Revés judicial para el fundador de WikiLeaks: deberá seguir asilado en la embajada de Ecuador o irá preso
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Revés judicial para el fundador de WikiLeaks: deberá seguir asilado en la embajada de Ecuador o irá preso

El fundador de WikiLeaks lleva cinco años recluido en la embajada de Ecuador, huyendo de una orden de arresto europea porque Suecia le reclamaba como sospechoso de delitos sexuales.

Un tribunal británico decidió mantener en vigor la orden de detención que pesa sobre el activista australiano Julian Assange, fundador de WikiLeaks, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres desde 2012.
La sentencia de la Corte de Magistrados de Westminster, que se puede apelar ante instancias superiores, respalda una orden que se dictó cuando Assange violó las condiciones de su libertad condicional en el Reino Unido al entrar en la legación diplomática.
El fundador del portal de filtraciones WikiLeaks se refugió en la embajada para evitar ser extraditado a Suecia, que le reclamaba por supuestos delitos sexuales, aunque la justicia del país nórdico cerró el caso el pasado mayo.
En una audiencia la semana pasada, el abogado del fundador de WikiLeaks, Mark Summers, dijo que la orden de detención “perdió su propósito y función” después de que la justicia sueca abandonase su investigación. Summers estimó que Assange, de 46 años, ha estado viviendo en condiciones “similares al encarcelamiento” y que su “salud psicológica se ha deteriorado” y “está en peligro”.
Sin embargo, el fiscal Aaron Watkins consideró “absurda” la demanda.
El año pasado, el fiscal general (ministro de Justicia) estadounidense, Jeff Sessions, dijo que la detención del fundador de WikiLeaks era “una prioridad”.
La demanda de Assange se produjo poco después de que Ecuador le diera la ciudadanía y estatus diplomático, con la idea de que la inmunidad le permitiera salir de la legación.
“Ecuador sabe que la única manera de resolver este asunto es que Assange abandone la embajada para enfrentar a la justicia”, dijo entonces un portavoz del ministerio de Exteriores británico. La situación de Assange se ha convertido “en una piedra en el zapato” de Ecuador, según admitió su presidente Lenín Moreno, que heredó el problema de su antecesor y ahora enemigo Rafael Correa y que ha hecho gestiones buscando una solución.
En varias ocasiones, el gobierno de Quito le ha reprochado a su huésped terciara en los asuntos de terceros países, como las elecciones estadounidenses de 2017 -en las que WikiLeaks difundió mensajes comprometedores de la campaña de la candidata Hillary Clinton- o en la reciente crisis política en Cataluña, donde se posicionó a favor de los independentistas.
Assange apenas sale al balcón de la embajada, su único reducto de aire fresco, esgrimiendo razones de seguridad, y sus apariciones públicas se limitan a las videoconferencias que a veces ofrece. La legación está en el lujoso barrio de Knightsbridge, puerta a puerta con la colombiana, muy cerca de los grandes almacenes Harrods, y Assange suele recibir visitas.

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