>Guido Covini, director de Obras Sanitarias.
>Guido Covini, director de Obras Sanitarias.
SERVICIO DE AGUA

Señalan la baja cobrabilidad de la tasa de agua de red y el alto consumo

Los altos niveles de arsénico en algunos distritos de la provincia bonaerense, volvieron a preocupar a los especialistas técnicos y a funcionarios. En Junín, una de las ciudades involucradas en un informe técnico, hacen hincapié en la baja cobrabilidad de la tasa y el excesivo consumo.

En los últimos días ha reaparecido la alarma por altos valores de arsénico en el agua a raíz de un informe del Departamento de Ingeniería Química del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), que publicó el mapa del arsénico en la provincia de Buenos Aires, donde también aparece Junín como una de las ciudades que presenta esta problemática.
Si bien en la víspera, las oficinas e instalaciones de Obras Sanitarias Municipales no trabajaron porque el personal estaba de franco por ser hoy el Día del Trabajador de Obras Sanitarias, Guido Covini, responsable del área, brindó a Democracia información general sobre la problemática del agua.

El informe provincial
“En términos de área geográfica la presencia de arsénico englobaría a un 70% de la provincia. Lo que pasa es que hay zonas más focalizadas que otras, como el corredor de la Ruta Nacional 5. Entre los distritos más afectados están Mercedes, Chivilcoy, 9 de Julio, Carlos Casares, Bragado y Pehuajó”, explicó Jorge Stripeikis, director del Departamento de Ingeniería Química del Instituto Tecnológico de Buenos Aires ITBA, desde donde se realiza el mapa.
El especialista advirtió que la presencia de arsénico en las napas es “muy caprichosa” porque “depende de la estructura del suelo, de cómo va el acuífero y la profundidad de la que se extrae el agua”, entre otras variantes, por lo que es “bastante difícil de predecir el nivel exacto” en el que se encuentra.
Las mediciones del ITBA, hechas en distintos años desde 2011 advierten de porcentajes altísimos en localidades como Pergamino (0,053 mg/l); Suipacha (0,154 mg/l); Junín (0,086 mg/l); O’Higgins (0,237 mg/l), en el distrito de Chacabuco; Santos Unzué (0,063 mg/l), en 9 de Julio; Tres Algarrobos (0,055 mg/l), en Carlos Tejedor, y Banderaló (0,348 mg/l), en General Villegas. Aunque el conflicto también aparece en el partido de La Costa (0,681 mg/l) y en Copetonas (0,138 mg/l), Tres Arroyos.
El informe aclara que algunos de estos registros fueron tomados del agua de la red, distribuida por el municipio o por empresas, y otros sobre muestras de perforaciones particulares, de viviendas o establecimientos escolares. En todos los casos, la fuente de agua es básicamente subterránea.

En Junín
Según lo expuesto por Covini, en Junín hay 67 pozos de agua y los valores de arsénico son distintos en cada punto de la ciudad, variando muchísimo de uno a otro. “No hay un valor promedio porque no tenemos medidores de caudales, solo tenemos valores parciales, en distintos puntos de la red”, aclaró.
Sobre la posibilidad de contar con una planta potabilizadora para Junín, que obtenga valores del 0,01 mg/l, opinó que son pocas ya que valen 20 millones de dólares, “con los que no cuenta ni Provincia ni el Municipio”, aclaró.
Criticó el excesivo consumo de agua de red en nuestro Distrito. “Tenemos uno de los consumos más alto en la Provincia, en lo que es agua potable. Mientras que la cobrabilidad es del 42 por ciento”, afirmó.
Aclaró que como es un servicio indispensable, no se puede cortar y por ende, la gente no lo valora.
En cuanto a los medidores de agua, que están puestos en algunos sectores de la ciudad pero en la gran mayoría de las casas no está, dijo: “un medidor de agua sale 5.000 pesos ¿donde lo ubicás si tenés una cobrabilidad de 40 por ciento de la red?. Lo que se cobra solo alcanza para pagar los sueldos”.
Apuntó que es un tema de costos, porque al tener bajos índices de cobrabilidad, es decir, si solo cuatro de cada diez consumidores pagan, había que merituar si se pueden colocar más aparatos. “Eso lo decide Hacienda del Municipio, lo que es medidores y cobrabilidad”, señaló.
Respecto al alto consumo de agua en Junín, Covini dijo: “hay una falta altísima de conciencia del valor del recurso agua en lo que es el país en sí, hasta en los ejemplos más comunes como la gente que tarda mucho en bañarse, o que llenan y vacían las piletas diariamente en verano”.
Si bien la falta es de los vecinos, al Estado también le cabe la responsabilidad de no cuidar el recurso: “Yo he visto muchas publicidades, pero el valor se toma cuando la tarifa lo refleja”.

Planta Depuradora
Sobre la Planta Depuradora de líquidos cloacales de Junín, Covini dijo que hacen falta recursos importantes para repararla y que está funcionando parcialmente.
“Fue construida en 1990, funcionó en su momento, en determinadas unidades del proceso, tanto como el lecho percolador, el imhof, primario, secundario, en la época de Meoni no se invirtió en mantenimiento, entonces se vino abajo. Ahora lo que hacemos es buscar los fondos de inversión para hacer una planta depuradora nueva y asimismo, tratar de rescatar algunas de las unidades para poder dar un uso, hasta que esté la nueva planta”, explicó.
Covini aseguró que en la planta, se hace la cloración de los líquidos cloacales, que van directamente al Río Salado, a la bajada del tajamar del río, recorriendo aproximadamente 40 km hasta Chacabuco. “En el medio no se sabe qué es lo que hay, si hay atmosféricos vertiendo líquidos, es decir no tengo el control de lo que sucede en el Río Salado”, acotó.

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