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JORNADA DE ESCALADA EN EL PARQUE BORCHEX

De las cumbres del mundo a nuestra ciudad

Daniel “Indio” Pizarro, uno de los mejores andinistas del planeta, llegó a Junín para visitar amigos. El creador de una de las rutas a la cumbre del Aconcagua –ascenso que realizó en 31 oportunidades– contó a DEMOCRACIA anécdotas de su trayectoria.

Invitado por un grupo de amigos juninenses amantes del alpinismo como él, estuvo en Junín Daniel “Indio” Pizarro, que ya lleva, nada más y nada menos, que 31 cumbres en el Aconcagua y más de 50 expediciones.
Este experto montañista, descendiente de la comunidad aborígen Huarpes y oriundo de Uspallata, es además instructor de escalada, entrenador de alpinismo, guía profesional y rescatista privado.
Más allá de su extensa experiencia en la materia, se acercó a Junín a compartir algunos días de descanso tras finalizar la temporada “alta” en el Aconcagua pero además, a conocer “una palestra muy bonita que está en el Parque Borchex, ´Kura Pihué´”, cuenta a DEMOCRACIA.
“Vengo de una familia de gente de pueblo, de campesinos, de hombres de montaña que esperaban que yo fuera un muy buen cazador y un excelente hombre de a caballo”, recordó.
“Pero nunca me vinculé con el caballo, ni pude terminar de asumir el sufrimiento de otro ser vivo, es decir, cazar”, explica.
De todas formas, se reconoce un “apasionado por la pesca. Es que los puedo devolver, sin matar”. Fue como consecuencia de ese gusto que empezó a diseñar técnicas para llegar a lugares poco accesibles. “El resto fue una sumatoria de casualidades o causalidades hasta que llegó la prueba máxima”, dice.
“Estando como bibliotecario del Club de Andinistas de Mendoza llega una expedición de españoles que necesitaba saltar de la cumbre del Aconcagua con ala delta y parapente. Necesitaban un guía y como no estaba disponible a quien buscaban, me recomendaron a mí”, rememora.
En ese momento se convirtió en montañista y nunca paró. “En el año 92, con mi hermano, ocho años menor que yo, pudimos proyectar una ruta nueva en la pared sur y a la que bautizamos ´Hermano menor, hermano mayor´, que es una variante que define un nuevo estilo de escalada, muy revolucionario para su momento. Aquello nos puso en los primeros planos del alpinismo mundial. Nos abrimos camino en la montaña pero también en nuestra vidas profesionales” , admite.

Filosofía

Hay dos aspectos que destaca Pizarro del enfoque que realiza al hablar de su profesión. “Siempre hay una dualidad. Por un lado, está lo filosófico que uno escala como vive y vive como escala. Y por otro, el netamente deportivo”, analiza.
“Uno no puede exigir a la naturaleza que siempre ponga las mismas reglas, que haga frío, que haga calor, que la velocidad del río sea siempre la misma. Es todo tan cambiante como el mismo espíritu humano. Por eso digo yo que escalar es filosófico, es un viaje del espíritu a un punto que no necesariamente tiene que ser una cumbre, debe o puede ser un lugar en la montaña y hasta en los campos de la base uno encuentra su propia cumbre”, agrega.

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