China cumple 70 años y busca ser primera potencia
ANIVERSARIO Y CELEBRACIONES

China cumple 70 años y busca ser primera potencia

La República Popular China, fundada el 1 de octubre de 1949, se enfrenta a varios retos de cara al futuro, entre ellos superar a EE UU con quien libra una guerra comercial.

Con el milagro económico como bandera y convertida en la segunda potencia económica mundial, China comunista comenzó a celebrar anoche los 70 años de su fundación. La próxima meta parece obvia: ¿conseguirá ser la primera potencia a los cien?
Para el decano del Instituto de Estudios de China de la Universidad Tsinghua, Hu Angang, “hay un cien por cien de probabilidades” de lograrlo. El reputado economista y profesor de la escuela de negocios Cheung Kong Xu Chenggang va más allá: “Si nada se tuerce, es bastante seguro que el volumen de la economía china supere al de la estadounidense en, quizás, diez años”, aunque matiza que sería en términos nominales, ya que en PBI “per capita” “todavía se encuentra en niveles bastante bajos”.
No será un camino fácil: en las próximas tres décadas, China deberá enfrentarse a retos como controlar el efecto de la guerra comercial con EE.UU., continuar con las reformas para convertirse en un país rico y acomodar los intercambios económicos con el exterior a través de otras ciudades ante la incertidumbre por lo que pueda pasar en Hong Kong, centro financiero internacional.

Rivalidad creciente
Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2017, la retórica de Washington sobre la relación con China se ha centrado en que Beijing abusa del vasto mercado estadounidense para vender sus productos y no adquiere suficientes bienes producidos en EE.UU., algo que le generó en 2018 un superávit de 2,14 billones de yuanes (300.000 millones de dólares).
Pero Hu recuerda que el peso de las exportaciones sobre el PBI chino cayó del 35,4 por ciento de 2006 -su pico máximo- al 18,2 por ciento en 2018, como parte del cambio de modelo propuesto por Beijing, por lo que la caída del comercio no afectaría tanto ahora.
“El comercio con regiones como el sudeste asiático, África o Latinoamérica sigue creciendo. China es ya el primer socio comercial de 120 países, mientras que EE.UU. solo lo es de 50 -apunta-. El impacto de la guerra comercial sobre la economía china es bastante limitado.”
Pero en Beijing consideran que el conflicto va más allá del comercio: según medios oficiales, Trump quiere impedir que China destrone a su país como principal potencia económica. ¿Cuánto durará la guerra comercial? Los expertos más pesimistas anticipan que podría extenderse 50 años, pero lo que parece seguro es que no habrá solución fácil con Trump, quien quiere ser reelegido en 2020 para gobernar hasta 2025 y acusa a China de postergar un acuerdo para ver si el candidato demócrata lo derrota.
Hu teme un posible embargo tecnológico que causaría “grandes problemas” a China., ya que el país no podría desarrollar su propia tecnología lo suficientemente rápido para evitar que se ampliase la brecha con los países desarrollados de cuyos avances se ha ido nutriendo.
Beijing ya se prepara para que la situación no se resuelva a corto plazo y, aparte de responder a los aranceles con más aranceles, da pistas de su estrategia como la devaluación del yuan -en mínimos desde 2008- , que permitiría ganar más competitividad en exportaciones, aunque a costa de perder capacidad importadora y de arriesgarse a una fuga de capitales.

Más reformas
Uno de los temas estrella en la prensa estatal y los discursos oficiales son las reformas -en 2018 se celebró con bombos y platillos el 40 aniversario de las políticas de “reforma y apertura”- para sostener el crecimiento económico y hacer que China entre en el club de los países “ricos”.
Según analistas, China necesita “reformas fundamentales”, como una Justicia independiente que proteja la propiedad privada, que el Estado renuncie al monopolio sobre la propiedad de la tierra y en el sector financiero -especialmente, el bancario-, y que haya comicios a nivel local para que los funcionarios no respondan solamente ante sus jefes, sino ante su electorado.
Otro factor importante para el futuro a mediano plazo es la incógnita de Hong Kong, que, en principio, perderá su autonomía en 2047 y donde parte de la sociedad protesta masivamente desde junio contra la cada vez mayor injerencia de Beijing.
Hong Kong sigue siendo un centro financiero internacional, que por las garantías institucionales que ofrece es puerta de entrada de capitales e inversión a China. Un artículo del grupo de reflexión Bruegel (con sede en Bélgica) revela que el 64 por ciento de la inversión directa extranjera llega a China a través de Hong Kong, y que el 65 por ciento de la inversión china en el exterior se canaliza a través de esa ciudad.

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