JORNADA DE TRASPLANTADOS JUNÍN EN LA LAGUNA

Testimonios de vida para concientizar sobre la importancia de donar órganos

El objetivo del encuentro fue conocerse, intercambiar historias y experiencias, pero por sobre todo, transmitir a la comunidad la necesidad de tomar conciencia para salvar vidas. Participaron personas trasplantadas de todos los rincones del país.

Durante el fin de semana largo se llevó a cabo el Segundo Encuentro de Trasplantados en el Parque Natural Laguna de Gómez y del que participaron numerosos trasplantados de todo el país que se sumaron a la convocatoria que realizaron desde Junín los integrantes de la agrupación de voluntarios Trasplantados Junín.
El objetivo del encuentro fue conocerse, intercambiar historias y experiencias pero por sobre todo, transmitir y concientizar la importancia de la donación de órganos.
Es por ello que participaron personas trasplantadas de todos los rincones del país.
Jujuy, Mendoza, Rosario y Bariloche son algunos de los lugares desde donde llegaron para participar del encuentro que según Ana Guerra, una de las organizadoras, logró superar ampliamente el número de 2017.
Una de las personas que decidió participar este año y que no es trasplantada pero guarda mucho en común con cada uno de quienes participan, es Miriam, una mamá que decidió ante un hecho trágico, con todo el dolor, donar los órganos de su hijo (ver recuadro).

“No pensaba llegar a los 30”
Por fuerte que suene al leerse, eso es lo que pensaba Leonardo hace algunos años. Antes de que la vida le diera otra oportunidad y antes de conocer a, Maricel, a quien llama “su angel”.
“No conozco otra vida que no sea luchándola ante las adversidades”, aclara este joven que nació con una hipoplasia bilateral renal y que debió ser trasplantado de riñón a los cinco años.
“Mi donante fue mi padre, si no fuese por él hasta hoy no hubiese llegado”, cuenta pero su historia no termina ahí.
“Cuando falleció mi papá me afectó tanto que tuve que ingresar en diálisis ya que eso influye mucho. Estando en diálisis a veces quería abandonar todo, estaba muy mal anímicamente, pero apareció un ángel en mi vida que se llama Maricel, me hizo mucho bien y en 2015 juntos luchamos y me salió el trasplante en el Hospital Argerich en Capital Federal y por suerte acá estoy, casi tres años después, entero, cosa que antes no pensaba. No pensaba llegar a los 30 años de vida”, dice quien ahora busca crear conciencia desde su lugar.
Como su compañera, Maricel sabe que “es un poco complicado porue estando en diálisis ellos pasan muchísimas cosas, es un sube y baja de emociones ya que el proceso de hemodiálisis es muy abrasivo para el cuerpo. Se trata de acompañar, estar y aprender. Hay momentos en que se sienten muy mal, con cambios de ánimo, lógicos porque son tratamientos muy duros”.
Para Maricel, “falta mucha concientización en lo que es el tratamiento y la donación de órganos ya que nosotros cuando nos vamos al otro mundo, dejamos esto que no sirve para nada. Y para otra persona es vida”.
Adela es de San Miguel y fue trasplantada a los dos años tras una enfermedad de nacimiento. “Los médicos se dieron cuenta muy tarde. Tenía ictericia, estaba completamente amarilla y los médicos le dijeron a mi mamá que me pusiera al sol, que se me iba a pasar. Incluso le dijeron que había una posibilidad de que fuera porque mi mamá tenía tez blanca y mi papá era morocho. Una ignorancia absoluta”, destacó.
Su trasplante fue uno de los primeros que se hizo en el Hospital Italiano en el año 1991.
“Hubo que pagarlo porque no tenía obra social. Se hizo una movida grande y se llegó a pagar el trasplante, el donante llegó y acá estamos”.
Hoy hace 26 años que fue trasplantada y tiene un hijo, “un milagro de Dios, de cinco años”, lo llama.
Para Adela, estos encuentros “ayudan a concientizar y a cuidarnos entre nosotros”.

Donar vida para que haya más vidas
Según Mónica, de Palermo, si uno la veía hace siete años atrás, ella era otra persona.
“Tenía una mochila de oxígeno, no podía hablar fluidamente. Hablaba y me desmayaba”, cuenta y cuesta creerlo al verla hoy.
“Luego de dos años de espera vino mi donante y acá estoy. Me había debilitado y andaba en silla de ruedas. Hoy puedo nadar, puedo correr, todo gracias a mi ángel donante, hace cinco años”.
Según cuenta Mónica, “cuando me internaron ya estaba vencida, muriéndome, estuve seis meses. Pero luego del trasplante, en poco tiempo estaba de pie. Fue milagroso. Yo no lo podía creer. Es gracias a la ciencia pero también a quienes se deciden a donar porque si no, yo no estaría, muchos de nosotros no estaríamos. Con un solo donante son siete personas las que se pueden salvar. Volvés a nacer”, asegura.
Marcos, de la localidad bonaerense de Almagro, también participó del encuentro con su pequeña hija de dos años, a través de la cual deja un mensaje de aliento.
“Me trasplanté en 2012, cuatro años después tuvimos a Frida, que tiene dos años y tres meses, así que quiero dejar mi mensaje de que el transplante no solo alarga la vida de uno sino que da la posibilidad de que haya más vidas”.
La donante fue su mamá. Algo que según él hay que destacar, “no solo existe la donación de órganos a través de nuestros ángeles donantes sino que también a partir de nuestros seres queridos y seres relacionados, que pueden hacernos una donación en vida y seguir teniendo ellos una calidad de vida excelente y darnos vida a nosotros”.
Sobre el encuentro, Marcos dijo: “Estamos en un lugar hermoso, la estamos pasando muy bien, con gente hermosa y que sufrió lo mismo que uno y eso es emocionante para nosotros”.

Agradecer el seguir viviendo
Norma es de Ascensión y fue trasplantada recientemente de córnea. Ella cuenta que si bien usaba un bastón blanco, ahora camina por sus propios medios y ya lleva recuperado un 30% de su visión.
“Es mi tercer trasplante de córnea, los dos anteriores los rechacé. Esta vez hicieron una técnica nueva que es lo último y se hace en Estados Unidos: una kerato prótesis artificial y arriba se coloca la córnea humana para que no se rechace. Esto fue gracias al médico Federico Cremona y a la gente de mi pueblo”.
Es que gracias a una colecta, Norma pudo afrontar la costosa operación.
“Recién llevo recuperado el 30% pero de no ver nada, imaginate. Estuve casi tres años sin ver”, cuenta con entusiasmo y confianza en su recuperación.
Ruben fue trasplantado de médula, hace dos años y cinco meses. “Después del trasplante desaparecen los dolores”, asegura. “Lo mío es en vida, la médula se dona en vida. Pueden donar todos, todo el mundo. Cuando donás sangre una de las muestras se manda al Incucai, ellos la analizan y te ingresan a un Registro mundial. Tu receptor puede estar en cualquier lugar del mundo, es uno en 40 mil la compatibilidad así que es muy baja”.

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