Matías Gallardo, al frente, como un “malevo” más.
Matías Gallardo, al frente, como un “malevo” más.
DANZA Y FOLKLORE

Matías Gallardo: un bailarín de raza, ahora de gira con la compañía Malevo

El bailarín y profesor del ballet Tierra Madre fue convocado y se encuentra ensayando con la agrupación que triunfó en Estados Unidos.

Nació en Claypole pero se crió y vivió en Burzaco. Las vueltas de la vida lo trajeron a Junín en 2012, donde se enamoró y se casó con la profesora de danzas folklóricas María Eugenia Alvear.
Apasionado y premiado en la danza, referente de malambo y consagrado campeón en el año 2010, Matías se inició desde pequeño en la danza folklórica y estudió muchos años en el Instituto Nacional del Arte –hoy Universidad Nacional del Arte- donde cursó la licenciatura en folklore.
A lo largo de su trayectoria en la danza nunca se imaginó formando parte de una compañía como Malevo, que si bien se hizo conocida por su participación en America’s Got Talent, el reality de moda en Estados Unidos, ha recorrido el mundo generando un gran impacto con su tinte de danza folklórica matizada y estilizada de modo tal que lo convierten en un show artístico diferente con una nueva apertura a públicos de distintas partes del mundo.
Matías formó parte de distintos ballets y compañías de danza a lo largo de su carrera y se preparó durante muchos años para la competencia del Pre-Cosquín, con la cual se consagró campeón de Malambo solista en 2010, sin dudas una de sus grandes satisfacciones.
También fue premiado en gran cantidad de certámenes a lo largo del país y completó con éxito un viaje a Japóncon una compañía de folklore y flamenco.
Actualmente preparador de bailarines de malambo y jurado, entre otras cosas, de competencias y certámenes de folklore no solo de Pre-Cosquín, sino en Mendoza y San Luis. Matías es también profesor de la Escuela de danzas Tierra Madre en nuestra ciudad, la que dirige con su esposa María Eugenia Alvear.

Tiempo de Malevo
Luego de presentarse como aspirante a campeón de Laborde en Buenos Aires y en el Campeonato Nacional de Malambo, Matías recibió una propuesta inesperada.
En su presentación como bailarín de malambo lo vio el director de la Compañía Malevo, Matías Jaime, y de inmediato lo convocó.
“Sinceramente nunca imaginé estar en un elenco como este, debido a mi forma de ver la danza pero luego de las comunicaciones con el director me propuse intentarlo y ser uno más”, contó Matías en diálogo con Democracia.
En septiembre pasado hizo su debut en una de las presentaciones de Malevo en San Juan, en una apertura de un evento.Ahora,ya como bailarín fijo del staff de Malevo, una agrupación que se ha presentado no solo en Estados Unidos sino en distintas ciudades de Europa y en Dubai, a Matías le esperan seguramente, giras parecidas.

Ensayos arduos
Los ensayos se realizan en Buenos Aires y constan de extensos trabajos con boleadoras, bombos, flamenco y lógicamente malambo.
La distancia sin dudas hace que todo cueste más pero bien vale el sacrificio.
“Viajo por la madruga,los bares son mi cobijo hasta esperar el horario de entrenamiento. Luego de cada ensayo tomo clases para mejorar e integrarme en poco tiempo. Una vez finalizadas ambas jornadas vuelvo a los bares para esperar mi colectivo de regreso”, dice.
Según Matías, los integrantes y el equipo de Malevo “son muy profesionales en la puesta en escena, lo que es producción, iluminación y sonido. Todo es a gran escala y se realiza con mucha profesionalidad”.

Nuevos caminos
Los Malevos conforman un producto montado en base a un show. No se trata del malambo tradicional, no es danza folklórica argentina sino que es un producto artístico, pensado, armado y producido para el impacto del espectador.
“Valoro cómo me enseñan y como es el trato con cada uno. Si bien es un mundo aparte al que no estoy acostumbrado, lo tomo como un aprendizaje, son nuevos caminos”, dice, y al mismo tiempo habla de su futuro.
“En algún momento voy a tener mi proyecto.Hace años que quiero formar un producto mío y en poco tiempo estaré diagramando esa meta”.
Sin desprenderse de su raíz, de su zapateo de estilo sureño y norteño que tanto disfruta y ejerce, Matías se prepara para los nuevos desafíos con el mismo compromiso y la misma pasión.
“Todos podemos seguir aprendiendo. La danza y el arte dan oportunidades todos los días”, concluye.

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