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La noche que el plantel de la Sub-20 fue del “Decano”

La proeza de Atlético Tucumán frente a El Nacional dejará no sólo la clasificación de los norteños en la Libertadores, que el equipo juvenil les preste las camisetas y botines a los futbolistas dirigidos por Pablo Lavallén, sino que además vivieron el juego como propio hasta el festejo final.

La concentración del equipo dirigido por Claudio Úbeda se vio alterada por la contingencia de la delegación tucumana que vio retrasada su llegada al estadio Atahualpa de Quito, luego de arribar sobre la hora desde Guayaquil.

El préstamo de las camisetas y botines del seleccionado juvenil a los futbolistas dirigidos por Lavallén marcaron algo insólito para los propios futbolistas, que sin embargo junto al cuerpo técnico entendieron que era una situación de urgencia.

Sin embargo, no sólo con la indumentaria el equipo argentino quiso ayudar al club norteño en su odisea en la Copa Libertadores, sino que al momento de la cena todo se vistió celeste y blanco, como las camisetas, como el propio equipo que se apostó en el comedor del hotel Dann Carlton y así apoyar a sus colegas.

 

Una pantalla gigante engalanó el comedor, mientras una cena en un clima de expectativa acompañaba al equipo que este miércoles tendrá a Argentina enfrentando a Brasil, por el Hexagonal final del Sudamericano Sub20, clasificatorio a la Copa del Mundo de la categoría, que se disputará en Corea del Sur.

Los primeros momentos fueron entre risas entre los  jugadores “albicelestes” divisando a cada jugador de “Decano” por si le había usado su camiseta.

 

Los jóvenes futbolistas se hacían bromas, pero además comenzaron a alentar a sus compatriotas que ni tiempo de hacer una entrada en calor. Llegaron a jugar, como los propios jugadores explicaron, tras el encuentro.

Un cabezazo de Fernando Zampedri, se fue desviado muy cerca, y los jugadores saltaron de sus asientos y se agarraban la cabeza, mientras comentaban lo que había errado el ex atacante de Atlético Rafaela, que usaba la camiseta número “9”, que habitualmente es de Lautaro Martínez.

A los 18 minutos del complemento, Zampedri metió un cabezazo inmortal que se sintió en el estadio, pero en la mitad de Tucumán, al igual que en la intimidad de Argentina.

 

El delantero besaba el césped del Atahualpa y el grito de gol, más los festejos de la delegación argentina creó una atmósfera de cancha, en la cual se unieron en un abrazo, como el plantel de Lavallén.

Al final, la chilena de Fernando Borja desviada y el festejo del plantel juvenil, la noche en que se convirtieron en Atlético Tucumán y el “Decano” en la Selección Argentina.

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