y más allá de que esté ensayando una obra y preparándose para dirigir otra, lo que siente hoy en día es una inclinación más definida hacia la literatura: “Si tengo que decirlo, soy poeta. Yo desplegué una profesión de una manera lo más artística posible, pero es mi oficio, trabajo de eso; pero es como si mi patria interior, donde yo estoy en un lugar más pleno, es la poesía. Esto no significa que tenga una crisis vocacional, estuve más de 25 años en esto y el oficio está desplegado, y si uno, además, es docente transmite esa experiencia y la vuelve a repensar, quiere decir que es algo que he cultivado y me sigue interesando, pero es un oficio. Lo otro es un poco más, me involucra de una manera más profunda”.

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