TRIBUNALES AL BORDE DEL COLAPSO

Advierten por el estado crítico en la justicia laboral, de familia y de paz

Juzgados vacantes, falta de personal, problemas edilicios y aumento de litigiosidad, son algunos de los problemas del sistema. En el Tribunal de Trabajo se están fijando fechas de audiencia para el año 2019. La Corte provincial frenó las designaciones y no hay reemplazo de empleados que se jubilan o cambian de fuero. Los magistrados reclaman una ley de autarquía que les dé autonomía en el manejo del presupuesto.

Situación crítica. Desborde. Colapso. Son varias las formas en que referentes en la materia califica la situación en algunos fueros en la Justicia provincial, en general, y en el Departamento Judicial de Junín, en particular.
La justicia laboral, de familia y de paz son los lugares en donde se advierten más dificultades, con problemas que tienen que ver con falta de jueces y recursos humanos, en un contexto de un incremento paulatino de la litigiosidad, dentro de ambientes edilicios poco adecuados.
Una combinación que hace cada vez más difícil la práctica de la justicia en temas que son, además, muy sensibles en nuestra sociedad.

Juzgados de familia
Uno de los fueros en donde se advierten de manera palmaria las dificultades es el de Familia. Actualmente funciona un solo juzgado, a cargo de la doctora Guillermina Venini, en donde, más allá del denodado trabajo de la magistrada y sus funcionarios, “tiene muchas carencias porque la cantidad de causas los han superado”, señala Lisandro Benito, presidente del Colegio de Abogados local.
Benito recuerda que la mitad de las causas de ese juzgado están relacionadas con hechos de violencia de género e intrafamiliar.
El doctor Juan Bazzani, presidente del Colegio de Magistrados, coincide en que “el Juzgado de Familia está sobrecargado de tareas”. Y agrega: “Ahora se va a abrir uno nuevo, para el que ya está nombrado la doctora Marcela Pelegrin, y está en trámite la locación de un inmueble en Benito de Miguel, así que creo que en breve debería resolverse”.
Lo cierto es que este segundo Juzgado de Familia –que permitiría aliviar la situación del existente– fue creado en diciembre del año pasado y desde entonces la doctora Pelegrin no puede asumir porque no cuentan con un edificio para instalarlo. Se llamaron a licitaciones que quedaron vacantes, y tanto el Colegio de Abogados como la propia magistrada designada estuvieron buscando un espacio. Con la propiedad ya designada, todavía faltan procesos burocráticos de la Suprema Corte de la Provincia para terminar de tomar posesión del lugar.

El fuero laboral
Otro de los fueros problemáticos es el laboral. Para graficar la situación, Bazzani cuenta que el Tribunal de Trabajo de Junín tiene mucha más actividad que la media provincial, donde el promedio es de unos 800 a 900 expedientes por año por juzgado, mientras que aquí se tramitan entre 1200 y 1400, es decir que se supera en, al menos, un 50 por ciento.
Pero hay más: hace más de un año que se debe cubrir el cargo de uno de los jueces del triunvirato y todavía no fue designado. “Este tribunal tiene como característica que en las audiencias de vista de causa tienen que estar los tres magistrados y todas las resoluciones deben firmarlas los tres, entonces hay que convocar permanentemente a otros jueces para conformar la terna”, explica Bazzani.
La consecuencia de este escenario es que en la actualidad se están fijando fechas de audiencia recién para el año 2019.
Por lo pronto, esta semana se logró que volvieran a designar al doctor Daniel Castillo, miembro del Cuerpo de Magistrados Suplentes de Derecho Laboral, que ya había estado en Junín en otra oportunidad, y empezó a trabajar en el tribunal hasta que se cubra la vacancia.
Mientras tanto, hace seis meses que el Consejo de la Magistratura ya confeccionó la terna para nombrar al juez faltante y desde entonces, resta que el Ministerio de Justicia bonaerense la eleve al Senado provincial.
Por otra parte, se resolvió la creación de otro Tribunal de Trabajo en Chacabuco, que atendería solamente los casos de esa localidad. En este caso, la iniciativa se encuentra en un estadío similar: la terna seleccionada por el Consejo de la Magistratura pasó al Ejecutivo y ahí quedó. “Si bien esto no es lo ideal, por lo menos ayudaría a descomprimir algo el trabajo que hay acá”, analiza Benito, quien considera que el Tribunal de Trabajo en nuestra ciudad “está desbordado”, así como “la justicia laboral está colapsada en toda la provincia”.

Juzgados de paz
La otra instancia crítica dentro de este esquema es la de los juzgados de paz. “Antes eran espacios muy tranquilos, pero hoy no lo son, tienen una tarea titánica”, resume Bazzani.
En eso tiene mucho que ver el incremento en las denuncias por violencia intrafamiliar, doméstica y de género. Para el titular del Colegio de Magistrados, estos juzgados en la actualidad funcionan, en los hechos, “como comisarías de la mujer”, e insiste en que “los jueces de cada uno de estos partidos, como General Pinto, Ameghino, Lincoln, Rojas, Arenales o Vedia, están desbordados”.
Es que estos magistrados deben trabajar prácticamente solos, o con muy poco personal. “Se advierten carencias de equipos técnicos –sostiene Benito–, de psicólogo, psiquiatra, asistente social, porque es una problemática a la que se debe dar un abordaje interdisciplinario. Entonces, más allá de la buena predisposición que pueden tener los jueces, faltan recursos humanos”.

Personal insuficiente
La falta de personal es una constante en varios fueros dentro del Departamento Judicial Junín. De hecho, la actual presidenta de la Corte provincial, Hilda Kogan, frenó las designaciones de vacantes dentro de la nómina de empleados y funcionarios en todo el sistema judicial de la provincia. Por consiguiente, los trabajadores que se jubilan o se van a otros fueros, no son reemplazados, con el argumento de que se quiere revisar todas las designaciones. Eso se ve en cuestiones concretas: actualmente, el Tribunal de Trabajo, que sufre todas las dificultades que ya fueron mencionadas, además tiene tres vacantes sin cubrir dentro de su personal. Y el de Familia tiene otras dos.
El secretario general de la filial Junín de la Asociación Judicial Bonaerense, Enzo Spadari, señala que “en el transcurso de este año se redujo notablemente el nivel de ingreso tanto en oficinas de Corte como de la Procuración, es claramente inferior de años anteriores”.
Esto se da en un contexto al que califica “claramente como de ajuste”, puesto que “está demostrado, objetivamente, que en el Poder Judicial se necesita personal en la mayoría de las dependencias, sobre todo en los lugares críticos, que son los juzgados de familia, laborales y civiles”.
Spadari advierte que, a partir de esto, “hay una terrible sobrecarga laboral, con enfermedades, conflictos, más horas de trabajo, y esa es la traducción concreta de la falta de personal”.

Situación edilicia
La infraestructura también forma una parte importante de los inconvenientes para una correcta administración de justicia.
“Acá tenemos, además del edificio central histórico que está enfrente de la plaza, más de quince dependencias funcionando en casas alquiladas, edificios hechos para departamentos modificados como se pudo y que terminan funcionando como juzgados”, relata Spadari.
De acuerdo a su mirada, “esto demuestra que no hay una política que incluya una visión general y una planificación, con construcciones que sean funcionales a la actividad que allí hay que desarrollar, sino que se gasta muchísima plata en alquilar dependencias y no se piensa en tener un polo judicial como para poder concentrar la actividad con edificaciones acordes a lo que allí se hace”.
Para Benito, en tanto, este es “un problema estructural de años y años en los que hubo desidia por parte de las administraciones de turno”.
Con todo, el titular del Colegio de Abogados local hace un reconocimiento al doctor Elio Lago, ex fiscal general, “que en su momento peleó y consiguió que el área abandonada del ex Hospital San José quedara para el Ministerio Público Fiscal”. Según dice Benito “ahí todavía hay mucho espacio ocioso que se podría aprovechar para seguir construyendo y, por ejemplo, se podría trasladar todo el fuero penal a ese lugar y concentrarlo allí, lo que redundaría hasta en un tema de comodidad”.

Autarquía
Una de las propuestas que impulsa fuertemente el Colegio de Magistrado es la de la autarquía del Poder Judicial. Bazzani considera que se trata de una herramienta “sumamente necesaria” que implicaría la posibilidad de administrar los propios recursos por parte del Poder Judicial y de confeccionar su presupuesto para enviar al Ejecutivo.
“Hay un proyecto muy bueno –agrega Bazzani– del doctor Daniel Soria, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la provincia, que hizo un análisis sobre las formas de financiar al Poder Judicial, para lo que hay distintas herramientas, y lo que se busca es la autonomía. Y, además, se apunta a un aumento progresivo de la partida presupuestaria que se le asigna porque hoy está muy bajo con respecto a otros estados provinciales”.
La iniciativa de los magistrados se enmarca en la posibilidad de trabajar con esta herramienta, que no solamente incluiría lo salarial, sino también lo edilicio y lo tecnológico. “Las partidas presupuestarias son muy exiguas, siempre rondan un 4 por ciento del PBI, siendo que es uno de los tres poderes del Estado”, añade Bazzani, que además recuerda que hay recomendaciones de la Corte Interamericana de Justicia para se instrumente esta autarquía de la justicia.
El proyecto llegó a tener estado parlamentario y luego se perdió, por lo que ahora se busca que sea retomado en la Legislatura.
“Este no es un reclamo corporativo porque, en definitiva, este sería un beneficio para los justiciables también porque se podría contar con herramientas que permitan atender a las necesidades en forma rápida”, concluye Bazzani.
Por su parte, Benito cree que podría ser una buena apuesta, siempre y cuando esto no quede enmarcado solamente en una cuestión salarial, sino que abarque todos los aspectos del ámbito judicial, que también incluye lo edilicio, lo tecnológico y los diferentes recursos que allí se necesitan.

Otros cargos vacantes

No solamente hay cargos vacantes en el Tribunal de Trabajo.
En la Cámara Penal quedó una vacancia a partir del fallecimiento del doctor Miguel Saínz. Para su reemplazo ya se hizo el concurso en el Consejo de la Magistratura, están en la etapa de entrevistas, y hay un solo postulante local que aprobó, que es el doctor Luis Berazza.
Además, el Juzgado de Ejecución Penal también lleva mucho tiempo vacant. Hace pocos días se corrigió el examen en el Consejo de la Magistratura y, si bien hay que esperar la revisión, también hay un solo postulante de Junín que aprobó, que es el actual secretario del juzgado, Silvio Galdeano.
Otros puestos que quedaron vacantes y deben ser cubiertos son los de la fiscalía que estaba a cargo de la fallecida doctora Isabel Carniel, y del Juzgado de Paz de Arenales, donde se jubiló el juez.

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