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OTRA FORMA DE VIDA

Más de 120 motociclistas participaron de un nuevo encuentro Harley Davidson

El evento se llevó a cabo el viernes y ayer, con la presencia de conductores de diferentes provincias e incluso de Uruguay y Paraguay. Realizaron una recorrida por Junín y se despidieron con una cena en el Club Social. “Somos una gran familia”, aseguró el organizador.

“La moto es nuestro cable a tierra. Es subirnos y olvidarnos de nuestros problemas. Pero, sobre todo, es viajar cientos y miles de kilómetros con la excusa de encontrarnos entre amigos”, describe Gerardo Libonatti, desde la puerta del Hotel Copahue.
El imponente edificio de la calle Saavedra ha sido elegido el punto de reunión de los más de 120 motociclistas que llegaron hasta Junín para participar, el viernes y ayer, del quinto encuentro de motos Harley Davidson que se realiza en la ciudad.
“Desde hace cinco años venimos organizando este evento, junto con mi hermano Marcos. Estamos muy sorprendidos porque vinieron muchos más amigos de los que imaginábamos. Tenemos gente de Paraguay, Uruguay y otros lugares. Todos compañeros que fuimos conociendo en viajes anteriores”, cuenta Libonatti.
La doble jornada incluyó una recorrida por varios puntos de la ciudad, entre ellos la Laguna de Gómez, el Club de Planeadores, una visita a Baigorrita y un desfile por las calles céntricas. Anoche, el encuentro finalizó con una cena de despedida hasta el próximo año en el Club Social.
El centenar de motociclistas que llegó hasta Junín, de la mano de la pasión por los “fierros” y el viento que acompaña el trazado de las rutas, espera volver a encontrarse en la próxima aventura, que seguramente tendrá lugar en poco menos de un mes.
“Todos los meses tratamos de salir, aunque a veces se hace difícil, por el trabajo y la familia. Pero hemos estado en muchos lugares, como Uruguay, Paraguay, Chile, Mendoza, Goya y unos cuantos más”, recuerda Libonatti, mientras asegura que la moto, tanto para él como para sus amigos, es “una forma de vida”.
“Para nosotros, viajar es algo único. La moto está ahí para cuando necesitamos despejar la cabeza y sentir el viento en la cara cuando vamos por la ruta es una sensación maravillosa. Pero lo más importante es que estas jornadas nos permiten reencontrarnos todo el tiempo. Somos una gran familia. Este evento que realizamos en Junín es uno de los pocos que existen dentro de esta actividad en toda Sudamérica y ser los organizadores nos llena de orgullo”, concluye Libonatti.

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