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CLAUDIA PIÑEIRO

Consecuencias de un drama familiar

En “Una suerte pequeña”, Claudia Piñeiro ahonda en la desgarradora historia de una mujer que a partir de una situación trágica, que le vale la condena de su marido y de su entorno, se replantea su existencia huyendo del lugar en el que vive, en una apuesta de la escritora por poner en el centro de la historia la cuestión de la identidad y la decisión de las mujeres de ser madres.
En la piel de Marité Lauría, el personaje irá de Temperley a Boston para transformarse en Mary Lohan, de la mano de un hombre que la ayuda a salir del abismo para dejar de circular por los bordes de su existencia, y poder centrarse en su deseo. Con un relato intenso y en primera persona, Una suerte pequeña (Alfaguara) está estructurada en base a la intriga y a la tensión narrativa con la que se va contando, en pequeñas dosis, el accidente que cambiará el destino de la protagonista atrapando al lector en ese mundo desolador, en el que transcurre la historia.
La escritora cuenta que “siempre hay una imagen disparadora” en lo que escribe, y en el caso de esta novela se combinaron dos imágenes: la de un auto que espera cruzar por una barrera que está cerrada, y la de la mujer que trata de desentrañar el origen de los excrementos de un animal, que aparecen todas las noches en su balcón. “Trabajé mucho en la construcción de este personaje -cuenta Piñeiro-. Yo necesitaba saber quién era esta mujer y cuál era su pasado para tomar la decisión que toma, porque no cualquier mujer en esa circunstancia hubiera tomado esa decisión. Entonces lo trabajé desde el psicoanálisis, desde la astrología y de saberes que te marcan cómo pueden ser las personas de acuerdo a su pasado, o al momento en que nacieron. La psicóloga y la astróloga me plantearon un tipo de mujer idéntico, desde distintos saberes”.

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