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INVESTIGADOR ITALIANO HABLO SOBRE LA CRISIS AMBIENTAL

Señalan la necesidad de un cambio cultural y económico para mantener el desarrollo

El ingeniero Sergio Rondinara brindó en la UNNOBA una interesante conferencia ante un auditorio colmado.

El investigador italiano Sergio Rondinara desarrolló una conferencia sobre «Crisis ambiental, crisis antropológica: un enfoque ético y filosófico», en una de las aulas de la UNNOBA.El disertante, ingeniero nuclear, profesor de Filosofía de la Ciencia y la Naturaleza y de Ética Ambiental de las Universidades Gregoriana y Salesiana de Roma, además de coordinador de la Red Ecologista Internacional Eco-One, viajó por primera vez a nuestro país, brindando numerosas conferencias en universidades nacionales.

A continuación, se transcribe parte de la disertación que fue presenciada por un importante número de profesores, alumnos, y público en general:

«El hoy de muchos hombres y mujeres de la sociedad industrial, es como un experimentar la capacidad de sentirse cada vez más patrones de la naturaleza, siempre capaces de ejercer sobre ella una verdadera dominación. En el cuadro cultural de una concepción cada vez más difundida, funcionalista y utilitarista, la naturaleza ha sido cada vez más un objeto en nuestras manos, que la ciencia explora y que la tecnología subyuga».

«En la cultura de los países industrializados, la naturaleza ha perdido su autonomía, de aquellas relaciones que la vinculan con la persona humana, por lo tanto ha perdido la belleza de su propio significado. Asistimos a aquel fenómeno que se denomina Deshumanización de la Naturaleza».«Estamos viviendo en un ambiente cada vez más artificial, menos en contacto con la naturaleza. Nos descubrimos cada vez más extraños del contexto natural, y más empobrecidos en nuestra identidad, estamos sujetos a una desnaturalización de la persona».«Esta crisis no es un problema pasajero, que se puede resolver con simples medidas técnicas-científicas, económicas o políticas, sino es un problema de fondo de nuestra civilización tecnológica, un problema estructural de las sociedades industrializadas, que no tiene una fácil solución y que cuestiona seriamente el estilo de vida de las poblaciones del norte del mundo».

Crisis antropológica

«La crisis ambiental nos conduce a una crisis más profunda, que implica a la persona humana en su integridad, es una crisis antropológica, una crisis ética, ella es la campanilla de alarma de una profunda crisis antropológica en cuanto es hija de una precisa concepción del hombre moderno, Un hombre que en la búsqueda de su propia autoafirmación se autodefinió dueño absoluto de la naturaleza y de propio destino.

La crisis ambiental, puede ser analizada bajo varios aspectos, yo presento solamente tres aspectos:

- «No sustentable (insostenible). Nuestra especie ha crecido numéricamente como población, y se ha expandido por el globo terrestre, colonizando. Ecológicamente hablando, somos una especie con éxito. Sin embargo, con los actuales ritmos de la actividad humana sobre el ambiente, este boom de nuestra especie está destinado a no durar mucho. En los muchos informes del estado del ambiente terrestre, esta alarmante proyección sobre el futuro emerge con claridad».

«Hoy, un interesante tentativo de medir el impacto de las sociedades humanas sobre un determinado ambiente, se da con la noción de Huella ecológica, o Impronta ecológica. Ella se deduce de la relación entre el consumo de la población en un determinado territorio, y los recursos biológicos y energéticos disponibles en el mismo territorio. Ella nos permite evaluar de una manera sintética el consumo de capital natural por parte de una comunidad».

«En el caso de mi país, Italia, se estima una Huella ecológica de 4,2 hectáreas por habitante, es decir cada ciudadano italiano necesita 4,2 hectáreas para vivir y mantener su propio estilo de vida. Pero la disponibilidad que da el territorio italiano, es igual a 1,3 hectáreas, por lo tanto hay un déficit de 2,9 hectárea por habitante. Esto significa que Italia no llega a garantizarse un servicio ecológico con los recursos presentes en su territorio nacional. Bajo este aspecto, Italia es un país pobre. Pero también un país rico como puede ser los EE UU tiene un déficit ecológico superior equivalente a 3,6 hectáreas por habitante, aún disponiendo de 6,7 hectáreas por habitante. La razón de este déficit está dado por el alto consumo de materias primas y de energía por parte de los EE UU».

«Globalmente, la impronta ecológica media de la humanidad, hoy se estima 2,8 hectáreas por habitante, pero en realidad el planeta tiene disponible 1,7 hectáreas por habitante, esto significa que la huella media es superior que un 35 % al espacio disponible».

«De dónde tomamos este espacio que falta, lo tomamos energéticamente, de los minerales, de los recursos no renovables. Esto quiere decir que la humanidad está erosionando aquello que es el patrimonio de recursos no renovables, no solamente nuestro sino de las generaciones futuras, por derecho propio».

- «Injusticia Social: en promedio el habitante del norte del mundo consume una cantidad de recursos naturales superior a lo disponible para un ciudadano del sur del mundo».

«Los países con más alto déficit ecológico, no son los países más poblados. Hay tres grupos: los ricos tanto por el ambiente, como por los recursos financieros (Australia, los escandinavos); los ricos en recursos financieros con un alto déficit biológico (Suiza, EE UU, Alemania, Japón, etc.); y los ricos en ambiente pero no en recursos financieros, con una capacidad biológica superior al propio consumo entre estos está Argentina, Brasil, Perú, Colombia.

Ahora, de dónde toman los recursos los países con alto déficit ecológico para mantener el estilo de vida? Obviamente de la importación y aquí entra en juego el impacto social y ambiental que surge del comercio de las materias primas. Materias primas obtenidos a precios muy baratos y aumentando sus ganancias. Las empresas multinacionales son cada vez más fuertes en lo comercial y financiero, mientras que los países con economía débil, las empresas locales y laboratorios son cada vez más débiles y fáciles de comprar, privadas de medidas que las protejan».

- «Decadencia de la calidad de la vida. El bienestar humano va más allá de los parámetros económicos. Esto se refiere al estar sanos, a sentirse bien. Con respecto a la salud humana, la crisis ambiental causó la aparición de nuevas enfermedades y el aumento de algunas ya detectadas, el polvo sutil (muy fino), el PM10, polvo por la combustión de los combustibles fósiles está muy presente en las ciudades al norte del mundo debido sobre todo al tránsito urbano. Estos polvos sutiles producen el aumento del deceso de sujetos que ya están afectados por otras enfermedades».

«Antes de venir a Argentina, 15 días atrás, la OMS hizo público un estudio pedido por la Agencia Italiana para el Ambiente, sobre la influencia de los polvos sutiles en las muertes en Italia. Este informe da datos muy alarmantes, se estima 8.000 muertos cada año por inhalación de este polvo. Y una ciudad como Milán tiene el récord: una muerte por día. En este sentido, es difícil hablar de calidad de vida».

Dominar el dominio

«Se está formando la conciencia de la necesidad de aprender a dominar nuestro dominio sobre la naturaleza. No será fácil», anticipó el investigador.

«Valoración de la naturaleza y creatividad humana resultan antagónicos entre sí, ya que a menudo esta última está condicionada por un modelo de desarrollo socio-económico con un fuerte déficit antropológico, no centrada en la persona humana, sobre su dignidad, sino sobre el rédito económico».

«Necesariamente tenemos que ir hacia un cambio de paradigmas. Es incontrovertible el hecho de que la sociedades industriales no puede más mantener sus actuales exigencias de desarrollo sin caer en un agravamiento irreversible de la crisis ambiental, por eso es inevitable que la misma adquiera, y espero que en poco tiempo, un gran relieve político, sustituyendo el paradigma en que se basó hasta ahora. Habrá que ser reemplazado por el paradigna de la sustentabilidad, que salvaguarde el hábitat terrestre en que vivimos y no la capacidad de garantizar el desarrollo cuantitativo de la economía con la satisfacción de las necesidades más extravagantes, ni de una política que persiga la identidad cultural de un pueblo en perjuicio de la de los demás».«Proyectar y realizar el paradigma de la sustentabilidad es uno de los desafíos culturales más grandes y urgentes que se presentan hoy en nuestros días. Se necesitan cambios estructurales en la economía mundial para permitir que nuestro modelo de desarrollo sea sustentable».

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