La religión africanista mantiene en el poder a los antepasados de los africanos presentes.
La religión africanista mantiene en el poder a los antepasados de los africanos presentes.
JUNÍN PLURAL

Con un templo, la religión africanista comienza a expandirse en nuestra ciudad

Está ubicado en calle Gandini 1252 donde se realizan las sesiones o ceremonias espirituales. Son defensores de la naturaleza “porque cada energía que nosotros adoramos es parte de ese contexto”, explicó el pai Marcelo Gómez. Además brindan apoyo de caridad en comedores.

Cuando hablamos de las religiones africanas, normalmente se refiere a la espiritualidad de las personas. Estas son las filosofías antiguas que resultan de la fe, mantienen en el poder a los antepasados de los africanos presentes, y se está practicando en sus distintas formas y formatos.
La esencia de esta escuela de pensamiento se basa principalmente en la trasmisión oral, es decir lo que está escrito en los corazones, las mentes, la historia oral, las costumbres, los templos y las funciones religiosas.
Aunque es difícil generalizar, debido a la diversidad de las culturas que comparten algunos sistemas de creencias comunes, el papel de la humanidad es generalmente visto como una relación entre la naturaleza y la armonización de las fuerzas sobrenaturales.
En Junín desde hace unos años existe el Templo de Costumbres de Raíces Africanas que está situado en calle Gandini 1252 donde ayer por la tarde llevaron a cabo una sesión espiritual de la que Democracia fue partícipe. Cabe destacar que en cada encuentro participan entre 50 y 100 personas
“El templo tiene bases, por ejemplo, en las danzas africanas, las orillas y todo lo que tenga que ver con la cultura de ese continente. Practicamos todo lo que tiene que ver con la religión africana”, explicó Marcelo Gómez, sacerdote espiritual o pai (padre) de santos.
“Las orillas son santos que representan a cada sector de la naturaleza como la del mar, agua dulce (lagunas) o el hierro. Por eso nos identificamos como africanistas y defensores de la naturaleza porque cada energía que nosotros adoramos es parte de ese contexto”, sostuvo.

La religión africanista y umbanda
“La palabra ‘umbanda’ es un poco más nueva que esto, pero pertenecemos en una parte. El significado es ‘la unión de las bandas’. La umbanda en sí sola no cultiva orillas por ejemplo”, explicó el sacerdote espiritual. Y agregó: “Si bien nosotros estamos en el contexto de la umbanda, nos identificamos más como africanistas que abarca más lo que es la religión en sí”.
“A esta religión todos llegamos por lo mismo: porque andamos con problemas, mal anímicamente o espiritualmente. Particularmente buscamos una religión y nos sentimos identificados con los africanistas”, subrayó.
“Yo investigué todas las religiones y me gustan todas las culturas, pero elegí esta porque me pareció la más sensata porque abarca todas las energías, tanto de niños como adultos. Por ejemplo, una sesión que hacemos nosotros, comenzamos con la energía de crianzas, pasando por la evolución de la persona hasta la adultez. Además, los dioses que nosotros adoramos son los que nosotros encontramos por intermedio de la incorporación”, informó.

“No hay religiones malas”
Continuando con la entrevista, Marcelo resaltó: “Nosotros nos dedicamos a la caridad que es el referente principal dentro de nuestra religión. Apadrinamos comedores, estamos siempre abocados y creo que todas las religiones buscamos lo mismo”.
“Estoy convencido de que no hay religiones malas, sino que hay malas personas dentro de las religiones. Tengo un amigo pastor, otro sacerdote y siempre en las charlas que tenemos, coincidimos en esto. A mi dios principal lo llamo Yalah, otros lo llaman Jehová y en definitiva esos dioses significan lo mismo”, sostuvo.
“Nuestra religión lamentablemente, al haber poco control que lo estamos organizando, (como un obispo en la Católica), hay mucha gente que usa la africanista para delinquir o cubrir algún maleficio y la gente por esto entiende mal las cosas. Por eso digo que hay gente mala dentro de las religiones”, concluyó.

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