Susana Pistorale, coordinadora de la licenciatura en genética que se dicta en la Unnoba.
Susana Pistorale, coordinadora de la licenciatura en genética que se dicta en la Unnoba.
LICENCIATURA EN GENÉTICA

Una carrera con muchos matices que se dicta en la Unnoba y en la Universidad de Misiones

Se inscriben entre 90 y 100 alumnos por año en la sede de Pergamino, donde se dicta. Desde el 2011 hasta hoy cuenta con 65 graduados. Aspectos de una profesión que busca generar conocimiento y aportes a la región y la comunidad.

La carrera de genética comenzó a dictarse en la Unnoba en 2006, siguiendo los pasos de la Universidad Nacional de Misiones, pionera por más de 40 años. Actualmente son las únicas que dictan la licencitura en genética.
Con una duración de cinco años, los licenciados en genética obtienen una formación fuertemente orientada a todo lo que tiene que ver con la genética dentro de las Ciencias Biológicas, tanto en las áreas animal, vegetal como humana.
Susana Pistorale, directora del Departamento de Ciencias Básicas y Experimentales de la Unnoba y coordinadora de la carrera contó a Democracia los aspectos de una ciencia que busca generar conocimiento y que se convirtió en una de las que más vertiginosamente ha avanzado en los últimos años.
“La carrera tiene un perfil generalista en el sentido de que no se obtiene un graduado licenciado en genética animal, vegetal o humana. Es un licenciado en genética que tiene una formación básica, fuerte en esas tres grandes áreas”, explicó la coordinadora.
Cada año se inscriben entre 90 y 100 alumnos en la sede de Pergamino, donde se dicta la licenciatura que desde su primer cohorte, en el 2011, ya cuenta con 65 graduados, muchos de los cuales se encuentran en Junín y otros en Pergamino, la mayoría becarios de Conicet, de Unnoba o de la CIC. Muchos, además, incorporados a los cuerpos docentes.

Aporte a la región
Cuando en 2006 la Unnoba incorporó la carrera de genética, según explicó Susana Pistorale, “la idea era conjuntamente con la carrera de ingeniería en alimentos y la ingeniería agronómica, generar profesionales que pudieran tener una vinculación en cuanto a lo que podían aportar a la región y a la sociedad”.
Sin dudas la búsqueda de un aporte concreto a la región donde se desempeñarían posiblemente los egresados.
“Tanto la ingeniera en alimentos como la agronómica y la genética, como en Unnoba la estructura se da por escuelas -no por facultades-, tienen un denominador común”, destacó Pistorale y continuó: “la idea era que hubiera gente que supiera producir (ingenieros agrónomos), gente que pudiera hacer innovaciones tecnológicas, generar conocimiento (licenciados en genética, en el área animal y vegetal, primordialmente) y a su vez ingenieros en alimentos que pudiera agregar valor a esa producción y tecnologías que mejoraran los cultivos o animales”.
Es por ello que las tres carreras troncales están dentro de la misma escuela de Ciencias Agrarias, Naturales y Ambientales (Ecana).

Comprender la genética desde lo cotidiano
“Cualquier ciencia puede ser explicada y acercada a la población”, aseguró Pistorale.
Y sin dudas la genética se ve actualmente muy difundida en los medios, especialmente en lo que respecta a la cuestión del ADN.
“Los medios de comunicación son muy importantes para poder transmitir la información de una manera accesible para la población pero también es importante que no se aparte de lo que es. Sin caer en un cientificismo”, explicó.
Asimismo, la coordinadora de la carrera destacó: “Creo que es accesible y creo en la sociabilización del conocimiento”.
En muchas situaciones, un ciudadano común tiene que tomar decisiones importantes y la accesibilidad del conocimiento vuelve esas decisiones más comprometidas y concientes.
“Sin entrar en detalles, por ejemplo sobre el comienzo de la vida y la despenalización del aborto, un tema vigente y tan importante. El hecho de cómo una persona puede estar a favor o en contra, dejando de lado lo religioso, desde lo biológico: entender dónde empieza la vida. Y ahí entra mucho en juego la biología, la genética. La forma en que uno lo pueda explicar de la mejor manera hace que una persona pueda tomar una decisión en base a un conocimiento al que puede acceder”.

Genética comunitaria
Acercar la genética a la comunidad es otra de las cuestiones que destaca Pistorale y que favorecen tanto en la salud como en la búsqueda del bienestar.
“Existen muchas alteraciones cromosómicas, un síndrome de down de hecho está determinado por una anomalía de este tipo, pero hay otras enfermedades en las cuales uno tiene la predisposición y se desarrollan porque el ambiente ayuda a que esa predisposición genética realmente se pueda dar”, explicó la profesional.
En cambio, si ese ambiente fuera “bueno”, según Pistorale, “tal vez no se desarrollaría esa enfermedad aunque genéticamente tenga la predisposición”.
“Esto lo recalco porque no todo está escrito en los genes. Hay información que es genética y se transmite de padres a hijos, pero el ambiente tiene una influencia importante en cuanto a que se pueda dar o no lo que está escrito en los genes. Y vale la pena si se puede evitar”.
Además, remarcó la necesidad de la precaución a la hora de brindar cierta información a los pacientes, especialmente cuando no hay un tratamiento.

Avance
Cada año, a medida que la carrera se conoce, aumenta el número de ingresantes que provienen de toda la región.
Según aseguró Pistorale, con respecto a la genética: “Pasamos de apenas conocer el genoma humano poco después del 2000 hasta hoy en día en que con un secuenciador de última generación se toma una muestra de ADN y en 24 horas se puede obtener tu genoma secuenciado. No creo que haya ciencia que haya tenido un desarrollo tan vertiginoso en tan pocos años”, concluyó.

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