ALTERNATIVAS PARA OPTIMIZAR UNA ACTIVIDAD CENTRAL EN LA ECONOMÍA LOCAL

Hay más de diez calles que podrían ser centros comerciales a cielo abierto

Existen diferentes sectores de la ciudad que pueden potenciarse con esta modalidad. Sáenz Peña y Benito de Miguel ya cuentan con una comisión. Comercio e Industria solicita más acompañamiento del estado comunal mientras que desde el municipio sostienen que se llevaron a cabo reuniones para impulsarlos. Estas iniciativas implican mejoras en la infraestructura y acciones directas de promociones y marketing.

Se le llama centro comercial a cielo abierto a un determinado espacio dentro de un área urbana definida –como una calle o avenida– en la que se encuentra una determinada densidad de comercios y, a partir del desarrollo de obras públicas y de infraestructura, se convierte el lugar en un atractivo paseo de compras.
Para ello es importante la remodelación de veredas, control de cableado aéreo, eliminación de contaminación visual, incorporación de mobiliario urbano, servicios de limpieza, mantenimiento y seguridad. Pero también se define por las acciones de promoción, distribución, marketing y financiamiento que, en forma conjunta, realizan los locales participantes.
Esta forma de cooperación comercial entre los ámbitos público y privado permite optimizar las particularidades que posee el comercio minorista.
En Junín hubo reiterados intentos para llevar a cabo estas iniciativas, aunque nunca se terminaron de concretar del todo. Las dos más visibles fueron la remodelación de la calle Sáenz Peña, que se produjo hace más de una década, y la conformación de un consorcio de comerciantes de Benito de Miguel, mediante el cual, intentaron realizar acciones en conjunto, principalmente vinculadas con la seguridad.
Teniendo en cuenta la influencia del comercio en la economía juninense, resulta evidente que el estímulo a este tipo de emprendimientos sería importante para optimizar aún más esta actividad. Sobre todo, si se tiene en cuenta que hay más de una decena de arterias que se podrían convertir en centros comerciales a cielo abierto.
Así lo creen en la Sociedad Comercio e Industria de Junín, por lo que demandan más compromiso de la municipalidad para impulsarlos. Por su parte, desde el estado comunal coinciden en la necesidad de trabajar en ese camino y explican que se llevaron a cabo reuniones con ese objetivo.

Más de diez
Horacio Bucalá es un histórico comerciante de nuestra ciudad, que en su paso por la Sociedad Comercio e Industria fue uno de los mayores impulsores –desde hace años– del centro comercial a cielo abierto de Benito de Miguel, y de la réplica de esta iniciativa en otros sectores.
De acuerdo a su estimación, “hay diez o doce” arterias que tienen posibilidad de ser intervenidas en este sentido. Por supuesto que hay diferencias, porque una calle como Benito de Miguel, que tiene unos 300 comercios prácticamente pegados uno al lado del otro, “ya es un centro comercial a cielo abierto”. Al igual que Sáenz Peña.
Pero hay otros sectores que podrían verse beneficiados, como por ejemplo: las paralelas a Sáenz Peña, Rivadavia y General Paz, también la avenida República, Rivadavia en el barrio Belgrano, Primera Junta, Intendente de la Sota, Arias, Ramón Hernández. Para Bucalá también pueden ser incluidas en ese conjunto “las colectoras de la Ruta 7 –donde están los grandes supermercados– e inclusive el día de mañana podría ser la colectora de Circunvalación”.

Qué se hizo
Bucalá cuenta que en Comercio e Industria empezaron con la idea de los centros comerciales a cielo abierto hace más de quince años: “La idea es que el cliente tenga una mejor atención, que encuentre lo que necesita, que tenga más seguridad, accesibilidad, es decir, que las calles y las veredas estén en condiciones, que haya una buena iluminación, todo lo que necesita”.
Pero eso no se agota allí, se puede trabajar en conjunto con acciones de marketing directo, promociones, descuentos, ofertas y demás. “Si vos trabajás para atraer aún más a la gente, agrupando por rubro, funciona mucho mejor y vendés más. Dentro de las áreas se puede trabajar con días de promociones, con las fechas especiales, del mismo modo que un shopping hace sus acciones de marketing con sus locales, acá sería lo mismo nada más que a cielo abierto” explica el presidente de Comercio e Industria, Diego Ruiz.
En ese sentido, el subsecretario de Prodducción del municipio, Daniel Coria, señala que la administración actual organizó “varias reuniones con los comerciantes de Benito de Miguel como para empezar a trabajar en conjunto con la comisión y desarrollar acciones que puedan mejorar algunas cuestiones de esa arteria, y vamos a hacer un anuncio cuando tengamos obras por licitar que tengan que ver con la adecuación de la calle al transporte público”.
El funcionario municipal agregó que también se propiciaron encuentros con comerciantes de las calles Rivadavia (del barrio Belgrano), Primera Junta, República e Intendente de la Sota. “Si se arman las comisiones, podemos empezar a trabajar, porque atendimos a comercios en particular o en pequeños grupos, pero nos falta que se organicen, porque nosotros estamos dispuestos a trabajar en este aspecto”, señala Coria.
Sin embargo, para Ruiz, las gestiones que se están haciendo en este tema resultan insuficientes: “Creemos que, más allá del intercambio de información y el deseo de desarrollar estos emprendimientos, tiene que haber una decisión política concreta como para impulsarlos. Esto se hace a través de la asignación de recursos, que no son tan abultados, pero que ayudarían mucho a estimular más el comercio”.

Trabajo conjunto
La clave de estos emprendimientos es que se tiene que dar una intervención tripartita. De acuerdo a su experiencia, Bucalá explica que el abordaje debe darse, por un lado, desde el municipio, a través de su Subsecretaría de Producción; por el otro, está el aporte de la Sociedad Comercio e Industria en conjunto y en asociativismo con los propios comerciantes; y además, a esto debería sumársele una instancia técnica en donde puede intervenir la Confederación Argentina de Mediana Empresa (CAME) o la Unnoba como para hacer capacitaciones en este tipo de modalidad comercial. “Una vez que eso está definido, la gestión se hace poniendo un gerente que lo administre, porque si uno ve estos emprendimientos en las ciudades europeas, todos tienen sus gerentes”, agrega Bucalá.
Según su criterio, “acá, en Junín, todavía se está muy lejos porque falta la voluntad política, y falta que Comercio e Industria intervenga en esto” puesto que, si esto no sucede, “a la larga, los comerciantes se van a juntar y a hacer unidades sueltas y separadas, y lo mejor sería que lo hiciéramos a través de la entidad que nos agrupa”.
Hay muchos ejemplos de estos emprendimientos. En Argentina, no tan lejos de nuestra ciudad, hay un centro comercial a cielo abierto de la calle San Martín, en Santa Fe, en donde los comerciantes hasta pagan expensas, como si fuera un consorcio, y con eso se arreglan las veredas, se pone la seguridad privada, se hace la limpieza, se paga la iluminación y muchas otras obras de infraestructura y mantenimiento. Además, se hace publicidad, se edita una revista y todo lo que se pueda para la promoción del lugar
“Nosotros deberíamos poder mostrar un caso de éxito con Sáenz Peña, pero ahí tenemos la obra hecha y no tenemos la gestión”, comenta Ruiz. Es que el titular de Comercio e Industria considera que a la principal calle comercial de Junín se le dio la infraestructura pero falta lo comercial, el marketing, la promoción: “Uno ve ciudades como, por ejemplo, Mar del Plata, que no tienen este tipo de obras y funcionan enormemente. Todos nos ponen como ejemplo por el área comercial, pero nos falta el trabajo posterior, porque tenemos un lugar muy lindo, pero que no tiene una gestión”.
Y para ampliar su análisis, agrega: “Uno ve que, en Bilbao, por ejemplo, el centro comercial a cielo abierto funciona a través de una relación público privado. El estado da el puntapié inicial porque se necesitan recursos para que una persona lo gestione, y acá, si la cámara tuviera esos fondos, ya lo hubiésemos hecho hace años. Es necesario un gerente que una los negocios de cada rubro para que no se vean entre sí como competencia, sino que se potencien entre todos por el trabajo en bloque”.

Aporte del municipio
Daniel Coria explica que el aporte del municipio en este tipo de emprendimientos pasa por “la intervención en la mejora de calles, veredas, rampas para discapacitados en las esquinas, semaforización, establecimiento de horarios de carga y descarga”, entre otros.
Al mismo tiempo, se piensa en estrategias comerciales que estimulen el comercio: “Por ejemplo, que el cliente que compre en un comercio de esa arteria pueda recibir un bono de descuento para comprar en otro local del mismo centro comercial a cielo abierto”.
Las actividades culturales, la estética, la cartelería son otros puntos a tener en cuenta. Aunque lo cierto es que cada lugar tiene su propia realidad y sus necesidades. “Las demandas son distintas –cuenta Coria–, porque Sáenz Peña tiene sus particularidades y Benito de Miguel tiene otras. En Intendente de la Sota y Primera Junta nos pedían despeje de luminarias, estacionamiento para motos, darles el nivel de las veredas, es decir, cuestiones más básicas, mientras que en otros lados los planteos son diferentes. Entonces las políticas no son iguales para todos porque cada sector tiene sus características propias”.

El impacto del comercio
La influencia de la actividad comercial en la economía de Junín es evidente. “Ahora todos hablamos del campo o la industria, pero la mayor cantidad de mano de obra ocupada en nuestra ciudad se da en el comercio, además del empleo público”, asegura Bucalá.
De acuerdo a sus estimaciones, en nuestra ciudad hay no menos de cinco mil comercios, de los más variados rubros, por lo que considera que “es impresionante la cantidad de gente que está vinculada” a esta actividad.
Además, hay una gran influencia en la zona: “Hoy en día, la gente de la región que necesita algo, viene a Junín, porque Buenos Aires les queda lejos, sobre todo en las localidades que están al oeste de nuestra ciudad. El 40 o 50 por ciento de las ventas que se hacen en Sáenz Peña o en Benito de Miguel, es a gente de afuera”.
Es con ese objetivo, entonces, sobre el que hay que trabajar. Y más allá de las cuestiones de infraestructura, la unión de los comerciantes, el trabajo conjunto y la creatividad puesta en función de ello son las claves para llegar a buen puerto. En ese contexto, un ejemplo de Bucalá da cuenta de cómo, una buena idea, bien ejecutada, puede ser interesante y con costos ínfimos: “Si pensamos en Bento de Miguel, donde hay 300 comercios, con 200 pesos por mes que aportara cada uno, podríamos sortear dos autos al año entre los clientes que hayan hecho compras en el lugar”.

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