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ECONOMÍA FAMILIAR

¿Cuánto cuesta estudiar lejos del hogar? Testimonios actuales de estudiantes y padres

Jóvenes y familias que hacen el sacrificio de luchar por un futuro mejor, en base al estudio universitario en una ciudad situada a cientos de kilómetros del lugar de origen.

¿Cuánto cuesta estudiar en una ciudad lejos del hogar familiar? Muchos estudiantes eligen carreras que no se cursan en la localidad de origen, o a veces prefieren otros centros de estudios y entonces deciden emigrar a lugares a cientos de kilómetros de su hogar.
Los costos son altos, el esfuerzo es mayor, no se tiene la contención de la familia ante situaciones imprevisibles que puedan atravesar  y entonces a la hora de poner en la balanza los pro y los contra, toman la decisión.
Julián Avaca, un joven de nuestra ciudad, hijo de padres muy relacionados con el periodismo y la locución, estudia en la Universidad Nacional de Rosario, la carrera de Comunicación Social.
En diálogo con DEMOCRACIA, manifestó: “Hoy en día un alquiler para una persona sola, no sale menos de 3.000 pesos, en Rosario, a través de una Inmobiliaria. Quizá de manera particular saldría un poco menos, entre 2.800 y 2.900 pesos. Una inmobiliaria te exige además otras cosas: sellado, dos meses por adelantado, firma ante escribano público, garantía. Todo sale no menos de 10.000 pesos para empezar”.
“Ahora empiezo cuarto año. Los primeros dos años estuve en una pensión, que no son tan caras. Arranqué pagando 900 pesos y en el segundo año, 1.500, incluídos todos los servicios. Ahora, en el departamento que estoy, pago 3.200 pesos, solamente de alquiler, y en marzo me aumenta a 4.200 pesos”, dijo, graficando la suba de los costos.
“Las expensas están alrededor de 1000 pesos, cuando se vive en un edificio. Y también están los impuestos, los servicios de gas, luz, Internet.  Yo vivo con un compañero y entre dos, todos los gastos se hacen más accesibles, pero hoy, como aumenta todo, para una persona sola, el alquiler no baja de 3.000 pesos”, confirmó.
Otros gastos comunes de los estudiantes son las fotocopias de libros, que el año pasado estaban a 25 centavos solo para los alumnos, pero este año no se sabe aún. Siguen sumando los libros y la comida.
“Generalmente vamos al supermercado, puede ser con tarjeta de los padres, o con efectivo. Para un estudiante, vivir una semana, cuesta no menos de 300 pesos para la comida, eso sí, comprando cosas en supermercado donde se supone que todo es más barato”, explicó Julián.
Según los cálculos, lo más barato que sale irse a estudiar es de 6.000 pesos mensuales, sin contar los pasajes, en micro hay descuento para estudiantes, de Junín-Rosario, el pasaje está a 250 pesos, sin descuento, y 200 pesos, con descuento.
Florencia Antonietta (22 años), oriunda de Arribeños,  está estudiando en Rosario también, en su caso la carrera de Psicología. Ella coincidió con lo dicho por Julián respecto a los alquileres.
“Vivo con mi hermano, que estudia Educación Física, en un departamento, que alquilamos. Es caro mantenerse en Rosario. Además del alquiler está el tema del transporte. A mí la Facultad me queda lejos así que tengo que ir en colectivo todos los días, que este año está más de 6 pesos el pasaje, que aumentó también. Además está el material de estudio. En resumen,  vivir allá es un costo para la familia. Igualmente nos arreglamos bastante bien”, manifestó la joven a DEMOCRACIA.
“Estamos en un departamento con una  pieza, un comedor y cocina, y baño. Ahora tenemos que renovar y aumentaba el alquiler, así que estamos averiguando precios. Tenemos que desocupar porque el dueño se iba a vivir ahí. Mis padres están averiguando, pero no baja de los 3.200 pesos. Aumentaron un 30 por ciento. Además hay que pagar los servicios, las expensas, luz, gas y el Impuesto Inmobiliario”,  dijo Florencia.
“En cuanto a pasaje a larga distancia, tenemos el medio boleto, porque tomamos el colectivo en Teodelina, provincia de Santa Fé. El pasaje está alrededor de 90 pesos. Pero si tomamos el colectivo en Arribeños no correría el medio boleto porque es provincia de Buenos Aires y nos saldría mucho más caro”, apuntó Florencia.
Cabe mencionar que la joven de Arribeños empieza a cursar el quinto año de Psicología, le faltaría otro año más y terminaría los estudios universitarios.
“Sé del sacrificio que hacen mis padres para mantenernos estudiando, a mi hermano y a mí, por eso estamos estudiando para recompensarlos”, manifestó.
Otro testimonio de familias que tienen hijos estudiando fuera del la ciudad de origen es el de Andrea Gómez, delegada municipal de Comodoro Py, partido de Bragado. Ella tiene tres hijos estudiando, actualmente lo hacen en la Universidad Nacional del Centro, con asiento en Azul (B).
Su hijo Manuel Pennella, de 20 años, estuvo el primer año de universidad viviendo en una pensión en Azul, luego, cuando se fueron a estudiar también sus hermanos Facundo (21) y Matías (18), los tres decidieron alquilar un departamento, con un costo actual de 4.000 pesos. Manuel estudia Licenciatura en Administración Agraria, y sus hermanos, Agronomía. Facundo, el mayor,  lo hizo durante dos años en la UNNOBA, pero decidió pasarse a la Universidad de Azul para continuar la carrera y abaratar costos para la familia, ya que ahora están viviendo los tres juntos y les sale menos que estar separados, en distintas ciudades.
“El departamento tiene dos habitaciones, cocina, comedor y garaje, porque viajan en auto el trayecto entre Comodoro Py y Azul. A las facultades lo hacen en bicicleta. Vivir en Azul es más o menos como vivir como en nuestro pueblo, no es como las grandes ciudades de Buenos Aires o La Plata, salvo por el costo de la luz, que al ser de Cooperativa, no es muy barata, es más bien cara”, explicó Andrea.
“Tenemos un gasto fijo en gas, luz, agua, Internet, de 1.500 pesos. Ellos tienen un auto a gas, le sale barato el viaje, porque sino en micro tienen que ir hasta 25 de Mayo, desde 9 de Julio, con un solo horario por día, cada pasaje sale 150 pesos”, manifestó.
Respecto a la comida, Andrea dijo que la universidad de Azul tiene comedor, por lo cual el costo del menú es muy barato, el año pasado estaba 10 pesos el menú. En cuanto a los libros, la Biblioteca de la Facultad tiene un centro de fotocopiado, con mínimos precios para estudiantes.
El costo mensual estimado por Andrea es de 9.000 pesos mensuales, como mínimo, para los tres hijos estudiando, casi sin contar los costos de la ropa. “Los chicos van a la Salada y se compran ropa, porque el tema está en ahorrar”, acotó.
El sacrificio de los padres seguramente será recompensado por los hijos, cuando ellos sean gente de bien y estén trabajando en lo que les gusta y para lo cual se capacitaron.  La presente nota es solo un fugaz pantallazo de lo que cuesta a la economía familiar un hijo estudiando en la Universidad, lejos del hogar. 

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