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PROYECTO DE MALENA BARO

Limitarían el horario de bingos y casinos

“Tener una casa de juego abierta las 24 horas del día afecta sobre todo a la gente humilde, que muchas veces cree que con diez pesos va a poder salvar su situación por unos días y termina perdiendo lo poco que tenía”, señaló la senadora del Frente Renovador.

Un proyecto impulsado en la Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires busca limitar el horario de los bingos y casinos para evitar el juego compulsivo.
La iniciativa, impulsada por la senadora juninense Malena Baro establece que deberán funcionar “exclusivamente de domingo a jueves de 18 a 1 horas y viernes, sábados y vísperas de feriados entre las 18 y las 4 horas”.
La propuesta apunta a combatir la ludopatía dado que las salas de juego que funcionan con horario irrestricto favorecen el desarrollo de las adicciones al juego y destaca que la mayoría de los bingos que funcionan durante las 24 horas están asentados en localidades que no se caracterizan por ser centros turísticos sino ámbitos de residencia permanente y de trabajo.
“Si bien la ludopatía afecta a personas sin discriminar edad, sexo, nivel cultural o clase social, impacta con mayor severidad en los sectores sociales de más escasos recursos, ya que destinan al juego los que corresponden a la alimentación o a otras necesidades básicas”, destacó Baro al ser consultada por la iniciativa.
Asimismo, la legisladora juninense explicó que “tener una casa de juego abierta las 24 horas del día afecta sobre todo a la gente humilde, que muchas veces cree que con diez pesos va a poder salvar su situación por unos días y termina perdiendo lo poco que tenía”.
En tanto, detalló que “la ausencia de normas de esta índole o la inexistencia de pautas claras, dan lugar a la posibilidad de que las salas de juegos, que deberían ser de esparcimiento y diversión para la población, permanezcan abiertas las 24 horas, generando claramente un marco de desprotección hacía el adicto”.
Y amplió: “Este tipo de prácticas ocasiona además, perturbaciones en la vida cotidiana de las personas que habitan en sus inmediaciones, derivadas principalmente de los ruidos molestos generados por el movimiento natural de gente a deshora”.
Por último, Baro dijo que “si bien consideramos que la adicción al juego debe abordarse desde un conjunto de acciones, la regulación de los horarios de funcionamiento de las salas de juego de azar es un avance en la materia, lo que conllevaría a, no solo mejorar la calidad de vida del adicto, sino de la sociedad en su conjunto”.

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