REVELACIONES DEL TITULAR NACIONAL DE LA ASOCIACION DE TRABAJADORES ARGENTINOS

Miceli recordó sus años en Junín y que aquí secuestraron a sus padres

Contó su ascenso gremial junto a De Gennaro y Abdala

El secretario nacional de Asociación de Trabajadores Argentinos, Pablo Miceli, -quien estuvo de visita en Junín días atrás- tiene una larga relación con nuestra ciudad y la región.

«En realidad, yo soy oriundo de Ferré», le contó a Democracia. «Nací allí y me vine a vivir a Junín a los 9 años».«La primaria la estudié en la Escuela Nº 1 y el secundario lo hice en el Colegio Nacional», agregó

Mudanza

- ¿Y cuándo se fue de Junín?

- Después del golpe de Estado, porque durante la dictadura del Proceso tanto mi mamá como mi papá fueron secuestrados por el comisario Pena, que estaba a cargo de la Comisaría Primera por entonces, y que está incluido en el informe «Nunca Más».

Mis padres estuvieron, como la mayoría de los militantes políticos de Junín, un tiempo en cautiverio en la Comisaría Primera de Junín, y los «blanquearon» en la cárcel de Mercedes, donde los tuvieron detenidos otro tiempo.

En riesgo

Nos fuimos porque había riesgo de que los pudieran matar, o algo por el estilo. En realidad, yo me había ido porque tengo un hermano mayor que estaba estudiando bioquínica. El ya se había ido a Buenos Aires y vivía en la casa de mis tíos. Y yo, cuando terminé el secundario en Junín, me fui a estudiar ingeniería a Buenos Aires. Tenía entonces 17 años.Ahora, siempre he tenido contacto con mis amigos de aquí, vengo siempre, permanentemente a Junín.

En la Laguna

Mi padre tenía negocio en la Laguna de Gómez desde el año 1965, cuando los locales de los comercios eran de madera. En el golpe de ’76 a ellos les sacaron la concesión de la casa, que ya habíamos contruido de material.

Actualmente, mi papá está aquí. Volvió a vivir a Junín. Está aqui desde hace unos seis años y yo vengo seguido a visitarlo.

Los inicios

- ¿Cómo comenzó usted en el gremialismo?

  En realidad, cuando fui a Buenos Aires e ingresé a la Facultad de Ingeniería, comencé a trabajar en el Instituto Forestal Nacional, que estaba en la calle Pueyrredón, frente a la Facultad de Derecho en la Capital Federal. Entré a trabajar allí, decía. en el servicio de refrigerio de este organismo, que dependía de la Secretaría de Agricultura. Y trabajaba alli de mozo: servía los refrigerios en los siete pisos del edificio, con un carrito, en virtud de una concesión privada que tenia una mujer, que era la dueña. Llevaba el café con leche, las gaseosas, los sandwiches, etc. de los empleados.

Ahí, el jefe de personal, cada vez que iba a servirle me decía ’pibe, por qué no te metés a trabajar acá; te hecemos un nombramiento. Vos estás en la facultad, qué hacés trabajando de mozo’.

Yo le explicaba que eso me permitía estudiar. La verdad, no ganaba mal. Eso era en el año 78.Bueno, tanto hizo este jefe de personal que, al final, me terminó convenciendo. Me hicieron un nombramiento, entré con la categoría administrativa.

Ingreso al gremio

Al poco tiempo de estar allí, un viejo luchador vino a afiliarme. Se venía salvando raspando de haber sido secuestrado en la época de la dictadura (eran momentos complicados). Era un peronista histórico, de toda la vida, Fermín Villa-rreal; todavía vive, en Cór-doba. Bueno, él vino a afiliarme al sindicato. Me explicó ’aquí hay dos sindicatos: está la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), que es el gremio que representa a los jerárquicos. Y después está la Asociación de Trabajadores del Estado, del cual yo soy parte’. No me olvido nunca más: él llevaba una cadena en el pecho con un medallón inmenso con las imágenes de Perón y Evita. En esa época ¡había que andar con eso, eh! Me dije, ’la verdad que éste se la banca’. Y siguió diciéndome ’ATE es el sindicato de los trabajadores, de los más humildes’.

En definitiva, ahí me afilié a ATE.

Elección secreta

Al tiempo hicimos una elección secreta para elegir delegados y los compañeros me eligieron. Y ahí nos conectamos con Víctor de Gennaro, con Víctor Abdala, quienes estaba armando la agrupación ANUSATE para que, cuando viniera la democracia, confrontar con la burocracioa sindical que había entonces.

El aparato de ATE que hubo durante la dictadura fue vergonzoso, porque el entonces secretario general -Juan Horward que venía desde antes del golpe-  tenía mucha connivencia con la cúpula sindical y por eso el sindicato no fue intervenido.

Massera cenaba en el despacho de la secretaría general de ATE nacional, el que estoy ocupando yo ahora, y Horward seguramente ha sido responsable de que muchos de los delegados de ATE fueron desaparecidos. Con él confrontamos en elecciones, mucho después, en el 84, con la Lista Verde. Y lo sacamos de la conducción del gremio: lo llevamos a juicio.

Historia

- ¿Desde cuándo está como secretario general de ATE a nivel nacional?

- Yo estoy allí desde el año 2003. Tengo mandato hasta el 2007.

Vengo como delegado de ANUSATE, con De Gennaro y Abdala y vamos en la lista para confrontar contra Horward, fui como vocal suplente de ATE nacional.

Al poco tiempo fui nombrado como secretario nacional de la juventud de ATE, en el primer mandato, del 84 al 87.

En el 87 me nombraron vocal titular de la conducción nacional de ATE hasta el 91.

En el 91 fui a ATE Capital ya que, en realidad, mi lugar de trabajo tenía que ver con la Capital Federal.

Estuve como  prosecreta-rio gremial de ATE Capital en la lista que encabezaba Germán Abdala, quien en ese momento era diputado nacional.

Primera vez

En el 95 asumí como secretario gremial de ATE Capital Federal, y en el 99 asumo como secretario general de ATE Capital, hasta el 2003. Y entonces es cuando resulté electo secretario general de ATE nacional.

Es la primera vez en la historia de ATE, por lo menos de los últimos 50 años, que un secretario general de la Capital logra llegar a la secretaría nacional.

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