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UN SÍNDROME DE ESTOS DÍAS

El estrés del regreso: manual para evitar la depresión después de las vacaciones

Irritabilidad, insomnio y falta de motivación son algunos de los síntomas que aparecen.

Volver a la rutina después de las vacaciones, para muchos, figura entre los momentos más duros del año. Después de haber disfrutado de días sin horarios ni responsabilidades laborales reinsertarse nuevamente en el ajetreo diario, con la consciencia de que se extenderá durante el resto del año, cuesta. Peor aun si las expectativas de las vacaciones no fueron cumplidas y se regresa con la sensación de no haber descansado. Extinguido el período de veraneo, la rueda nuevamente empieza a girar y el simple hecho de pensar en ello puede resultar agobiante y estresar.
“Los efectos que sobre cada uno de nosotros tiene el fin de las vacaciones son variables y se relacionan tanto con nuestra personalidad como con el vínculo con nuestra actividad”, señala Herbert Chappa, director de Cetem (Instituto de Terapias Cognitivas e Integrativas).
El especialista explica que las repercusiones emocionales del regreso dependerán también del significado que se le otorgue: “Si terminar las vacaciones nos representa una pérdida, bueno, perder nos deprime. Pero si esas vacaciones significaron la realización de algo muy anhelado, la satisfacción de un viaje largamente soñado, podemos regresar satisfechos y revivirlo al contarlo a nuestros amigos aumentará la vivencia placentera”.
Chappa plantea que si la actividad a la cual se debe volver fue elegida vocacionalmente y, además de lo económico, otorga satisfacciones, probablemente no sea tan dura la reinserción. De todos modos, admite, para la mayoría de los trabajadores no resulta fácil acomodarse psíquica y físicamente al ritmo laboral. “También le ocurre al estudiante que se propone reiniciar sus estudios y encuentra que no puede concentrarse, que perdió el ritmo que había conseguido con las últimas materias que rindió”, dice.
Muchos especialistas hablan de la “depresión post vacacional” para explicar los síntomas que suelen presentarse durante las primeras semanas de reinserción laboral. La psicóloga Silvia Medina cuenta que la sensación de agobio, la falta de motivación, insomnio, tristeza y la tendencia a la irritabilidad son frecuentes en esta etapa.
“En el caso de los adultos, que en muchas situaciones tienen la función de organizar la propia tarea y proyectar las actividades de niños y adolescentes que tienen a cargo, el desafío es doble: organizar, ejecutar y hacerse cargo de la reorganización del funcionamiento familiar. En este sentido, el regreso de las vacaciones es un nuevo desafío que deben enfrentar las familias”, señala Medina.
Otro aspecto que suele dificultar la vuelta se da cuando no se logra el descanso deseado durante las vacaciones. “El tipo de vacaciones predominante actualmente (de pocos días, pero repetidas durante el año) tiende a ser, por lo general, poco recuperador. Distintos estudios demuestran que se necesitan 21 días para desenchufarse y recuperarse completamente del cansancio anual. De modo que realmente, lo que suele ocurrir después de los ‘fines de semana largos’ es que regresamos casi como nos fuimos”, afirma Chappa.
Por otro lado, el especialista señala que algunas personas, muy activas laboralmente, pueden sufrir estrés al iniciar las vacaciones: “A tal punto que si toman medicación por problemas cardiovasculares deben aumentar las dosis. Esto se da porque a algunos los estresa no hacer nada”. De modo que al volver se sienten frustrados.
Los especialistas aconsejan tomar algunos recaudos para que “la vuelta” sea más llevadera y evitar el estrés del regreso.
Consejos para el regreso
“Lo aconsejable es retomar el ritmo progresivamente, no imponerse el rendimiento que se alcanzó previamente. Lo ideal sería (claro que se perderían días de vacaciones) volver dos o tres días antes del inicio de las obligaciones, estar en casa, recorrer la ciudad y entrar en la rutina de a poco”, dice Chappa.
Medina plantea que es necesario considerar que el tiempo de readaptación a los hábitos lleva entre 10 y 15 días. “Es importante que haya apoyo mutuo en la pareja y sean más tolerantes, ya que probablemente los dos estén más irritables durante esos días hasta que logren nuevamente reacomodarse a la rutina”.
Los especialistas señalan que pensar en el trabajo de forma positiva suele ser de gran ayuda para arrancar con más ganas luego del tiempo de descanso. Recordar, por ejemplo, que las vacaciones son posibles gracias a esa rutina laboral y recordar los aspectos más simpáticos de la misma.
Otra estrategia que recomiendan los expertos para no añorar tanto los días de descanso consiste en mantener algunas de las actividades que se hacían durante esos días: dar un paseo a la hora del almuerzo o cortar la semana con alguna salida, pueden ser alguna de las alternativas. También aprovechar al máximo los fines de semana con actividades que ayuden “a desconectar”.
“En cuanto a los más pequeños, la sugerencia para afrontar el impacto psicológico del regreso a su rutina es que los adultos los acompañen desde el diálogo a retomar las actividades escolares y extra escolares”, dice Medina, y agrega: “Es aconsejable que antes de que empiecen el colegio los adultos le vayan incorporando progresivamente actividades recreativas con algunas obligaciones para ir atenuando el impacto y que no les genere temores o inhibiciones el regreso a la escuela”.

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