El apagón lleva a Venezuela al límite de la implosión social
QUINTO DÍA SIN LUZ

El apagón lleva a Venezuela al límite de la implosión social

Sin solución a la vista, sostienen que es improbable para hoy una restauración de la energía en el país.

Saqueos esporádicos y protestas espontáneas. Pacientes desesperados rogándoles a los médicos que los mantengan con vida. Vecinos que se unen para realizar ataques más amplios en mercados y restaurantes después de que se ponga el sol.
Ayer fue el quinto día desde que el sistema eléctrico de Venezuela colapsó, hundiendo a la mayor parte del país, incluyendo Caracas, la capital, en una oscuridad esporádica, y aún no hay esperanzas de que haya una solución próxima para un apagón devastador que ha llevado al país al límite de la implosión social.
“Vamos a llegar al momento en que nos vamos a comer los unos a los otros”, dice Zuly González, de 40 años, residente del barrio Chacao, en Caracas.
El apagón es la más reciente calamidad de un país que parece estar atrapado en una crisis perpetua. Venezuela ha sido devastada por años de hiperinflación y una economía fallida que ha resultado en millones de venezolanos huyendo del país. Sin embargo, el país ha sido aún más vapuleado el pasado enero, cuando los líderes de la oposición se negaron a reconocer como legítima la reelección del presidente Nicolás Maduro.
El jueves la subestación San Gerónimo B en el centro del país, que provee de electricidad a 4 de cada 5 venezolanos desde la gigantesca represa Guri, se apagó. No hay fecha determinada para reiniciar la planta, y a la mayor parte de los trabajadores se les dijo que se quedaran en sus casas el lunes, según dijeron dos empleados de la subestación y un director de la empresa monopólica de electricidad nacional, Corpoelec. Sus nombres no son publicados para protegerlos de las represalias del gobierno.
La subestación San Gerónimo A, de refuerzo, que trasmite una corriente mucho más débil desde una planta hidroeléctrica más pequeña, operó de manera intermitente el domingo. Con la energía que provee esa planta y la de otras plantas termoeléctricas poco confiables el gobierno pudo mandar electricidad esporádicamente a Caracas a lo largo del día.
El gobierno dice que el apagón fue causado por una falla no especificada en Guri, que provee el 80 por ciento de la electricidad del país. Maduro y sus ministros han insistido en que el apagón fue resultado del sabotaje y de ciberataques organizados por los Estados Unidos y la oposición, sin ofrecer ningún tipo de evidencia.
Expertos en energía, contratistas del sector energético de Venezuela, empleados y ex empleados de Corpoelec han rechazado las acusaciones de sabotaje, diciendo que el apagón es el resultado de años de baja inversión, corrupción, y fuga de cerebros.
La subestación San Gerónimo B conecta muchas de las más grandes ciudades de Venezuela a la planta hidroeléctrica Guri, a través de los cables de alto voltaje más largos del mundo.
Cuando se la visitó el domingo, el habitual murmullo de las corrientes de alto voltaje de la subestación había sido remplazado por un completo silencio. Una vaca deambulaba entre los transformadores. Allí había numerosos soldados de la Guardia Nacional y una unidad comando de policía, pero ningún empleado.

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