El pedido de ayuda al FMI dividió aún  más al oficialismo y la oposición en Junín
LA PREOCUPACIÓN POR EL RUMBO ECONÓMICO

El pedido de ayuda al FMI dividió aún más al oficialismo y la oposición en Junín

Mientras que para Cambiemos, la medida anunciada por el Presidente es de carácter “preventivo” y un reaseguro ante las fluctuaciones de los mercados, en la vereda de enfrente Unidad Ciudadana y el Frente Renovador cuestionaron el modelo “especulativo”.

El pedido de ayuda urgente del presidente Mauricio Macri al Fondo Monetario Internacional y el inicio de las negociaciones en Washington dividió aún más al oficialismo y la oposición por el rumbo de la economía argentina, aunque coincidieron –al ser consultados por Democracia- en describir un panorama complicado para el país.

Una medida “preventiva”
En este sentido, Juan Fiorini, senador bonaerense por Cambiemos, afirmó a este diario que el contexto mundial “es complejo” y encuentra al país en plena transformación de su economía. “La decisión del Presidente y su equipo fue elegir un camino, que es el único camino que tenemos como país, tratando de evitar una crisis económica que afecte a todos y nos haga retroceder”, señaló el legislador.
Y agregó: “Se trata de una política económica gradualista, que está buscando, en definitiva, tratar de salir del enorme gasto público y descontrol que teníamos, del desastre que teníamos en las finanzas”.
Asimismo, cuestionó a quienes quieren obtener un rédito político de esta situación, que –según su entender- dista de la crisis económica y social de 2001. “Hay muchos interesados en que nos vaya mal, porque hay sectores que no creen en la democracia, y muchos menos les interesa mejorar el país”, afirmó.
“Este gobierno es transparente, tenemos indicadores públicos creíbles, por lo tanto esta prevención que estamos tomando se da en este marco de transparencia y de información, por eso el Presidente mismo fue el que dio el mensaje”, remarcó.


En concordancia, la diputada provincial Laura Ricchini (Cambiemos) afirmó a Democracia que “la decisión del Presidente está orientada a proteger al país, es una medida preventiva”. Y acotó que “se está generando un miedo en la población sin tener nada concreto”.
“Entendemos que el FMI ha causado problemas al país en el pasado, pero hoy la situación no es la misma, por lo que hay que tener mucha cautela”, insistió.
Y amplió: “La situación objetiva del país no es la misma que en 2001, cuando la gente se endeudaba en dólares, el capital que tenían los bancos estaba en bonos del Estado nacional, y al no poder pagar el Estado esos bonos, se generó un caos en todo sentido”.


Por su parte, el concejal peronista en Cambiemos Marcelo García afirmó que “en la Zona Núcleo no se ha podido levantar la mayor parte de la cosecha”, situación que “se siente y hace disminuir el ingreso de divisa extranjera”.
“En cierta forma hay que buscar ese colchón. Creo que también la oposición está muy enfocada en comparar la situación con 2001, siendo que la Argentina no está en esa situación económica y financiera”, diferenció.
“Una tasa del 4%, que en el mercado internacional estaría entre el 6 y el 8%, obviamente es la más conveniente; después se verá el tema de las condiciones”, afirmó.

Fuerte disenso con el rumbo económico
En la vereda opuesta, el senador provincial de Unidad Ciudadana Gustavo Traverso afirmó a este diario que “es la crónica de una muerte anunciada”, una situación que “se veía venir, por la alta vulnerabilidad de la economía argentina, sometida a un brutal endeudamiento”.
Y agregó: “La lluvia de inversiones que iba a venir fue una farsa y solo vino el capital especulativo, a timbear en la bicicleta financiera y a llevarse suculentas ganancias. Hoy entienden que el modelo macroeconómico del país no es confiable y se van, y se llevan nuestras riquezas”.
“Es el mismo proceso político que la Argentina vivió en el ´75, en el ´78 con Martínez de Hoz, en el ’81, en el ’89 con Alfonsín, el menemismo, y el 2001 de Cavallo, es exactamente el mismo proceso, y para contrarrestar esta situación es peor el remedio que la enfermedad. Vamos a hacer un acuerdo con el FMI y por lo tanto le vamos a entregar toda la soberanía argentina a los burócratas del fondo, que nos van a venir a decir cuánto hay que bajar lo que ellos consideran el gasto social, cuánto menos hay que pagar de jubilaciones, asistencia social, presupuesto de salud, y esto ya lo conocemos, esto termina en una catástrofe”, afirmó el legislador kirchnerista.
“Creo que es un gobierno que está en un fuerte proceso de descomposición política y lo pagamos todos los argentinos”, aseveró.


El miembro del directorio del Banco Provincia y ex intendente de Junín Mario Meoni (Frente Renovador) afirmó a Democracia: “Con respecto a la ida al FMI, me parece que no había muchas salidas más para el Gobierno, pero el problema es en qué contexto se acude al fondo y cuáles van a ser las consecuencias, además de la insistencia del Gobierno en políticas económicas equivocadas. Ir para pedir más deuda o simplemente para financiar una situación de crisis, sin resolver los problemas estructurales, es un camino sin salida, y es lo que ha venido haciendo el Gobierno, ir tomando fondos, que los va licuando permanentemente porque no tiene un plan económico consistente, que le de estabilidad y productividad al país, una balanza comercial favorable”.
“Si se sigue por el mismo camino, no va a andar. Y si se aplican las recetas del FMI van a venir dos o tres años, como mínimo, de mucha dureza fiscal, lo que implica el final de muchas empresas, Pymes, pérdida de empleo, ajuste, lo que ya conocemos en la Argentina porque ha pasado en otros momentos. No hay una solución de fondo”, consideró.
Y añadió: “Obviamente ir al FMI, lejos de generar confianza en la población, genera más desconfianza y no hay economía que funcione sin confianza; no quiero ser pesimista, pero no hay muchos motivos para no serlo”.


El dirigente peronista y titular de ATSA Filial Junín, Héctor Azil, afirmó a este diario: “Mi posición es clara, en contra. Los justicialistas lo tenemos como principio ideológico, nuestro partido se basa en tres principios fundamentales, justicia social, soberanía política, e independencia económica. Y la independencia significa liberarse los lazos del FMI, que cada vez que da un peso impone condiciones de ajuste para asegurarse el cobro. Es el crédito más barato en intereses, pero el más caro por las condiciones sociales que impone, es el crédito por el que más se paga en costo social”.
“No están acertando desde el principio, lo que uno no sabe es si son errores o si es premeditado. Siempre con estos gobiernos neoliberales el salario es un costo, hay que bajar el costo del salario. Nosotros en una categoría de enfermera de piso, desde 2015 al 2017, el salario básico aumentó el 76,5%, no está mal, en dos años y medio, fuimos acompañando la inflación, pero en dólares ese salario en 2015 era de $ 1187 y ahora es $ 827, o sea que se perdió un 30,3 por ciento del poder adquisitivo del salario y eso le está pasando a todos los trabajadores”, expresó.
“Está claro para qué vienen y qué modelo económico quieren, un modelo donde haya muy pocos favorecidos, que son empresas muy grandes, multinacionales, y la renta financiera”.


José Bruzzone, concejal por Unidad Ciudadana, afirmó: “Si se concreta el blindaje del FMI, que es una nueva edición del de 2001, no aporta ninguna solución a los problemas del país. Cada vez queda más claro que el Gobierno está solo interesado en asegurarles las ganancias a los sectores financieros, los internacionales y los locales -que ya prácticamente no se diferencian entre sí-, y el objetivo último es asegurar que puedan obtener todos los dólares que necesitan para salir del mercado argentino cuando lo consideren, y ese momento está pronto a llegar”.
Y agregó a este diario: “Nadie que tenga en mente un proyecto productivo puede considerarlo siquiera con las tasas al precio que están, con un mercado absolutamente deprimido, con una cadena de pagos que se está cortando, que está teniendo muchas dificultades, financiamiento que desaparece, tasas que suben para las Pymes, la verdad que el panorama para el sector productivo es desastroso, es muy similar al de 2001”.
“El argumento de que le pedimos la FMI porque es quien te presta a la tasa más barata es falaz, cuando le pedís a otros prestamistas internacionales no te dicen cómo cumplir el repago, el Fondo sí te da su plan económico, que, sistemáticamente, a pesar de los mea culpa que han hecho después de los desastres que causaron en el mundo, sigue siendo de achique de la producción, tras el verso de que el peor enemigo de los países es la inflación, lo que hacen es crear una recesión brutal, que generalmente impide la capacidad de repago y termina poniéndote en una situación de dependencia cada vez más profunda”.
“El ciclo de pedir nuevos préstamos para pagar los anteriores, al que nos llevó el gobierno de Macri, la Argentina lo sufrió desde el ´75 para acá, en repetidas oportunidades, nunca terminó bien, genera no solo quebrantos económicos, sino catástrofes sociales, porque enardece a la calle, genera deterioro de la contención, un resquebrajamiento de todo el tejido social, que repercute en problemas de toda índole, y hacia allá estamos yendo en este momento”, advirtió.


Para el economista del Frente Renovador Santiago Aguiar, “este anuncio del llamado al fondo no es más que la culminación de un proceso donde se hicieron muchas cosas mal, desde el recálculo del dato de la inflación, que resulta incumplible, hasta una economía que es totalmente dependiente del ingreso de capitales externos. Gran parte de los dólares que necesita la Argentina se consiguen con emisión de deuda o con el ingreso de capitales especulativos”.
“Durante casi dos años la Argentina ofreció un negocio regalado, el ‘carrie trade’, donde el dólar estaba planchado, con devaluaciones muy anunciadas y tasas de interés muy altas. En 2016 las Lebacs llegaron al 38%, hasta una baja de tasas, que también fue acompañada por un dólar de comportamiento que se podía anticipar, que daba lugar a una ganancia de intereses de estos fondos especulativas casi gratis. Esto produjo que muchos fondos vinieran a ‘hacer tasa’ a la Argentina y después salían”, afirmó.
“Pero esto es una excusa, más que un motivo, porque la Argentina tiene un serio problema de balance de pagos, de cuentas externas, donde la gran cantidad de dólares que se consigue para bancar el pago de deuda, el déficit comercial, se consigue a través de endeudamiento, entonces se genera un problema muy grave cuando los dólares empiezan a faltar, particularmente en este momento, donde la soja ha subido un poco de precio y hay mucha volatilidad internacional, y los sojeros, los exportadores no liquidan el cereal, y por lo tanto tampoco están esos dólares. Es un momento muy complicado, con una economía que no logra despegar, y el aumento de tarifas está haciendo muchísimo daño. Tasas que van en contra de cualquier desarrollo productivo”, señaló.


Por su parte, Nazareno Diotti, del espacio vecinalista Por un Nuevo Junín, afirmó que “se veía venir, cuando el Gobierno bajó la jubilación es algo que exigía el FMI. Veo un gobierno sin mando, hay debilidad política por parte del Presidente y no sabemos quién maneja la economía. Y esto va a afectar a los sectores medios y bajos. Van a reducir la obra pública y esto va a generar desocupación, sumando a las tarifas, aumento de la nafta, prepagas, alimentos. No veo que tengan la voluntad política de solucionar los problemas de la gente. Me parece que pedirle ayuda al fondo era la última opción. Este gobierno no cumplió con ninguna de sus promesas de campaña, y esta receta ya la sufrimos los argentinos”.

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