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MUCHO MAS QUE LUCHAR CONTRA EL FUEGO

Los bomberos, aptos para todo servicio

DEMOCRACIA pasó una tarde en el cuartel de nuestra ciudad para recoger experiencias, historias y anécdotas, y para conocer mejor la tarea que llevan a cabo estos servidores públicos.

Son las 5 de la tarde. En el cuartel de Bomberos suena el teléfono y atiende Pamela. “Bomberos, buenas tardes. Sí. A ver, cuál es la dirección. ¿Eso es un kiosco? Pasame el número de teléfono de donde me estás llamando, por favor. Hola... hola...”
Pamela se queda con el tubo en la mano, mirando al periodista de DEMOCRACIA, balbuceando un “qué ganas de molestar”. Fue una broma. Algún chico que no tenía nada que hacer esta tarde de temperatura veraniega en pleno otoño. Los llamados con denuncias de hechos inexistentes, son situaciones que suceden con cierta frecuencia. Atender a los bromistas es una de las tareas que también deben cumplir los bomberos. Una más, entre tantas otras.
Cuando uno piensa en los bomberos, se los imagina apagando incendios. Pero las actividades que realizan son muchas más.
Según explican, trabajan en la extinción de fuegos, en siniestros y accidentes de todo tipo, en rescate de personas y también de animales. Pero además pueden ser llamados para cortar una rama, levantar cables o atender un cartel que se está por caer. “Todo lo que no encuadre dentro de las atribuciones de otro actor social, se termina llamando a los bomberos, y acá se trata de darles una solución”, señala el capitán Carlos Daniel Foti, Jefe del cuartel de Bomberos de Junín.
Como ejemplo, Pamela cuenta que la semana anterior acudieron ante el llamado de una señora que tenía un problema por el que se le inundaba la casa y cuando encontraron el origen del inconveniente, debieron arreglar proviso-riamente una cañería: terminaron realizando un trabajo de plomería.

Tres pilares

“Esto está bárbaro, es una sensación muy rara. Lo que se siente cuando suena la campana y todo el mundo va a la autobomba para ir a ese incendio o ese accidente, es inexplicable. La adrenalina es importante, querés ir a salvar, querés ir a apagar ese incendio, querés llegar. Va sonando la sirena y ves cómo se van abriendo los autos. Está muy bueno“.
No es una película de Hollywood, es la forma que tiene Pamela Agallano de manifestar las sensaciones que experimenta un bombero. En su relato se va entusiasmando, va poniendo cada vez más énfasis y sus ojos se abren cada vez más y más.
Pero los bomberos no son sólo rescatistas. El capitán Foti puntualiza que sus actividades están divididas en tres partes: “Por un lado la actividad preventiva, nosotros trabajamos mucho en prevención de accidentes e incendios y para esto hacemos charlas en los colegios en las que difundimos medidas de seguridad a los chicos desde el jardín hasta el secundario. También damos asesoramiento técnico a los comercios en cuanto a evacuación y prevención de incendios o accidentes. En segundo lugar está la parte pasiva o estructural, que sería la actividad propia del bombero, trabajar en incendios, accidentes, rescates, y muchas otras situaciones. La tercera pata es la investigativa, que abarca la pericia del incendio y averiguar cuáles fueron las causas que lo provocaron, nosotros somos auxiliares de la Justicia, por lo que tenemos que hacer los peritajes que nos solicitan. O sea que estamos antes, durante y después del siniestro”.
Para las actividades preventivas e investigativas deben cubrir un radio de 11 partidos, por lo que tienen mucho trabajo.
Además, a partir de la asunción de Juan Carlos Paggi como jefe de la Policía Bonaerense, en el marco de la reestructuración propuesta por el nuevo mandamás, los bomberos, como miembros de la fuerza, deben salir a patrullar las calles. Una nueva obligación que se sumó a las que ya tenían.

Fuego

“Hace 3 años que soy bombero. En un principio me llamó la atención el tema de ayudar a la gente, entonces probé y me gustó. No me imaginaba tener ciertas responsabilidades tan pronto, pero cada vez me gusta más, porque se descubren cosas nuevas”.
Así expresa Jonathan Cristel su visión de lo que significa ser un bombero. Y aporta una experiencia: “Recuerdo el incendio en el Hogar Belgrano, se estaba por caer el techo por la temperatura, había gente atrapada y no podíamos entrar, por lo que sentía impotencia, pero por suerte pudimos controlar el fuego, ingresamos y rescatamos a las monjitas”.
Afortunadamente, este tipo de incendios ocurren cada vez menos. Foti sostiene que esto es así gracias al esfuerzo y el trabajo que ellos ponen en materia de prevención. “Desde el 90, que fue cuando yo ingresé al cuartel, hasta la actualidad hemos visto cómo se han reducido de manera significativa los incendios”, remarca.
Esta disminución se ve claramente en la zona urbana, aunque hay períodos en los que ya se sabe que el número de incendios se incrementa. Las épocas más conflictivas son en las cosechas, en los momentos de sequía y en invierno, luego de las heladas.
Además de decrecer el número de incendios, Foti asegura que la cantidad de accidentes es menor, por lo menos en lo que se refiere a colisiones múltiples o que involucren a mucha gente. Esta situación se da, curiosamente, cuando mejor preparados están para hacer frente a este tipo de eventualidades. Así lo considera el capitán: “Hace unos años que tenemos una tijera para rescates en accidentes que sirve para cortar un auto. Anteriormente no teníamos ese equipamiento en el cuartel, y trabajábamos con otras herramientas más obsoletas, como una moto tronzadora -que es como una motosierra que tiene un disco- pero las chispas que largaba la hacían muy riesgosa. Entonces teníamos que trabajar con barretas o expansores con cadenas, que eran herramientas menos peligrosas, pero se tardaba un montón. Cuando vino el equipamiento, paradójicamente, se redujeron considerablemente los accidentes”.

Trabajo en equipo

“Está estudiado que el bombero vive, en promedio, 10 años menos que el común de la gente, por los problemas respiratorios que nos trae el hecho de asistir en los incendios”, cuenta sonriente Juan Pablo Castro. Al parecer la estadística no logra amedrentar su pasión de bombero.
Uno de los valores que destaca Juan Pablo en su trabajo, es el compañerismo: “Trabajás con gente que sabés que te apoya en todo momento, antes, durante o después de un siniestro; ya sea un incendio, un accidente, el rescate de un animal o cualquier cosa. Y además está la satisfacción de la tarea cumplida. Ayudar de distintas maneras. Por ejemplo, un nene no tenía para arrear el pabellón nacional en la escuela, fuimos, le cambiamos el cable donde corre y ya tienen el pabellón puesto”.
Está claro que para realizar trabajos que suelen ser muy riesgosos, es necesario que haya unión y un ambiente de armonía. Los turnos en el cuartel son los que se denominan de 24 por 48, es decir que están de guardia 24 horas seguidas y descansan 48, por lo cual la convivencia es un punto fundamental a resguardar.
Foti destaca que “todos nos relacionamos y somos un grupo, eso es muy importante, porque es un trabajo de equipo el que se hace en un incendio o en un accidente”.
Con la idea de fortalecer los lazos humanos y de compartir otras actividades, tres veces por semana los que están de franco van a natación y practican fútbol.
En el cuartel hay un comedor y los almuerzos y cenas son compartidos entre todos los que están de turno. Además hay un dormitorio y un gimnasio en la terraza.
De los 37 miembros que conforman la fuerza, 7 son mujeres, una situación que algunos años atrás no se daba. El capitán recuerda que “anteriormente, sí había, estaban en la parte administrativa”.
Otro aspecto a resaltar de los últimos tiempos es la incorporación de aspirantes provenientes de otras ciudades de la zona. Foti describe que “algunos eran bomberos voluntarios en sus ciudades y buscaron trabajo dentro de la Policía o ser bomberos oficiales, lo que hace que trabajen de lo que les gusta y encima les pagan. Acá todos trabajamos de lo que nos gusta y lo hacemos con ganas”.

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