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Jueves 1 de febrero de 1940: una evocación de los carnavales del 900
Las fiestas carnestolendas de hace 40 años fueron las más brillantes que se recuerdan

Hasta doscientas personas integraban las famosas comparsas de la época
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Grata tarea la nuestra.  Escribir sobre los carnavales más brillantes que se recuerdan en Junín.
Ir recogiendo aquí, allá, dispersos recuerdos fragmentados y reunirlos en una crónica de tono añejo para estímulo de la nueva generación, evocaciones de gente vieja.

LOS  CARNAVALES DEL 900

Nuestra reseña, en cuyos pasajes tal vez hay que lamentar omisiones por carencia de fuentes conocidas de información se remonta a cuarenta años atrás, los tiempos que todavía permanecen frescos en la memoria de antiguos vecinos de la ciudad
Igual que en los carnavales de la misma época, las fiestas carnestolendas del Junín del 900, tenían como eje la animación, el concurso de las comparsas.  No era, ciertamente, los conjuntos de ahora, pobres en números, vestuarios y valores artísticos.
Aquellas eran comparsas con excelentes coros y orquestas con maestros propios, organizadas todo el año como una sociedad cultural o integrada hasta por doscientas personas.
Su actuación en los carnavales tenía la importancia de una auténtica justa artística, y apasionaba al público enormemente, tanto que se dividían las opiniones meses antes de las fiestas, discutiéndose las posibilidades y virtudes de los conjuntos con una fogosidad excepcional.

SOCIEDADES CORALES Y MUSICALES

En los carnavales de 1901 y 1902 participaron: “Los Amantes del Placer”, “La Republicana”, “La Estrella Argentina”, “La Juventud Unida”, y “Los Negros Enamorados”. La segunda y tercera eran, en los tiempos evocados, sociedades que ya contaban con tres o cuatro años desde su fundación.
Omitíamos 'Los Marinos', conjunto que se inspiraba en motivos de la armada del país, suscitando enorme interés en su presentación por la disciplina marcial de sus componentes y el simulacro de desembarco que efectuaban en la plaza principal.  Tenía un cañón que daba más verismo a la escena.
En estos conjuntos intervenían como músicos, comisarios, directores, acompañantes, entre otros que no se recuerdan, los siguientes: Pedro Cadillac, Miguel Hugarte, Vicente D. Casasco, Gabriel Pérez, Florentino Venini, Ernesto Novelli, Cándido Hugarte, Ramón Di Carlos, José A. Pozzo, Arturo Córdoba, José Hugarte, Consiantino Wanza, Juan Bernal, Edgardo Rocha, Alberto Moreno, Fermín Pérez, Juan Porrini, Asdrulial Gómez, Miguel Bessorret, Carmelo y Antonio Sicca, Julio Balbuena, Clemente Payrau, Luis Barri, Santiago Révora, Gervasio Trillo, Manuel Quiroga, Domingo Trenqui, Pedro Ordiales, José Sotile, Pepe Scotti, Duilio Broggini, Eulogio Cintera, Enrique Vahutier, Dionisio Tablada, Antonio Arau (h).
¿Qué estímulo anima a la muchachada del 900 para sacrificarse durante tres meses continuos en marchas, contramarchas, ensayos corales y musicales?.
Son noventa días de preparativos para intervenir en los carnavales.
Y hay que adquirir los uniformes, que valen cincuenta pesos, perder horas de trabajo y reposo.  No habrá recompensa en dinero.
Se luchará por algo más preciado aún: ¡por una medalla de oro!... ¿Emprendería la empresa la juventud de nuestros días?...
Llegan las suspiradas noches de carnaval, y entre nutridos aplausos y aclamaciones pasan las comparsas con sus payasos, sus núcleos de lindas muchachas, sus estandartes brillantes de medallas sus coros, sus orquestas.
Son orquestas magníficas, que integran sus cuadros, cuando es preciso, trayendo músculos de afuera, de Huinca Renancó, de Mercedes, de Chivilcoy.
Los mejores profesores de música cargan con la enorme responsabilidad de otorgar la medalla.
Es una competencia que dura seis días y que exige del jurado una atención increíble.  El triunfo final es celebrado todo el año, por los triunfadores y por el inmenso público adicto.  Como se hace ahora con los cuadros de fútbol...

“RELIQUIAS DE ANTAÑO”

En los mismos años aparece el mejor conjunto gaucho que se conoció en los carnavales de Junín.
Lo integran Julio Argüello, Diógenes A. Vera, Ernesto Martínez, Carlos Faghetti, Pedro Rodríguez, Sinforiano Póveda, Juan P. Oviedo, de la mejor juventud de entonces.
Su presentación no es precisamente la presentación de los 'gauchos' con adminículos de hojalatería de nuestros tiempos.  No. Montan espléndidos caballos y lucen recados cubiertos de auténtica plata artística, vistiendo botas de potro, chiripas hermosamente bordados, espuelas de plata, vinchas y chambergo quebrado.
Y hacen arte.  Saben cantar una vidala y sostener un contrapunto como un personaje de Estanislao del Campo.
Cruzan el corso bajo una lluvia de aplausos y serpentinas.

LAS COMISIONES DE CORSO

Las comisiones de corso son comisiones de honor, en cuyas personas se deja la responsabilidad del éxito carnavalesca.  Cuentan con  un apoyo absoluto del comercio y colaboran de su propio peculio instituyendo premios por valor global de seis mil pesos.          -.
En los cargos directivos y honorarios figuran entre otros Vicente Gandini, el mayor Manuel P. L6pez, Esteban V. Cichero, Guillermo Atucha, Javier P. Muñíz, Juan P. Oviedo, José Durisch, Ricardo Solari, Emilio Muñíz, Ram6n L6pez y Juan Bacigalupo.

UNA COSTUMBRE TRADICIONAL

Las familias más ricas del pueblo cursan invitaciones para las comprasas.
Las citan en sus residencias a determinadas horas.
Son cien, doscientos, trescientos los visitantes.
Se les obsequia con bebidas, con masas y se les despide con una medalla de oro.
Las comparsas se van cantando, y el presidente, cruzado el pecho con una banda multicolor, pronuncia el discurso de despedida, redactado de antemano por el viejo Casaio. 0 Don José Suárez. 0 Abraham Piñeyro, los periodistas de entonces.
La costumbre es tradici6n en los hogares de Tosco: Melián, Viller, López, Oviedo, Villafañe, Mendoza, Herrera, Jordán, Marini, Capra, Bolado, Alegre, Labrea, Carozza, De Giuli, Solari, Tassara, Puricelli, Castex, Narbondo, Gandini, @ni, Bilbao, Balestrini, Mutlíz, Atucha, Gerosa, etc

CARRUAJES Y PALCOS

Los carruajes y palcos rivalizan en una lucha de espléndido arte. Un barco construido sobre una chata con una marinería netamente femenina, que canta en coro canciones de mar.
Por las rústicas ventanas de un rancho, también levantado sobre un carruaje, as6manse hermosas criollas de trenzas con lazos bicolor y una sonrisa plena de juventud.
Del interior surgen los sones de estilo y vidalitas.  El carruaje artístico ocupado por las señoritas Fernández San, gana el primer premio: quinientos pesos.
Los palcos son  racimos de hermosísimas niñas trocadas en románticas mercaderes de flores, excusa de inevitables romances.
A las 11 de la noche, deben entrar los barrenderos al corso para evitar la interrupción de las serpentinas.
Montañas de serpentinas impiden el paso a una hora de iniciado el desfile carnavalesco.
Un delicado y hermoso sultán solitario, concentra el interés de las niñas, Marcha, brazos cruzados, por medio de la calle, y un enorme diamante brilla en su frente, entre la tela finísima de su turbante.
Un grupo de muchachas lo cerca.  Lo asedia.  Y lo descubre: es... una niña de la mejor sociedad, hoy abuela...
LOS  BAILES

A la 1 de la madrugada termina el corso. Y empiezan los bailes.
Son bailes animados por las comparsas.  Se baila en el Centro Asturiano, en la Sociedad Española (hoy sede social del Moreno), en los locales improvisados.  El teatro Italiano y el Crystal Palace no existen.
A las tres de la mañana aparecen en los salones dos cocoliches célebres: Luis Venini y Francisco Dente.  Montan en burritos enormemente mansos.  Es una algarabía estruendosa.  La comisión de corso acuña dos medallas de oro en lugar de una.

HASTA EL OTRO CARNAVAL

Momo se va, dejando una estela de carcajadas que se pierden a lo lejos.  La vida del pueblo, torna a su cauce común.
Los palcos vuelven a su rincón oscuro de los galpones municipales.  Las chatas a las tareas campesinas.
Se guardan en los roperos los atavíos de reyes, sultanes, princesas y caballeros de capa y espada.
El pueblo ha sido feliz, viviendo una alegría cristalina de aldeano o de niño.
Torna la vida de siempre.
Pero las muchachas empiezan de nuevo a guardar las cáscaras de huevos, precursores de los modernos, multicolores, irrespetuosos globos de nuestros días...

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