UN MEDIO DE TRANSPORTE ECOLÓGICO, ECONÓMICO Y ACCESIBLE PARA VIAJAR AL TRABAJO, A LA UNIVERSIDAD O HACER LAS COMPRAS

Cada vez más juninenses vuelven a subirse a la popular y clásica bicicleta

Algunos porque hace bien a la salud, otros para ahorrar dinero que demandan los vehículos con motores a explosión, tras los últimos aumentos de la nafta. En las bicicleterías, el trabajo aumentó considerablemente en lo que va del año. Precios y testimonios de los pedalistas.

El uso de la bicicleta crece sin pausa. Cada vez es mayor el número de vecinos que optan por ese rodado como medio de transporte, como muestras del fenómeno, para ir a la Universidad y al trabajo o a la oficina en el centro de Junín donde los bicicleteros ya están a la vista.
Los comercios dedicados al ramo son de los pocos que no sufren tanto en estos tiempos de recesión con una baja en las ventas y los lugares de reparación se ven colmados de bicis cuyos dueños mandan a arreglar.
Ya están compartiendo el tránsito en la Ciudad palmo a palmo con autos, motos y micros de larga distancia que entran a la Terminal. El impulso que tuvo en los últimos años, le dio aires de renovación a la vieja y querida bicicleta archivada.
Si bien no existe un número aproximado de bicicletas que circulan por las calles juninenses, con solo detenerse en una esquina céntrica a cualquier hora del día alcanza para darse cuenta de que pasan a la par de cualquier otro medio de transporte y permanecen en falta las reclamadas y prometidas bicisendas.

Los pedalistas
Barata en relación a cualquier otro medio de transporte, fácil de llevar y de “colarla” hasta en los mínimos resquicios que dejan los embotellamientos viales, práctica al momento de tener que “estacionarla”, y con la doble función de trasladar al tiempo que se realiza ejercicio y se favorece la salud, para numerosos vecinos la bici les cierra por todos los costados.
Las sedes de reparticiones y entidades de numerosa recepción de público han comenzado a tener en cuenta el fenómeno y comenzaron a colocar los bicicleteros, como los estacionamientos “Voy Seguro” del Municipio.
En diálogo con Democracia, desde el patio de la Unnoba, el futuro ingeniero industrial, Andrés Tiberti indicó: “La bici es mi único transporte, ya que mi familia no me puede traer porque todos trabajan. Los tramos en Junín son cortos y el viaje se hace rápido. El hecho de que sea un medio de transporte ecológico y barato hace que sea recomendable. La bici es el futuro, ya que no contamina”.
A su lado se encontraba Franco Cornaglia, estudiante de abogacía, junto a su bicicleta a la cual le incorporó un motor a explosión. “Esta bici la compré usada, la empecé a acomodar y adquirí el kit del motor por internet y la armé yo en mi casa con un amigo. Todavía no hay una reglamentación vial”, explicó.
“La uso mucho, ya que gasta muy poco combustible, no tenés gastos fijos y la podés dejar en cualquier lado. Como toma buena velocidad, le puse freno a disco. Como vivo medianamente lejos, me acorta mucho las distancias”, remarcó.
“Yo le lleno el tanque con 40 pesos y ando diez días. No tengo que pagar seguro, ni preocuparme por el carnet de conducir. Hoy el kit debe rondar los 6 mil pesos, pero se amortiza con el bajo consumo”, expresó.
Ana Bosch pedalea todos los días para ir a su trabajo. “Salgo de casa por avenida La Plata, la dejo en la parada de taxis de la Plaza Alem y desde ahí voy a la Terminal donde me tomo el colectivo para ir al Hogar Escuela San Miguel, ubicado entre Baigorrita y Junín”, comentó.
Con un canasto a la vista, “además la uso para hacer mandados y siempre usé la bici. Si anduvieran los colectivos sería algo mejor. Yendo por nuestra mano, los autos nos respetan y estaría bueno que haya bicisendas”.
“Yo me podría haber comprado una ‘motito’ pero veo que es muy insegura. Hoy en día con el auto es complicado encontrar lugar para estacionar, pero la bici la dejás en cualquier rincón”, subrayó.

“Por el aumento de la nafta”
La modalidad de viajar sobre las dos ruedas aumenta entre los juninenses y, por ende, impulsa no sólo la compra de rodados nuevos sino también el reacondicionamiento de aquellos en desuso que se guardan en algún rincón de los trastos del hogar.
Según comerciantes del ramo, el trabajo aumentó un 20% durante el último año en las bicicleterías que las reparan, y algo similar sucede con las ventas.
El bicicletero Pablo Gentilucci explicó que “trabajo hay y lo cierto es que la gente anda más en bicicleta por el tema del aumento de la nafta. Por ahí el que tenía la bici guardada, la está volviendo a sacar para ahorrar y porque es algo barato para circular. Obvio que el que necesita el auto lo va a usar y por ahí los fines de semana lo guarda y sale a pedalear que además siempre es bueno para la salud”.
“Todo va de la mano con el asunto del aumento de la nafta. Ahora se está moviendo mucho lo usado que ronda los 2 mil y 3 mil pesos. Una nueva te sale de 6 mil para arriba, por lo que lo usado está volviendo otra vez”, aclaró Gentilucci quien además de los trabajos que realiza en su taller también ofrece pintura a fuego.
En relación a los precios para el mantenimiento del rodado, “una cubierta ronda los 400 y 500 pesos y el emparchado unos 50 pesos que lo vengo manteniendo desde hace rato. Por ejemplo una cámara cuesta 200 pesos, siempre el precio incluye la colocación. Una cadena ronda los 150 pesos, un par de pedales $ 120”.

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