China se abre a negociar un acuerdo con EE.UU.
GUERRA COMERCIAL DE “BENEFICIO MUTUO”

China se abre a negociar un acuerdo con EE.UU.

Washington y Beijing están envueltas en un batalla comercial que comenzó el año pasado cuando Donald Trump prometió reducir el déficit comercial con el gigante asiático, mediante aranceles a sus productos.

China manifestó ayer su deseo de reabrir las negociaciones comerciales con Estados Unidos, aunque señaló que para que prosperen será necesario un acuerdo de “beneficio mutuo”, en lugar de los límites impuestos por Washington a su desarrollo tecnológico.
“China está abierta al diálogo, pero la sinceridad es indispensable para que una consulta sea significativa”, dijo el vocero del ministerio de Relaciones Exteriores, Lu Kang, en relación a las negociaciones que se interrumpieron a comienzos de mayo cuando EE.UU. elevó los aranceles sobre 250.000 millones de dólares en importaciones chinas.
Lu subrayó que “un acuerdo de beneficio mutuo debe basarse en el respeto y la igualdad”.
Washington y Beijing están envueltas en un batalla comercial que comenzó el año pasado cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, prometió reducir el déficit comercial con el gigante asiático mediante aranceles a sus productos y acusó a las compañías chinas de obligar a las empresas extranjeras a entregar tecnología para poder comerciar.
En respuesta, China impuso aranceles a los productos de EE.UU., y la disputa afectó a los mercados financieros internacionales.
En un intento por frenar la ofensiva comercial estadounidense, Beijing se quejó con vehemencia por la última movida de Trump de imponer controles sobre las exportaciones chinas de componentes tecnológicos.
Lu criticó que la medida, además de obstaculizar la cooperación mundial en ciencia y tecnología, “perjudica los intereses vitales de empresas y países”.
Asimismo, un vocero del ministerio de Comercio de China lamentó que Washington “use su poder nacional para reprimir a las compañías chinas”.
Trump vetó a Huawei argumentando una supuesta amenaza a la seguridad nacional y obligó a sus principales aliados a acompañar las sanciones.
Empresas de telefonía del Reino Unido, Japón, Filipinas y Singapur frenaron la venta de los aparatos chinos después de que la norteamericana Google anunciara que su sistema operativo, Android, dejaría de funcionar en los teléfonos inteligentes de Huawei.
En una reunión de la Organización de Cooperación de Shanghai, Beijing prometió igualar la “presión extrema” de Washington, aunque sin dar detalles.
El gigante asiático ya ha aplicado aranceles a $110.000 millones de dólares en productos estadounidenses y ha insinuado que podría sacar ventaja aprovechando su papel de principal proveedor de tierras raras utilizadas para los teléfonos inteligentes y otros componentes.

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