EJERCICIOS, AMIGOS Y MENOS CARNE

Cómo estar de diez en la tercera edad

Consejos de los especialistas para que los adultos mayores tengan una mejor calidad de vida.

A medida que el hombre prolonga su expectativa vital crece el interés por llegar a la madurez con una buena calidad de vida. Se trata de un afán tan extendido y con tantas implicancias no sólo individuales, sino sociales, que en los últimos años se han multiplicado los estudios médicos orientados a detectar aquellos factores que pueden favorecer un mayor bienestar en la edad madura.
Las últimas investigaciones difundidas por publicaciones especializadas, permiten detectar al menos seis de esos elementos, algunos más conocidos que otros y que se pueden incorporar desde la mediana edad para llegar a alcanzar una mayor calidad de vida en la vejez.
¿Cuáles son esos seis factores? Entre ellos se enumeran las flexiones de brazos hechas regularmente al menos dos veces por semana; la reducción del consumo de carnes rojas y la supresión de los fiambres y embutidos; un mayor consumo de cereales integrales; la gimnasia en general, con regularidad y sin interrupciones; hacer cosas que acrecienten nuestra sensación subjetiva de estar sanos, y juntarse más con amigos.
El primero de estos consejos surge de una investigación hecha en Estados Unidos con mayores de 65 años durante 15 años. El grupo que hacía flexiones de brazos dos veces por semana vio reducida en un 46% la posibilidad de morir durante los años que duró el estudio, comparado con el grupo control, que no hacía flexiones.
Los resultados de este estudio vinieron a abonar una idea que había sido publicada en una investigación difundida a través de la revista especializada American Journal of Medicine, que indicaba que, para predecir la longevidad, la masa muscular es un indicador más acertado que el índice de masa corporal (IMC).
Los científicos todavía no pueden establecer con precisión de qué manera la masa muscular puede favorecer una vida más larga, pero los resultados de estos estudios son más que persuasivos en invitar a ponerse en movimiento.
Los profesionales vinculados a estos trabajos recomiendan incorporar más ejercicios de resistencia a la rutina de la gimnasia.
Otra recomendación, derivada de una revisión de estudios de la Clínica Mayo, relaciona el consumo diario de carnes rojas a un índice de mortalidad más elevado, y esta relación es más notoria cuando se trata de carnes procesadas, como fiambres o salchichas.
No es el primer estudio que relaciona el alto consumo de estas carnes con índices más elevados de enfermedades cardiovasculares y cáncer en Occidente.
La recomendación derivada de estos trabajos apunta a comer menos carnes rojas, dado que las personas que comen pocas carnes rojas ven disminuir entre un 25 y un 50% el riesgo de muerte.
Otros estudios indican que los vegetarianos que llevan más de 17 años sin comer carne vivieron en promedio 3,5 años más que otros participantes del estudio.
Hacer cosas que fortalezcan la sensación de estar sanos tiene un impacto que sorprendió a los investigadores, según un estudio de Psychological Science que postula que, cuánto más sana se siente una persona, más vive, destacando el valor de la llamada “salud subjetiva”.
Según postularon los investigadores, la idea que tiene una persona respecto a lo sana que se siente  repercute en su salud real.
¿Cómo apuntalar esa “salud subjetiva”?: los expertos hablan de asumir hábitos de vida sana, como tomar agua en lugar de gaseosas, acostarse a horas razonables o caminar.
Con relación a la gimnasia, en general, tienen otra recomendación: la de hacer rutinas planificadas y sostenidas y evitar las interrupciones (vacaciones o recreos) ya que sólo diez días de inactividad alcanzan para disminuir los beneficios obtenidos con el ejercicio.
El ejercicio regular ayuda a proteger el cerebro del envejecimiento, contribuye a crear nuevas neuronas, aumenta el flujo sanguíneo hacia áreas que controlan la memoria y ayuda a mantener el tamaño del cerebro, que se encoge naturalmente con la edad. Cuando la actividad se discontinúa por diez días o más, disminuye el flujo sanguíneo al cerebro de personas que antes hacían ejercicio de manera regular.
En este caso, se recomienda planificar bien las clases o rutinas, como se haría con una reunión laboral. Integrando los horarios a la rutina diaria es más fácil no faltar.
Las últimas investigaciones abonan además otra idea: favorecer el consumo de cereales integrales. Las personas que consumen cuatro porciones de cereales integrales por día, según los expertos, tienen 22% menos de posibilidades de morir prematuramente que quienes no consumen cereales integrales. Estos cereales tienen mucha fibra que ayuda a controlar el peso y los niveles de colesterol. Al mismo tiempo, contribuye a disminuir el riesgo de contraer enfermedades crónicas como la obesidad.
La recomendación de los expertos, publicada en un artículo en la revista especializada Circulation, es apuntar a comer 4 porciones por día de estos alimentos, aunque también se pueden obtener beneficios de 2 o 3 porciones. 

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