Advierten por el cierre de locales en diferentes zonas comerciales de Junín
CADA VEZ MÁS CARTELES DE ALQUILER EN SÁENZ PEÑA Y BENITO DE MIGUEL

Advierten por el cierre de locales en diferentes zonas comerciales de Junín

Algunos negocios desaparecen y otros se trasladan, obligados por los costos. Remarcan que hay signos “de alarma” y que el panorama actual es “bastante desalentador”. No obstante, hay diferencias de acuerdo a los diferentes rubros. También alertan por desvinculaciones que son “despidos encubiertos”. Una buena: si hubiera reactivación económica, el comercio sería la primera actividad que se podría recomponer.

El viernes pasado, en una entrevista radial, mientras analizaba la actualidad gremial y laboral, el titular de ATSA Junín y miembro de la comisión normalizadora de la delegación local de la CGT, Héctor Azil, mostraba su preocupación por el escenario actual y, en ese contexto, ejemplificaba: “Nosotros tenemos nuestra sede en Benito de Miguel, o sea que yo ando todos los días por esa avenida, y ya se empiezan a ver los locales que se desocupan y se les cuelga el cartel de alquiler, es decir que ese es un termómetro de lo que está sucediendo hoy”.
En efecto, en esa arteria, entre la plaza 25 de Mayo y la avenida Padre Respuela, hay no menos de una decena de locales cerrados. También en Sáenz Peña, la calle comercial por excelencia de la ciudad, hay algunos espacios en alquiler.
En ese marco, referentes del sector analizan con preocupación este fenómeno, explican las causas que lo originaron y exponen sus proyecciones de cara al futuro.

Escenario actual
El presidente de la Sociedad Comercio e Industria, Diego Ruiz, advierte que “hay locales para alquilar, algunos –la menor cantidad de ellos– por el cierre de los negocios que estaban allí y otros porque se trasladan de la zona céntrica” a otras arterias en donde los costos son más bajos.
Desde su perspectiva, este escenario se está dando con más propensión “en este último tiempo”. Y profundiza: “Porque el fin de año puede ayudar un poco con las ventas, pero enero y febrero son muy tranquilos, meses en los que se aguanta hasta donde se puede. La verdad es que se está haciendo un esfuerzo enorme para tratar de sostener los locales abiertos y la gente con trabajo”. De acuerdo a su análisis, “el panorama general por ahora es bastante desalentador”, porque los comerciantes están “esperando la bendita reactivación que todavía no ha llegado”.
En el mismo sentido, Federico Melo, subsecretario general del Sindicato de Empleados de Comercio, remarca que “la economía no arrancó todavía” y por tal motivo, se ve que “hay muchos comercios, sobre todo los más pequeños, que decidieron alejarse de los centros comerciales por los altos aranceles de alquiler”.
El joven dirigente gremial señala, además, que “se están viendo las desvinculaciones encubiertas”, lo que quiere decir que en el último tiempo “empezaron a darse renuncias acordadas entre el trabajador y el empleador que, en realidad, son despidos que se dan bajo la forma de renuncia acordada”. Para Melo, este “ese es un signo de alarma”.
No obstante, aclara que también comprenden cuál es la situación empresarial “porque las ventas no están funcionando, cada vez hay más incertidumbre”.
Por su parte, el contador Marcelo Storani, secretario académico de la Escuela de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Unnoba, advierte que “hay distintas realidades” que muchas veces no coinciden con el diagnóstico: “Yo tengo clientes del rubro vestimenta que me manifiestan que febrero, y sobre todo marzo, fueron buenos meses. Puede ser por el comienzo de clases, por el cambio del clima. El sector agropecuario tuvo un buen año, y eso tiene repercusión en el comercio, mientras que otros sectores, ligados a la prestación de servicios o venta de comestibles, se notan más retraídos. En la calle existe falta de dinero, de circulante”.

Tarjetas y efectivo
Un detalle al que todos aluden para dar cuenta de las dificultades para motorizar las ventas es el de los vaivenes con los planes de cuotas con tarjetas de créditos.
“Bajó muchísimo la rotación con compras con tarjeta de crédito. Anteriormente, el consumo estaba motivado o incentivado por las cuotas y hoy estos planes desaparecieron y, en el mejor de los casos, podrás conseguir el mismo costo en un solo pago, con lo que ganás solamente diez o quince días, no más”, comentó Storani.
El experimentado contador recuerda que en países limítrofes, como Brasil, “hasta los vendedores de las playas tienen el posnet”, por lo que “sería una medida importante la implementación de ese servicio para los negocios, pero con un costo mínimo y razonable para el comerciante”. De esta manera se obtendrían distintos beneficios, porque “estás bancarizando todas las operaciones y hacés que estén dentro de la economía formal”, además de facilitarle las operaciones al cliente.
“Estamos con una presión fiscal muy grande –agrega Ruiz–, el programa Precios Transparentes, que aplicó el Gobierno, no es una medida muy alentadora para generar más consumo y esto hace que no se venda como se tiene que vender. A todo esto, hay que sumarle que la gente tiene menos dinero en el bolsillo, así que estamos ante un panorama complejo”.
Ruiz sostiene que tal es la situación que los comerciantes piden que Comercio e Industria intermedie con el municipio para abordar temas como, por ejemplo, la tasa de Seguridad e Higiene, que está llegando, para que sean un poco más contemplativos. También solicitan gestiones con los responsables de las cámaras que los agrupan “para negociar aspectos como la baja en las comisiones de las tarjetas, y otras cuestiones que puedan ayudar a paliar la situación”.

Inestabilidad laboral
En su carácter de dirigente sindical, Melo pone en discusión la cuestión laboral dentro de este contexto. “Las paritarias todavía no empezaron y los gremios estamos luchando para que el resultado de la negociación sea acorde a los aumentos que sufrieron los trabajadores, mientras que el gobierno está poniendo una pauta de entre un 18 o 19 por ciento, que no guarda relación con los incrementos excesivos que han sufrido los trabajadores en los servicios y sus necesidades básicas”, explica.
Asimismo, hace referencia a “signos de alarma” también en este punto, dado que en el sindicato comenzaron a recibir consultas de trabajadores que, ante la preocupación porque el comercio no está funcionando de la mejor manera o luego de alguna charla con los empleadores, van a asesorarse para saber qué les correspondería por indemnización en caso de que se termine la relación laboral.
Melo asevera que “en comercios de grandes superficies no hubo tenido bajas considerables, salvo en Coppel” (ver recuadro). Sin embargo, añade que está “empezando a ver la gran preocupación ahora en marzo, con algunas bajas en los comercios chicos”.

De cara al futuro
Tal vez por la situación delicada de sus defendidos, Melo visualiza un futuro poco prometedor: “Veo una situación complicada y la luz al final no se ve. Esperemos que después de marzo o abril haya paritarias y el gobierno tenga la cordura suficiente para que los incrementos sean acordes a los aumentos que sufrieron los trabajadores. Y también que se empiecen a aplicar políticas económicas que ayuden al pequeño y mediano comerciante”.
Para Storani, en tanto, el comercio es uno de los pilares de la economía de Junín (el otro es el empleo público) y “hoy está afectado”. No obstante, aclara que si se acomodan algunas variables, como el estancamiento y los conflictos laborales y salariales, la primera actividad que se vería afectada positivamente sería ésta: “También creo que, si algo mejora, el comercio rápidamente se recompone. No sé si esto es un deseo que tiene uno de que esto rápidamente se acomode, pero en la medida en que se puedan cerrar las paritarias y eliminar todos estos conflictos, va a incidir directamente en el comercio. Sin dudas”.
Por su parte, Ruiz observa que al ser éste un año electoral, “el gobierno va a tratar de acelerar el consumo de la manera más rápida”. Además, “hay temas como la obra pública o las paritarias que están estancadas pero en algún momento se van a llegar a arreglos, y eso va a ayudar” a que haya otro movimiento económico.
Y concluye: “Veo una predisposición a nivel nacional, pero todo lleva tiempo y la necesidad es el ahora, para ver cómo se puede seguir mientras esperamos esas cuestiones más positivas. Veo un panorama alentador, una luz buena en el futuro, pero mientras tanto estamos pasando una tormenta”.

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