None
FUNCIONA EN ZAPIOLA Y ÁLVAREZ RODRÍGUEZ

Taller Protegido, un lugar que estimula la inclusión

Varias personas vinculadas a la institución relataron sus vivencias y destacaron el lugar que se les brinda a las personas discapacitadas para que puedan realizar trabajos y vender sus propias producciones.

En el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, integrantes de la comisión del Taller Protegido de Junín hablaron sobre la discriminación y la integración de este colectivo en la ciudad.
Antes que nada vale recordar que el Taller Protegido es una institución local que intenta integrar a personas con discapacidades a través del trabajo. De esta manera, en la esquina Zapiola y Álvarez Rodríguez se ofrecen distintos productos para la venta, fabricados por jóvenes que son guiados por instructores. Entre los elementos que se fabrican surgen bolsas de residuos, baldosones, plantines de huerta y de flores, macetas.
Gloria cuenta su vivencia: “Ahora el discapacitado está más reconocido en la sociedad. Cuando mi hija discapacitada era chiquita, yo quería que suba al tobogán como todos. En ese momento, se retiraban todas las mamás y sus hijos se iban y nos dejaban solas. Yo quería que mi hija haga cola para que aprendiera, pero no, se iban yendo de a uno, de a dos. No sé si la gente lo hacía por rechazo o porque no quería ver algo que le diera pena. Eso ha cambiado. Ahora voy con mi hija, ya grande, a la plaza, para que juegue mi nieta, y son los mismos chicos los que se me acercan y me preguntan con total frescura: ¿qué le pasó? ¿Por qué está en silla de ruedas?”.
Norma también opina: “Hoy la ley ampara al discapacitado y posibilita que estudie en la misma escuela que el resto de chicos, mediante una maestra integradora. Hay como otra idea de integrarlos... A veces eso es posible y otras no. A veces conviene y otras no, los padres sabemos cuándo es posible y cuándo conviene”. “Mucha gente también tiene la falsa creencia de que el discapacitado es agresivo, entonces no se acercan al Taller. Y no es así”, opina Marta.
 “El contacto con sus pares es fundamental. Y el saberse útiles a los demás, también”, fundamenta Norma.
Marta explica una de las estrategias de integración: “Ellos tienen que salir con la carretilla para vender plantas. Eso es muy importante porque hablan con la gente, se relacionan. Se integran al resto de la comunidad”.
Pero el taller no solo se trata de trabajo, también propone distintas actividades recreativas para sus integrantes: educación física, coro, música, torneos. Gloria cuenta: “Cuando están de vacaciones, nuestros hijos extrañan al taller porque es el contacto con el mundo”. “Para mi hermana el taller es su lugar”, explica otra de las integrantes de la comisión.
Actualmente, el Taller Protegido de Junín lanzó la campaña “1000 amigos para el taller”. Quienes estén interesados en convertirse en socios, pueden llamar al teléfono 4633211, de lunes a viernes, de 8 a 15.30. Otra forma de colaborar por la integración de personas con discapacidades de la ciudad es adquirir los productos que venden. Para eso se deberán acercar de lunes a viernes, 8 a 15.30, al predio ubicado en calle Zapiola y Álvarez Rodríguez.

COMENTARIOS