El Taller Protegido propone además del trabajo, distintas actividades recreativas.
El Taller Protegido propone además del trabajo, distintas actividades recreativas.
ENTIDAD INCLUSIVA

Taller Protegido: Un espacio de trabajo, voluntad y esfuerzo

Aparte de la actividad que incluye la fabricación de baldosones, bolsas de residuos y realización de plantines, la institución también propone distintas jornadas recreativas para sus integrantes.

En Zapiola 48 de nuestra ciudad funciona desde hace varios años el Taller Protegido, una institución que agrupa a personas con diferentes discapacidades y potencia con esfuerzo y trabajo inclusivo sus posibilidades de crecer y desarrollarse.
De esta manera, en la esquina de Zapiola y Álvarez Rodríguez se ofrecen distintos productos para la venta, fabricados por jóvenes.
Entre los elementos que se fabrican se encuentran bolsas de residuos, baldosones, plantines de huerta y de flores y macetas.
Pero el taller no solo se basa en la idea del trabajo sino que propone además distintas actividades recreativas para sus integrantes: educación física, música, torneos, entre otras actividades que completan la jornada.
Con un programa bajado desde La Plata, una comisión directiva conformada por catorce miembros, con personería jurídica y socios, el Taller cuenta actualmente con 29 personas que asisten de lunes a viernes, de 8 a 16 a realizar distintas actividades. Las mismas están supervisadas por dos personas a cargo, que además realizan actividades con los jóvenes.
Asimismo cuenta con una asistente social, una vez a la semana; educación física, dos veces por semana y un taller de música.
La instiución cuenta con una persona encargada de cocina y durante el fin de semana, un encargado de riego y limpieza -algunas personas dependen del municipio y o tras de la administración del Taller-.

Las actividades
Entre las actividades que realiza el Taller se encuentra la fabricación y venta de bolsas de residuos, de todo tamaño; la fabricación y venta de baldosones; las actividades de huerta (plantines de estación y algunas verduras) que se usan para el comedor y se venden también. También realizan plantines florales, venden plantas de interior, accesorios para jardinería (macetas, tierra, macetas decoradas).

Muchos de los trabajadores circulan por la ciudad con carretillas simples, aquellos que han podido manejar el dinero y están identificados con el logo de la institución. Mónica Palmieri. Terapista Ocupacional

Y recientemente se agregó el fraccionamiento y venta de especias, frutas secas, cereales, que está en proceso de prueba.
La comercialización de los productos la realiza en forma particular el Taller.
Mónica Palmieri, terapista ocupacional y parte del equipo, explicó que “hay clientes como el municipio, consorcios, instituciones, escuelas o administraciones afines y al ser de puertas abiertas, la gente puede entrar a comprar los productos”.
Asimismo agregó que “muchos de los trabajadores circulan por la ciudad con carretillas simples, aquellos que han podido manejar el dinero y están identificados con el logo de la institución”, aclara.
“Los chicos trabajan ocho horas, se les provee el material, el desayuno y el municipio colabora con el pedido de algunas mercaderías, para el comedor”, cuenta Mónica.
El resto de los ingresos se generan de la producción, la venta de lo que los chicos realizan y una cuota de socios a la que se suman los Amigos del Taller, quienes abonan un poco más que los socios comunes. También reciben donaciones de la gente, que muchas veces acerca a la institución.

Convenios
Mónica explicó que “la institución tiene un convenio con el Ministerio de Desarrollo Social que por un lado gira a la cuenta del Taller un dinero en calidad de becas y sirve para pagar algo de los sueldos y algunos gastos”.
Por otro lado también “el Ministerio gira a cada uno de los trabajadores un dinero que ellos cobran individualmente en calidad de peculio y hay un complemento pequeño que se logró con el Ministerio de Trabajo para algunos chicos, en el banco Nación”, indicó.

El taller en la comunidad
El Taller Protegido participa de distintas actividades sociales, recreativas, culturales con otras instituciones o estamentos sociales de la comunidad.
Es por ello que participan de exposiciones, ferias artesanales, visitas a establecimientos educativos, entre otros.
"La evolución posible hacia una sociedad con lugar para todos se logra al acceder al conocimiento real y a la comprensión de aquello que uno presupone conocer. Desde allí quizás es posible convertirnos en agente de cambio multiplicador", concluyó Mónica.
Desde este concepto las acciones del Taller tienen como objetivo fundamental que el trabajo no sea sólo producción económica sino interacción social y producción de cambios para muchos que se encuentran en situación de desventaja.

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