El proyecto del auditorio fue seleccionado en un concurso internacional restringido.
El proyecto del auditorio fue seleccionado en un concurso internacional restringido.
OBRAS EMBLEMÁTICAS

Música desde el moderno este

El Auditorio de Astaná, construido en Kazajstán, fue diseñado por el arquitecto italiano Manfredi Nicoletti. Su estructura tiene la forma de una flor de la estepa.

El núcleo central de la ciudad de Astaná ocupa un recinto rectangular, cuyo eje de organización se basa en un sistema de tres plazas. En la mayor de ellas, dominada por el Palacio Presidencial, el Auditorio de Astaná se alza ante la Cámara del Senado.
Considerado como uno de los principales auditorios del mundo, el Auditorio de Astaná, Kazajstán es una estructura construida en medio de la plaza mayor dominada por el Palacio presidencial de la ciudad de Astaná, que se eleva como los pétalos de una flor animada por la música, creando un capullo que encierra una gran plaza interior.
“La inmensidad de la ubicación evoca la impresión de inmensidad del territorio. Sobrevolando la inmensidad de las áridas estepas, sentíamos que lo que realmente faltaba eran flores. Decidimos construir la Flor de la Estepa”, cuenta el arquitecto Nicoletti.
En medio de este vacío monumental, la estructura del Auditorio se eleva como los pétalos de una flor animada por la música. Estos crean un capullo que encierra una plaza interior.
Con una superficie de 54,000 metros cuadrados, el auditorio se encuentra en una posición privilegiada, en la plaza central de Kazajstán.
El edificio alberga una de las salas de conciertos más grandes e impresionantes del mundo para música clásica, con un aforo de 3500 plazas.
Los asientos rodean el escenario como si fueran las terrazas de un viñedo.
El auditorio está totalmente revestido de madera por dentro y por fuera, inspirado en el instrumento tradicional Dombra, un tipo de laúd en forma de pera, con mástil largo y dos cuerdas, popular en naciones del Asia Central.
La madera elegida es black cherry estadounidense, que también da forma a una serie de velos acústicos móviles para regular los niveles de absorción del sonido.
Además, el conjunto cuenta con dos pequeñas salas de música, un cine y salas de conferencias, con 400 y 200 asientos cada una, restaurantes, bares y un vestíbulo de 3,000 metros cuadrados.
El tamaño del vestíbulo no es un capricho, sino una necesidad, pues debido a las bajas temperaturas en este país, es necesario que grandes multitudes se protejan dentro del auditorio.
El núcleo central de la ciudad de Astaná ocupa un recinto rectangular, cuyo eje de organización se basa en un sistema de tres plazas.
En la mayor de ellas, dominada por el Palacio presidencial, el Auditorio de Astaná se alza ante la Cámara del Senado.
La inmensidad de la ubicación evoca la impresión de inmensidad del territorio.
“Sobrevolando la inmensidad de las áridas estepas, sentíamos que lo que realmente faltaba eran flores. Decidimos construir la Flor de la Estepa”, explicó el arquitecto.
En medio de este vacío monumental, la estructura del Auditorio se eleva como los pétalos de una flor animada por la música. Estos crean un capullo que encierra una plaza interior.
Cada plaza interior de múltiples niveles se integra con el sistema de plazas públicas de Astaná, a la vez que proporciona un espacio protegido del clima local, con un rango de temperaturas de -40 a 40 grados y vientos salados.
Si bien el auditorio fue diseñado para conciertos de música sinfónica, puede acondicionarse para otro tipo de espectáculos gracias a una serie de paneles y techos movibles, característica que convierte al Auditorio de Astaná en una estructura flexible.

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