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AL IGUAL QUE EN EL RESTO DEL PAÍS, HUBO EMOCIÓN POR EL HECHO ACONTECIDO EN ROMA

En Junín se celebró la canonización del Cura Brochero, efectuada por Francisco

Iglesias de esta ciudad llevaron adelante ceremonias religiosas en honor al primer santo 100 por ciento argentino, en simultáneo con el acto que en el Vaticano encabezó el Papa.

“Es un hombre de carne y huesos: dice misa, confiesa, ayuda a bien morir, bautiza, consagra la unión matrimonial… Y sin embargo es una excepción: practica el Evangelio ¿Falta un carpintero? Es carpintero ¿Falta un peón? Es un peón. Se arremanga la sotana en donde quiera, toma la pala o la azada y abre un camino público en quince días, ayudado por sus feligreses ¿Falta todo? ¡Pues él es todo!”. Así describía un diario cordobés en 1887 al cura José Gabriel del Rosario Brochero, el religioso que fue canonizado ayer por el papa Francisco convirtiéndose en “el primer santo 100% argentino”.
Realizado en el Vaticano, el acto fue seguido de cerca en todo nuestro país y Junín no fue la excepción. Iglesias locales llevaron adelante ceremonias en honor al acontecimiento desarrollado en Roma, entre ellas la San Ignacio y la San José, donde los devotos unieron sus voces en un fervoroso canto de emoción.
En el caso de la Parroquia San José, las actividades relacionadas con el tema continuarán hoy, a las 19, cuando se celebre la misa de acción de gracias por la canonización y habrá una unión a la Eucaristía que el cardenal Mario Poli, arzobispo de Buenos Aires, celebrará en el altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
A las 19.45, en el salón parroquial de San Francisco de Asís, se proyectará el documental “los Milagros de Brochero”.

Los milagros de Brochero
Aunque quedará en la historia como un santo, Brochero -quien nació en 1840 en Villa Santa Rosa, Córdoba, y murió en la misma provincia en 1914 a los 73 años de edad- “fue un hombre que se puso la Patria al hombro e hizo una Patria inclusiva para todos”, cuenta el obispo de Cruz del Eje, Santiago Olivera, postulador de la causa de canonización del cura gaucho por sus intercesiones milagrosas.
La canonización de Brochero, como muchos saben, es resultado de dos milagros certificados por la Iglesia que se le atribuyen por oraciones a él. Su primera “intercesión milagrosa” tuvo por protagonista a Nicolás Flores, un niño cordobés que se recuperó de un cuadro de posible “vida vegetativa” tras un accidente vial.
Nicolás Flores tenía once meses cuando en septiembre de 2000 una camioneta sin luces se cruzó de carril y chocó de frente al auto en que viajaba con su papá hacia La Falda del Cañete. Mientras lo sacaba del auto en brazos pidiendo auxilio porque el niño había perdido la mitad del cerebro, su padre invocó la ayuda divina del cura Brochero. Lo que ocurrió después carece científicamente de explicación: tras sufrir tres paros cardíacos antes de llegar al hospital, Nicolás fue operado de urgencia aunque nadie creía que fuera a sobrevivir: “No va a caminar, no va a poder ver, escuchar ni hablar. Si sobrevive, quedará en estado vegetativo”, le dijeron los médicos a su familia pero nada de eso sucedió. Ayer, a sus 17 años, el chico estuvo en el Vaticano participando de la ceremonia de canonización
Tampoco pudo encontrarse una explicación científica para el caso de Camila Brusotti, una nena que en octubre de 2012, cuando tenía 9 años, ingresó a un sanatorio de San Juan con un infarto masivo en su hemisferio cerebral derecho producto de una golpiza. Aunque su pronóstico era tan poco alentador que sólo cabía esperar que muriera o quedara en estado vegetativo, sus abuelos invocaron la ayuda del cura Brochero y apenas tres meses después del episodio, Camila volvió a caminar y hablar con fluidez.

Un religioso del pueblo
Entre sus principales obras materiales se encuentra el haber organizado y acompañado a los pobladores de Translasierra para construir el llamado camino de las altas cumbres, una ruta de 200 kilómetros con importantes puentes de piedra que unió la población de Villa del Tránsito (actual Villa Cura Brochero) con la ciudad de Córdoba. Sus gestiones hicieron posible además la apertura de caminos, acequias, diques, escuelas, una estafeta postal, un telégrafo y un acueducto que permitió la llegada del agua a su pueblo.
Austero, duro y sufrido, pero también misericordioso, conversador y entrador, Brochero, que solía moverse en una mula por las sierras, enfermó de lepra por convivir con enfermos que padecían este mal, compartiendo inclusive el mate con ellos. Esta dolencia lo dejó sordo y prácticamente ciego en los años previos a morir, el 26 de enero de 1914 en su pueblo.

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