FUNDADA EN MARZO DE 2004

Escuela Mercantil de Ajedrez: Crear fantasía a través del juego

El proyecto ya lleva más de diez años de crecimiento en nuestra ciudad. Se desarrolla bajo el respaldo del Sindicato de Empleados de Comercio de Junín y Celso Rissolo es el coordinador de todas las actividades.

La Escuela Mercantil de Ajedrez es un proyecto serio, que se inició allá por marzo de 2004 por iniciativa del profesor Celso Rissolo y con el respaldo del Sindicato de Empleados de Comercio de Junín.
Entre sus principales actividades, la escuela que dirige Rissolo viene organizando un gran prix escolar que ya ha desarrollado durante el año ocho fechas; interviniendo los alumnos de la Escuela 2, Escuela 3, del Colegio Marianista, Colegio Santa Unión, Escuela 24, Escuela 18 y el Colegio Normal. 
En una entrevista exclusiva con Democracia, Rissolo recordó los comienzos, habló de la actualidad y brindó los principales detalles de un trabajo que acerca el ajedrez a los chicos en un momento clave de su formación. 

- ¿Cómo arranca con el proyecto?
- Vamos camino a cumplir los 15 años. Arrancamos cuando hubo un cambio de gobierno, de Abel Miguel a Meoni, y en esa modificación el proyecto que veníamos trabajando quedó un poco en el aire. Como la escuela de ajedrez andaba bien me animé a hablar con Julio Henestrosa y él me propuso continuar con el trabajo que veníamos realizando pero con el nombre de Escuela Mercantil de Ajedrez, dependiendo del Sindicato de Empleados de Comercio de Junín. 

- ¿Cómo describiría su trabajo?
- Bueno, yo estoy todos los días en la sede de Gandini 30, en el primer piso. Estoy desde las 16.30 a las 19.30. Y entre las principales actividades estamos al frente de la organización de un prix escolar donde intervienen unos ochos colegios y en total son unos 400 chicos. Restan dos torneos para culminar el año; es decir para completar los diez porque ya hemos realizado ocho. 

- ¿Qué resultados se vienen logrando?
- El resultado es muy bueno, seguimos con el objetivo de conformar una base de 30 chicos, aproximadamente, que jueguen al ajedrez de una manera constante. De a poco vamos cumpliendo ese objetivo. Nosotros vamos a las escuelas, hacemos los torneos allí y los que demuestren más interés los invitamos a formar parte de la Escuela Mercantil. No importa si sabe un poco o si tienen más conocimientos. Estamos hablando de chicos que tienen un promedio de ocho años, una edad linda para aprender el juego. Personalmente estoy muy conforme con el trabajo que venimos realizando, lo notamos, vemos que los chicos crecen y eso hace que el entusiasmo en nosotros se renueve constantemente.

- ¿Cómo describiría el atractivo de jugar al ajedrez?
- Sin dudas es un deporte analítico y principalmente se puede mejorar si al chico le gusta, lógicamente. Noto que sobre todo le gusta mucho a los chicos que les gustan las matemáticas, computación. Hay chicos muy introvertidos, muy inteligentes que juegan al ajedrez y que demuestran una capacidad enorme. El ajedrez brinda la posibilidad de crear una fantasía a través del juego. Y cuando los chicos se enganchan nos damos cuenta enseguida porque le dedican el tiempo que les queda libre de otras actividades para mejorar y aprender. 

- ¿Qué satisfacciones le deja la enseñanza?
- Principalmente cuando noto que un chico se entusiasma, que aprende y que logra objetivos. Por suerte eso pasa constantemente. 

- Usted también es uno de los promotores de "El Peoncito", ¿Cómo surgió este torneo que ya se ha convertido en un clásico?
- El Peoncito arrancó allá por el año 93. Yo había ido a Rafaela a participar de un torneo iberoamericano que me gustó mucho. Habían participado muchas escuelas y de todo el país. Vine con la idea de hacer algo parecido pero nunca pensé que iba a tener tanta trascendencia. Estamos muy cerca de cumplir 25 años. Pasamos por muchas etapas, en un momento teníamos el apoyo de la municipalidad, hasta que en un momento determinado no tuvimos ese apoyo y arrancamos nosotros. 

- ¿Qué recuerdo tiene de aquellos comienzos?
- En el primer torneo que hicimos tuvimos 380 chicos, les brindamos todas las comodidades, todo gratis y le dimos un trofeo a cada uno. Eso fue en el año 93, donde los costos eran otros. Después, en el 2001, 2002, dejamos de tener el apoyo del Municipio y junto al grupo de padres que estaba en su momento lo sacamos adelante. Esa edición vino una delegación de Chile que le dio otra impronta al torneo. No es un trabajo simple pero por suerte nos vienen saliendo las cosas bastante bien.    

- ¿Qué reflexión hace de su trabajo, a los 81 años?
- Me mantiene activo, me siento muy bien, trabajo muy cómodo y cuando sienta lo contrario seguramente será el primero en dar un paso al costado. Pero por ahora estoy muy contento de hacer lo que hago.

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