NUEVA ERA

Sex shops: la propuesta del juego erótico, cada vez con menos pudor

Ante la curiosidad o a raíz de un deseo personal de exploración, muchas parejas deciden incluir artículos sexuales a su vida íntima en búsqueda de nuevos placeres. Heber, de Charles Collection destaca la importancia de que sea tomado propiamente "como un juego".

Sin dudas la manera de concebir el sexo y las relaciones íntimas se ha ido modificando a lo largo de los años, permitiendo en muchos casos, adoptar una idea más liberal y menos reprimida respecto de la búsqueda del placer ya sea dentro de la pareja o de forma individual.
Es allí donde aparece una de las opciones de la nueva era –y no tan nueva-, la propuesta de los sex shops y las nuevas ofertas para que los más osados o curiosos puedan adentrarse en el mundo del juego erótico.
En buena hora, hablar de sexo se ha vuelto más natural y de hecho, se aconseja hacerlo por muchas razones, especialmente cuando se trata de dos.
Seguramente la decisión de incorporar juguetes eróticos a la relación, será personal y aceptada por ambos, al menos por curiosidad o ante la necesidad de probar nuevas sensaciones a la hora del sexo, pero lo más importante, según Heber Blaiotta, del Sex Shop Charles Collection de nuestra ciudad, “es tener en claro que se trata de un juego”.
Y para ello hay que dejar de lado algunos temores y preconceptos que suelen ponerse en el medio e impiden llevar a cabo lo que pide la mente y el cuerpo.

" Primero uno deja que la gente mire, recorra, y luego entonces sí, uno puede preguntar qué busca o aconsejar."

Derrocando tabúes
Con 18 años en el mercado y una marca de productos propios, podría asegurarse que Heber sabe de qué habla cuando da detalles de su comercio y cuando asesora a clientes que se acercan en búsqueda de algo diferente.
“Primero uno deja que la gente mire, recorra, y luego entonces sí, uno puede preguntar qué busca o aconsejar en base a lo que ellos buscan. Es importante informar bien al cliente a la hora de su compra”, asegura.
En el 2000, cuando el sueño de Charles comenzó, “era algo muy prohibido, había muchas personas muy cerradas y otros que comenzaban de a poco a interiorizarse. Era difícil en una ciudad como Junín que alguien se atreviera a hablar abiertamente de sexo, si bien como todo argentino, en una cena o encuentro se habla de religión, política y se termina con sexo. Pero cuando uno lo hace en privado es otra cosa”, relata Heber.
De a poco, año a año, la cosa fue cambiando, incluso para una sociedad tan especial y, si se quiere, conservadora como la juninense.

“Fue un cambio, pero creo que también fue en parte que nosotros decidimos estar y estar, ir creciendo hasta que logramos nuestra propia marca y fabricación. Uno, cuando buscaba algún tipo de estos artículos viajaba a Buenos Aires, porque aquí o en la zona no había nada o marcaba demasiado pudor”.
El concepto y la idea fue “si a mí me pasa esto y quiero tener un juego sexual, una previa y no tengo donde obtener lo que busco, al otro, del otro lado del mostrador le pasa lo mismo. Lo que le pasa a uno le pasa a otro también”.
Con los pocos artículos con que iniciaron, Heber asegura que “la respuesta de la gente fue mucho más fuerte y rápida de lo que teníamos previsto. Del 2000 al 2003 fue un 40% de crecimiento. Del 2003 al 2006 fue de un 70% y ahí ya se dio un vuelco que pasamos de distribución a fabricación, a patentar, pasar por la aprobación del Ministerio de Salud Pública y un montón de cosas nuevas”, destacó.

Una búsqueda privada, individual o en pareja
Adentrarse en el mundo del juego erótico es una elección muy personal, una búsqueda que puede partir del deseo de uno y trasladarse a la pareja o bien ser parte de una exploración individual.
Es por eso que Heber asegura que no existe un artículo más vendido que otro, sino que hay mucha variedad y la elección depende de cada uno y de lo que busca, ya que cada uno apunta a un placer diferente. Y tal vez lo importante es aceptar y poder hacer esa elección sin concesiones ni autocuestionamientos. Mucho menos, cuestionamientos sociales.
Podría decirse que lo erótico está de moda, porque desde un tiempo a esta parte se ha aceptado el placer como lo que es y no como un desencadenante prehistórico de culpa al punto de ser reducido, en muchos casos, a un trámite.
Tomar el sexo con mayor naturalidad y apertura mental permite en cierta forma obtener el control de nuestras vidas sexuales y conocer nuestras propias limitaciones.
“Junín cambió muchísimo y las nuevas generaciones más aún. Los jóvenes hasta 30 años están mucho más abiertos al juego. De los 30 a los 50 está quien ya conoce y quien quiere buscar algo diferente para su pareja. Los de 40 a 50 o 55, en muchos casos, son los que vuelven a ser novios porque los chicos están grandes, empiezan a migrar y la pareja recupera intimidad”, explica Heber.
“Hay un volver a descubrir el cuerpo del otro. Hay un período en la pareja que tiene hijos en el que muchas veces el sexo pasa a ser una acción de descarga y no placer por las limitaciones en los tiempos y los chicos en la casa. Se vuelve rutinario y es difícil salir de esa rutina”.

"Junín cambió muchísimo y las nuevas generaciones más aún. Los jóvenes están más abiertos al juego."

El cuerpo habla
Según Heber, es muy importante hablar de sexo, especialmente en una pareja.
“Hay que hablar de lo que le pasa a cada uno en su mente, en su cuerpo. La cabeza va a estar diciendo o pidiendo una cosa y nosotros vamos a estar diciendo un tercio de lo que pensamos a nivel sexual. Nos falta cambiar eso, pensar un 100% de lo que quiero sexualmente y transmitirlo al 100%, sin temores. Lo pide la mente y lo pide el cuerpo. Dentro de parámetros normales, es sano”, asegura.
Es por ello que entiende que “el sexo tiene que ser hablado, dentro de la pareja hay que hablar y cada uno tiene que saber lo que quiere el otro. No somos telepáticos. No puedo saber qué le pasa a tu cuerpo si no me lo decís”.
Y en muchos casos ese pedido del cuerpo implica nuevas experiencias y curiosidades que no todos están dispuestos a escuchar. Muchos otros, por el contrario, están más que dispuestos a explorar.
Ahí es donde muchos se animan a interiorizarse con el mundo de lo erótico y agregar juegos a la vida íntima que no solo incluye prótesis, vibradores, accesorios o aceites sino también lencería que permite, dentro del mismo juego, optar por un personaje y tener el control en ese momento determinado del “role play”.

Cuidados y asesoramiento
Aunque parezca tan simple como elegir el color de un pantalón o un vestido, Heber asegura que a la hora de elegir un producto es necesario asesorarse y buscar que quienes nos asesoren lo hagan de manera profesional y no por un mero negocio.
“Pedimos que todo aquel que quiera vender lo haga, pero siempre y cuando lo haga a conciencia. Hay que estar bien informado para poder informar y asesorar al cliente. Hay que tener cuidado con la procedencia de los artículos, y con orientar a quien lo compra para saber a qué pertenece cada uno y la función que cumple”, explica Heber.
“Es muy importante interiorizarse. Nosotros aprendimos, indagamos, hablamos con profesionales y descubrimos muchas cosas que son necesarias a la hora de aconsejar un artículo a un hombre o a una mujer”.

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