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DIRIGENTE DEL MOVIMIENTO NACIONAL ALFONSINISTA

Leopoldo Moreau: “Se acentúa la existencia de dos veredas”

El político de origen radical visitó los estudios de TeleJunín antes de dar una charla en la Unnoba, invitado por el licenciado Gustavo Traverso, y consideró que el año próximo se van a enfrentar dos modelos de país, uno nacional y popular y otro neoliberal.

¿Por qué eligió dar una charla titulada “Doscientos años de independencia en la historia de los movimientos populares”?
-Se da una coincidencia histórica. Por un lado, aún transitamos el año de celebración de los 200 años de la Patria, pero en octubre próximo se cumple también el centenario de la soberanía popular, con el triunfo en 1916 del primer presidente emergido del voto del pueblo, Hipólito Yrigoyen. Así que decidimos unir estos dos acontecimientos y creemos que los dilemas que enfrenta la Argentina siguen siendo los mismos que entonces, es decir, una disputa entre quienes, por un lado, defendemos la industria nacional, los gobiernos de extracción popular y la distribución del ingreso; y, por otro, quienes reivindican el libre comercio, los gobiernos de elite y la concentración de la riqueza en pocas manos.

-¿Se sigue identificando con el radicalismo?
-Por supuesto. Me distancié del radicalismo para poder seguir siendo radical. Reivindico una tradición política que le ha dado mucho a la Argentina, con líderes como Hipólito Yrigoyen, Arturo Illia o Raúl Alfonsín, quienes más allá de sus aciertos o errores nunca se han apartado de la defensa del interés nacional y popular. Creemos que esa cultura política tiene mucho para dar todavía, aunque dentro de un espacio más amplio. En esta experiencia que hicimos juntos las últimas tres décadas hemos aprendido, entre otras cosas, que todos aquellos que compartimos ciertos valores y formas de pensar debemos congregarnos en un mismo espacio. Las camisetas no importan tanto cuando se transita por la misma vereda. En los últimos 33 años hemos tenido gobiernos como el de Raúl Alfonsín, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, con orígenes distintos pero con el denominador común de que estaban afincados en una tradición nacional y popular. Pero, del mismo modo, del lado de la vereda liberal han estado los gobiernos de Menem y De la Rúa, que también registraban un origen partidario distinto.
-Las banderas del radicalismo tienen que ver con la justicia social, pero también con la transparencia y el republicanismo, valores estos últimos que el kirchnerismo ha menospreciado.
-En primer lugar, a lo largo de la historia, la derecha siempre se escudó en el republicanismo, pero en todos los casos fue la encargada de pulverizarlo. Estos eran los modos en los cuales el conservadurismo accedía al poder: precisamente, arrasando el republicanismo. El republicanismo de la derecha siempre fue una actitud hipócrita. El hecho de que el gobierno kirchnerista tuviera mayoría no significa que el Congreso no funcionaba. Lo que ocurría era que tenía mayoría y lo único que estaba pasando era que se estaba ejerciendo esa mayoría. Es algo totalmente lógico.

-Pero ha habido persecución a periodistas.
-No conozco a ningún periodista que haya sido perseguido. De hecho, la presidenta Cristina Fernández ha impulsado el retiro del Código Penal de las figuras de las calumnias e injurias para el ejercicio de la actividad periodística. Hoy cualquier periodista puede desempeñarse en su actividad, incluso excediendo ciertos límites del pudor o la seriedad, sin temor a ser procesado por calumnias o injurias.

-Pero ocurrió, por ejemplo, con el diario Perfil en su momento, que fue discriminado en el reparto de publicidad oficial y la Justicia le dio la razón.

-Bueno, eso demuestra que el republicanismo funcionó durante el gobierno de Cristina Fernández. Y la ley de medios, durante el kirchnerismo, pasó por todos los niveles de la República, es decir, por el Congreso Nacional, por las diferentes instancias judiciales. En cambio, el presidente Macri, que se jacta de ser republicano, tardó 24 horas en vetarla con un decreto.

-¿No le genera dudas el crecimiento exponencial del patrimonio de la familia Kirchner?

-No en la medida en que se haya dado en términos legítimos y eso lo determinará la Justicia. Por supuesto que todo me hace ruido, como también el hecho de que el presidente de la Nación haya omitido declarar las firmas offshore que tenía creadas en el exterior. Pero pareciera que me hace ruido a mí, pero no a los medios, porque se trata de una discusión central, muy grave. Las sociedades offshore se confeccionan precisamente para que los grandes empresarios evadan impuestos.
¿Cuál es la diferencia entre José López revoleando los bolsos con dinero por encima de la tapia del convento y Macri, que ha pasado años haciendo lo mismo con cuentas offshore en Panamá? La única diferencia es que no lo televisaron.

-Hay denuncias de delitos que son difíciles de probar, pero en otros casos, como por ejemplo, la denuncia de la diputada Margarita Stolbizer sobre la causa Hotesur parecería tener argumentos más sólidos, ¿coincide?

-Me da la impresión de que no, pero no soy abogado, ni conozco en profundidad la causa, por lo que no sería responsable emitir una opinión.

-¿Qué escenario vislumbra para las elecciones legislativas del año próximo?
-Creo que lo que está sucediendo excede el comportamiento de los dirigentes de los diferentes sectores. Aquí está claro que las medidas de gobierno, como en todas las épocas en las que ha gobernado el conservadurismo, nos han reenviado al pasado. Volvemos a discutir alrededor del ajuste y el desempleo. Quienes habían salido con mucho esfuerzo de la pobreza volvieron a caer rápidamente. Estos desplazamientos con respecto al período anterior van clarificando el escenario. Se acentúa la existencia de dos veredas: la del proyecto nacional y popular y la del proyecto neoliberal. No existe en el medio ninguna otra alternativa. El contraste con el progreso social logrado en los últimos años es cada vez más nítido.
El ajuste es tan brutal porque nunca había ocurrido que representantes de las corporaciones se hicieran cargo directamente del gobierno. Hasta entonces siempre los grandes actores económicos habían influido poderosamente, pero lo hacían a través de sus intermediarios. Ni siquiera en épocas de gobierno militar ocurría esto, porque siempre existía un ala nacionalista del Ejército que apostaba a sostener de alguna manera la industria nacional por sobre el avance de la extranjerización. Hoy lo que vemos es que son directamente los CEO de las grandes firmas los que ocupan los cargos estratégicos del Estado. Hoy las grandes decisiones que se toman en materia de política están definidas en base a un cálculo de rentabilidad de estas corporaciones. Entonces, el mapa electoral del año próximo va a estar claramente definido, en el sentido de que se van a enfrentar, con las mayores posibilidades de vencer, las fuerzas que representen más cabalmente estos dos proyectos opuestos de país.

-¿En qué lugar ubica hoy a Sergio Massa?

-El problema en realidad es dónde se ubica él. Debe tomar una decisión, de ahora en más: si se constituye como rueda de auxilio del proyecto de Macri o si adopta una posición de defensa de los intereses populares.
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