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ADULTOS MAYORES

Siete mitos sobre la tercera edad que conviene desterrar

Camino a la vejez, los cuerpos cambian, también el ritmo de vida y la posición social, laboral y familiar. Sin embargo, las personas mayores constituyen una gran heterogeneidad pese a las “verdades” instaladas que hay sobre ellos.

Existen mitos y creencias sobre la vejez que están establecidas como verdades absolutas. Se instituyen como prejuicios en la sociedad y generan que los ancianos pierdan la confianza en sí mismos y bajen su nivel de autoestima, según la doctora Margarita Murgieri, miembro del Comité organizador del XIII Congreso Argentino de Gerontología y Geriatría 2016.
Camino a la tercera edad, los cuerpos cambian, también el ritmo de vida y la posición social, laboral y familiar, sin embargo, las personas mayores constituyen una gran heterogeneidad pese a los mitos que hay sobre ellos.
Algunos de los estereotipos y creencias sobre la ancianidad son los siguientes:
-La vejez es igual a enfermedad y dependencia: aunque hay ancianos frágiles y dependientes, situación que aumenta en el grupo de los de mayor edad, hay muchas personas mayores de 65 años con buen estado de salud biopsicosocial e independientes en el desarrollo de sus actividades y relación con el entorno.
-Todos los ancianos son pobres: en la Argentina muchos ancianos son propietarios de sus viviendas y no así los jóvenes, y ayudan con sus jubilaciones a sus hijos desocupados. Las personas mayores en situación de pobreza viven menos años.
-Todas las personas mayores presentan deterioro cognitivo: aunque este problema prevalece a mayor edad, no significa que todas las personas mayores vayan a sufrir demencias. Según la doctora, existe una reserva cognitiva o plasticidad neuronal que hace que el cerebro añoso posea un potencial que le permite seguir aprendiendo. La inteligencia cristalizada se mantiene y aumentan las posibilidades de resolución de problemas. La memoria de los procedimientos aprendidos se mantiene. La práctica y la experiencia son fundamentales y hasta más importantes que la edad en sí.
-Los ancianos son rígidos: esto no sucede en todos los caso. Los rasgos de personalidad se estabilizan con la edad y serán más rígidos o flexibles según lo hayan sido siempre. Estudios al respecto indican que la vejez no es una etapa particularmente estresante dentro del curso de la vida.
- Los ancianos son feos y desagradables: la sociedad, por la influencia de los medios de comunicación, valora el binomio “belleza-juventud”, y en contraposición aparece “vejez-fealdad”. Muchos adultos mayores se ven presionados por esta representación social y tratan de parecerse a jóvenes para poder seguir siendo bellos y deseables. Esto está relacionado con una construcción social como es la de género. Sufren más presión las mujeres.
- Ser mayor significa ser menos feliz: aunque comúnmente se hable de la “adorada juventud”, existen estudios que determinan que hay mayor madurez afectiva y que los ancianos no son menos felices en general, ni están menos satisfechos que los jóvenes.
- Las personas mayores son asexuadas: también se dice que en el caso de aquellos que desean o tienen relaciones sexuales, la situación es repulsivo. Se suele estigmatizar a las personas con motes como “viejo verde” o “vieja loca”. La sexualidad, incluida la genitalidad, puede desenvolverse durante toda la vida.

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