El derechista Mario Abdo se impuso en las elecciones presidenciales de Paraguay
SUCEDE A HORACIO CARTES

El derechista Mario Abdo se impuso en las elecciones presidenciales de Paraguay

El candidato del gobernante Partido Colorado triunfó en los comicios para elegir un nuevo presidente. Sacó una ventaja de casi cuatro puntos sobre Efraín Alegre, según resultados oficiales.

Paraguay eligió ayer como nuevo presidente del país al oficialista Mario Abdo Benítez, que se impuso al liberal Efraín Alegre, en una jornada en la que cuatro millones de personas estuvieron habilitadas para votar. Abdo, candidato del Partido Colorado, sacó una ventaja de casi cuatro puntos porcentuales sobre el aspirante de la Alianza Ganar.
Con el 96% escrutado, el oficialista obtenía el 46.49% de los votos, frente a un 42.72% de Alegre.
Las urnas abrieron a las 7.00 hora local (11.00 GMT) y cerraron pasadas las 16.00. Se trató de una campaña electoral que ha sido considerada como una de las más frías y apáticas desde la caída de la dictadura, en 1989.
Según los analistas, el electorado transmitió cierto desencanto ante un escenario que durante esta legislatura, presidida por Horacio Cartes, del Partido Colorado, ha estado sacudida por los escándalos de corrupción política y de tráfico de influencias en el Poder Judicial.
Tampoco parecen haber despertado pasiones, más allá de afiliados y convencidos, los dos candidatos con más posibilidades de alcanzar la Presidencia, Abdo Benítez, por el Partido Colorado, y Alegre, por la alianza opositora Ganar.
Abdo Benítez, de 46 años y curtido como legislador en el Senado, es el rostro emergente de la centenaria formación conservadora que ha marcado la política del país durante siete décadas, salvo el período comprendido entre 2008 y 2012, cuando la Presidencia estuvo en manos de Fernando Lugo, del izquierdista Frente Guasu.
La concertación de Lugo es uno de los pilares de la alianza Ganar, que encabeza Alegre, de 55 años y presidente del Partido Liberal, el mayor de la oposición y la principal columna de esa agrupación de fuerzas, a la que se suman otros partidos minoritarios.
El nuevo presidente, que asumirá en agosto, afrontará un periplo de cinco años en un país con unas perspectivas de crecimiento del 4,5% para 2018, según el FMI, pero con unas desigualdades que contrastan con esas cifras macroeconómicas. Según los últimos datos oficiales, correspondientes a 2017, Paraguay tiene 1,8 millones de pobres, un 26,40 % de los más de 6,8 millones de habitantes del país, cuyos ingresos per cápita son inferiores al coste de la canasta básica de consumo.
Tiene además un sistema publico de salud incapaz de atender las necesidades básicas de los ciudadanos y una educación pública en la que se invierte muy por debajo de la media recomendada por la Unesco. Y como deuda pendiente tiene el fortalecimiento de unas instituciones que son una de las grietas del sistema político paraguayo, con un Poder Judicial al que se acusa de estar supeditado al Gobierno.

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