Los 5 finalistas del premio Mies van der Rohe
PROTAGONISTAS

Los 5 finalistas del premio Mies van der Rohe

Como cada dos años, los organizadores del premio que otorga la Unión Europea al mejor edificio contemporáneo, dieron a conocer a los 5 finalistas.

Bajo el nombre de Mies van der Rohe, uno de los arquitectos que más transformaron la arquitectura, el galardón es uno de los más importantes en el mundo, sobre todo en Europa, pues se premia un edificio construido en este continente.
A continuación, les presentamos a los proyectos finalistas:
El primero proyecto es francés, de los arquitectos Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal, famosos por su enfoque que privilegia la regeneración o remodelación antes que destruir y empezar de cero.
Con Cité du Grand Parc, en Burdeos, la dupla francesa transformó 3 edificios de vivienda social, habitados, con más de 530 viviendas distribuidas en bloques de 10 a 15 pisos de altura.
Con la adición de jardines extendidos y balcones el antiguo bloque de los años 60 disfruta de más luz natural, más fluidez y mejores vistas.
Según los arquitectos “la economía general del proyecto se basa en la opción de conservar el edificio existente sin realizar intervenciones importantes en la estructura, las escaleras o los pisos”.


A través de este proyecto, la vivienda se vuelve generosa, agradable y de alto rendimiento, además de mejorar la imagen de la vivienda urbana.
El segundo proyecto que aspira a llevarse el premio se ubica en Berlin-Wedding, donde antes existió un depósito de chatarra.
El proyecto desarrolla un edificio de usos mixtos en un vecindario de bloques comerciales y residenciales.
Con una edificación de 5 niveles, la tipología de la casa de la terraza se actualiza, replicando el terreno cinco veces en forma de terrazas escalonadas.
Las terrazas escalonadas en la fachada trasera del edificio producen una forma negativa en el lado de la calle, creando un espacio público cubierto de 7.50 metros de profundidad.
Cada unidad dentro del edificio escalonado varía desde 26 metros a nivel del suelo hasta 11 metros en el nivel más alto.
Construidos completamente en concreto, los espacios exteriores e interiores se perciben de manera similar, lo que permite a los usuarios abrir sus apartamentos a través de puertas de techos altos hacia las terrazas.


El Auditorio y centro de congresos Plasencia se ubica en el Camino de Santiago entre Sevilla y Salamanca, obra del estudio de arquitectura español SelgasCano.
Desde la distancia, el enigmático volumen luminoso forma una característica sorprendente fuera de la ciudad.
El edificio toca el suelo lo más ligeramente posible para preservar la isla de la tierra natural.
Asentado en una ladera muy empinada, el auditorio ocupa el terreno muy suavemente y su piel semitranslúcida crea un contraste con este paisaje rocoso lleno de arbustos de montañas salvajes. La estructura se destaca desde muy lejos ya que su fachada luminosa se convierte en una linterna encendida por la noche.
El auditorio consta de vestíbulo de entrada, sala secundaria para 300 personas que puede dividirse en tres para 100 espectadores cada uno; salas de exposiciones y área de restaurantes.
La fachada del edificio está envuelta en paneles translúcidos de ETFE.
En la ciudad flamenca de Melle, Vylder Vinck Taillieu Architekten rescató este antiguo hospital psiquiátrico al transformarlo en un híbrido de espacio común interior y exterior.
En un proceso participativo entre médicos, administración, personal y pacientes de la clínica dio forma a un edificio que no tiene una función específica, pero que resuelve las necesidades de la comunidad a la que pertenece Sint-Jozef.
El resultado final es un espacio impredecible con cajas de vidrio cerradas, diseñadas de acuerdo a las necesidades cambiantes de la comunidad a través de reparaciones y yuxtaposiciones.


Los pisos de madera serán reemplazados gradualmente, así como los invernaderos
Los tres pisos del edificio son espacialmente abiertos y siempre accesibles, lo que ofrece una sugerencia clara para su uso.
El último candidato al premio es la regeneración de la plaza más importante de Tirana, la capital de Albania.
La Plaza Skanderbeg es el resultado de un plan de regeneración urbana de estilo neorrenacentista llevado a cabo en 1939 cuando Albania fue ocupada por la Italia fascista.
Entre 2008 y 2011, el alcalde Edi Rama, encargó una restauración ambiciosa de la plaza sin renunciar a sus valores simbólicos, pero hasta 2016 se retomó la idea.
Se buscó crear un área grande exclusivamente para peatones, eliminando el tráfico y ocultando los vehículos estacionados en un estacionamiento subterráneo.
Un segundo objetivo fue resaltar el valor de todos los edificios patrimoniales que rodean la plaza y dotarlos de algún tipo de orden unitario.
Tercero, la presencia de vegetación en la plaza debía aumentarse para desencadenar un nuevo proceso que devolviera la naturaleza al centro de la ciudad.
Finalizadas en 2017, las reformas que se llevaron a cabo finalmente convirtieron a la Plaza Skanderbeg en un espacio público de más de diez hectáreas exclusivamente para uso peatonal.
En el centro de la plaza hay una clara explanada de casi 40,000 metros cuadrados. En lugar de ser plana, la explanada tiene la forma de una pirámide romana de cuatro lados con una pendiente del 2.5% y una altura de dos metros en su extremo. Una fuente en la parte superior permite que el agua caiga por los lados, lo que resalta los colores del pavimento de mosaico que está hecho de piedras de toda Albania.

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