Además del yacimiento paleontológico en el lugar, existe la presencia de flora y fauna endémica típica del pastizal pampeano.
Además del yacimiento paleontológico en el lugar, existe la presencia de flora y fauna endémica típica del pastizal pampeano.
PARA PROTEGER Y PRESERVAR EL ECOSISTEMA

Tratarán en Diputados el proyecto para conformar la reserva natural en Junín

Fue presentado en diciembre del año pasado y en abril comenzarían a debatirlo. Nuestro distrito se encuentra en un área biogeográficamente compleja, ya que contiene una gran biodiversidad de flora y fauna que se sustenta por el pastizal pampeano y el Río.

Ya sea en la zona urbana o en los espacios verdes de las afueras de Junín, la flora y la fauna interactúan día a día con la población de la ciudad. Además, tras la baja del agua, en los últimos meses fueron halladas más de 200 piezas de restos fósiles a la vera de la cuenca.
Es por eso que desde hace varios años existe un proyecto que plantea la necesidad de crear una Reserva Ecológica de usos múltiples en la ribera del Salado, desde el puente denominado “Macucho” hasta el desaguadero del Parque Natural Laguna de Gómez con 30 metros en cada margen; y entre el Puente de Posadas hasta El Carpincho con 15 metros desde cada borde.
Según informaron a Democracia, en abril comenzarán a tratarlo en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, ya que fue presentado en diciembre de 2017. “Declárese reserva natural provincial de objeto defino, de conformidad a la categorización prevista en la ley 10907, a las riberas correspondientes a ambas márgenes del río Salado en su paso por el partido de Junín”, dice el oficio.
Esta zona del noroeste de la provincia de Buenos Aires está compuesta por la presencia del pastizal pampeano y las aguas del río Salado, que generan un ecosistema muy valioso en cuanto a la cantidad de especies que albergan de manera continua o transitoria, como así también por el valor estético que aportan al paisaje.
Además del yacimiento paleontológico en el lugar, existe la presencia de flora y fauna endémica típica del pastizal pampeano, diversidad de peces, mamíferos, anfibios y reptiles, además de invertebrados y una gran variedad de aves, a las que se suman el establecimiento temporario de aves migratorias como espátulas, flamencos y cisnes.
En diálogo con Democracia, desde el Museo Legado del Salado la bióloga Marcela Torreblanca, impulsora del proyecto de la reserva, sostuvo que “la idea de este espacio natural es proteger a las únicas zonas de la provincia de Buenos Aires que tienen pastizal pampeano donde se encuentra el bioma que deberíamos conservar porque con los cultivos, estos sectores empiezan a desaparecer”.
“En esta zona queremos cuidar a la fauna y flora donde no tiren agroquímicos ni desechos de industria que es indispensable para proteger la fauna y flora”, agregó. Y continuó: “El hecho de tener una reserva es para que la gente disfrute del ecosistema”.
“Lo bueno sería tener una reglamentación y un lugar para seguir preservando la vida y lo que queda en el Salado como está, porque lo van limpiando, quemando y arrojando basura”, expresó. Y aseguró: “Con la Fiesta del Pejerrey es increíble la basura que queda en ese sector y es importante concientizar a la gente acerca de la protección de un lugar que es para disfrutar”.

Fauna avícola
En relación a las aves que se pueden avistar en las zonas que abunda el pastizal pampeano, hay mucha diversidad de ejemplares como las paseriformes que son la tijereta, el cardenal, hornero, sietecolores, bienteveo, zorzal, los gorriones y estorninos, que fueron introducidos.
Las palomas que existen son las patagioenas picazuro (que son de América del sur), las mensajeras que fueron introducidas y las torcaz que son las más pequeñas.
Las aves de transición que se pueden observar en la zona del Salado, se encuentran las distintas variedades de garzas, gallaretas, cigüeñas, gaviotas y los zambullidores (superficialmente parecidos a los patos). “Hay variedades de patos como los cabeza coloradas y con distintos picos que marcan sus diferencias”, explicó la bióloga.
“Después tenemos el halcón caracolero (comúnmente llamado aguilucho) que se alimenta de los caracoles que se encuentran en las cosas del río”, afirmó. Y agregó: “Luego están las aves migratorias como los plateínos (más conocidos como espátula), cisnes y flamencos” que pasan un tiempo en las lagunas del partido de Junín.
Existe la lechuza que hace cuevas y siempre anida en el mismo lugar. “Cuando la gente limpia y se producen incendios en las totoras y juncos secos, arrasan con los nidos de estas aves”, alertó Torreblanca.
Si bien la martineta y la perdiz forman parte de nuestro ecosistema, cabe aclarar que están en peligro de extinción, ya que han sido ferozmente cazadas. “Ahora tenemos zonas de vedas”, advirtió.
El tero, con gran presencia en Junín, es un ave nativa de América del Sur y es muy común en las llanuras de Argentina y Uruguay.
La cotorra argentina que es la variedad que se encuentra en nuestro partido, es una especie de ave de la familia de los loros que se distribuye de forma natural por Sudamérica.
El pirincho (urraca), carancho, tordo renegrido, chimango y las dos especies de pájaros carpinteros son aves que se pueden observar con frecuencia en las zonas rurales.
Cabe destacar que en una de las últimas salidas, se avistaron 138 tipos de aves dentro del bioma juninense.

Mamíferos
Los animales que fueron introducidos son los mamíferos como el ciervo de los pantanos que fueron exterminados para introducir el ciervo colorado europeo, y cazarlo. “Lo mismo pasó con la liebre patagónica que fue exterminada y se introdujo la europea que es la tenemos en la actualidad”, informó la bióloga.
“Hay distintos tipos de roedores que han venido en los barcos como las lauchas. Acá estaban el cuis, la vizcacha y los ratones que comúnmente se llamaban de campo”, comentó.
Lo interesante de la parte de la fauna es que “volvió el Carpincho”, un espécimen que existió en nuestra zona y que “ahora empieza a avistarse en cercanías a Morse y Los Toldos”, aseguró.
Actualmente hay registros de gatos monteses en campos cercanos que están en “rojo” porque hay muy pocos ejemplares.
Los animales que mejor se conservan en el hábitat natural son los de menor tamaño como el coipu (nutria), carpincho, cuis, el armadillo (mulita), peludo, la vizcacha y comadreja que habita desde la época de los dinosaurios, ya que “tiene una adaptación fabulosa en todo el continente americano”, afirmó.
Por último, cabe remarcar que el murciélago también es un habitante que se fue adaptando dentro del casco urbano y también en los sectores rurales.

Reptiles
En relación a los reptiles que se pueden avistar, existen el lagarto overo y las iguanas, “típicos de nuestra zona que debemos proteger porque están en peligro de extinción, ya que son los más susceptibles a los agrotóxicos”, expresó Torreblanca. Y agregó: “Las culebrillas son mal vistas y la gente las mata como una especie de mala tradición y hay que protegerlas y dejarlas que hagan su vida porque no hacen nada”.
“Tenemos el sapo, las lagartijas pequeñas y dos tipos de tortugas acuáticas en el Salado que cuando aconteció la última sequía se murieron muchas de ellas”, informó.
“En una quinta lo primero que hacen cuando ven un lagarto es matarlo y hay que crear conciencia de preservar estas especies que son propias de esta zona. Uno escucha que hay que cuidar al oso panda y a la ballena azul, pero hay que cuidar lo que tenemos acá porque no son menos que otros animales”, exclamó.

Peces e invertebrados
En lo que respecta a los peces, existe la carpa que fue llegando con las inundaciones, el pejerrey, dientudo, la tararira (tarucha) y la vieja del agua.
En los invertebrados, se destacan los caracoles que “dan indicio a que el agua no está contaminada como el plancton que sirve para sostener a las variedades de peces que hay”, subrayó.
Además existen variedades de crustáceos pequeños que sirven de alimento de peces y aves.

Animales extintos
Dentro de la fauna que ya no forma parte de nuestro ecosistema se encuentran el ñandú y el ciervo de las pampas que “deberían haber seguido existiendo”, aclaró. Y confirmó: “También existieron las tortugas terrestres, ya que tenemos una placa en el museo El legado del Salado”.
“En Junín ha llegado hasta el yaguareté que era propio de nuestra zona. En la época del fuerte que se empezó a colocar el alambrado, los cazaron y se empezó a perder lo que es la fauna más grande como el ñandú y el guanaco”, aseguró Torreblanca.

Flora
Lo autóctono en la parte de la flora en sí sería lo que es el pastizal pampeano, las cortaderas y las gramíneas propias de la Región, pero “no sabemos bien lo que se fue perdiendo”, sostuvo la bióloga.
“Los árboles no existían en esta zona de Junín y el resto de la Provincia sino que fueron introducidos. Lo que sí había era el Chañar y cuando dicen que `La Pampa tiene el Ombú ´, hay que aclarar que esta planta no es de esta zona”, confirmó.

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