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JUNIN: Diario Democracia El Diario de JUNIN ARGENTINA
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Diario Democracia Historico

31 de agosto de 1938 
A los 77 años el Sr. Demarchi recuerda con claridad el Junín de hace medio siglo

·La intendencia constaba de dos pequeñas oficinas, una de las cuales servía, a la vez, de Consejo Escolar y dormitorio del comisario.
·Fue agrimensor de la comuna durante 48 años.

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En su finca de la calle Belgrano nos recibe cordialmente don Arnoldo Demarchi, a poco de regresar del homenaje en su honor con motivo de retirarse de la comuna después de 48 años de servicio activo.
Creemos tener a través de su relato una visión del Junín antiguo, del Junín de hace medio siglo, cuando la hoy ciudad populosa sólo era un conjunto de viviendas perdidas en la inmensidad de la llanura.
El viejecito se define modestamente.  Pero al final cede ante el avance de los recuerdos, de los años vívidos en contacto íntimo con todas las manifestaciones del progreso del gran centro urbano, que él conoció aldea.

AÑO 1889

Y comienza a mostraros el pasado de Junín, teniendo la narración por fondo propicio su despacho de agrimensor.
En medio de un desaliño simpático se acumulan planos, mapas, jalones, miras, etc.  Arriba, en la pared, la figura garibaldina del Dr. Eugenio Demarchi, padre de nuestro entrevistado.
Cursó Abogacía en su país -Suiza- pero nunca ejerció la profesión 'porque ser abogado -decía- es ser un  pillo conciente'.

¿Cómo llegó a Junín?,
Accidentalmente se puede decir. Era diciembre de 1889.  Hacía unos meses que habla desembarcado en esta tierra cuando fui a Pergamino a visitar a un hermano en vísperas de un viaje a Norteamérica donde pensaba radicarme, ya con trabajo seguro.
Una firma comercial Leoni y Barbazzo- se enteró que yo era agrimensor y me, pidió que viniera a radicarme a Junín a deslindar unas chacras de su propiedad, pues no abundaban en aquel entonces en el interior, hombres de mi profesión, ni ingenieros.

Llegué aquí el 20 de diciembre de ese año, aceptando la propuesta simplemente para no estar sin hacer nada el tiempo que disponía aún antes de partir para Estados Unidos.
No pensé que ese pequeño accidente iba a significar mi estación definitiva...

¡Qué!. ¿No piensa visitar su patria ahora que está libre?
- ¡Quién sabe! ¡Quién sabe!

EPOCAS DE
REVOLUCIONES

Cuando llegó al local donde funcionaba la Intendencia, don Isidro de la Sota, en ese entonces, el jefe de la comuna, le pidió que se quedara.
Y dos días después, al visitar de nuevo el despacho, tuvo conocimiento de que se le había nombrado agrimensor del partido.

Era el tiempo de las revoluciones -nos dice-. Tanto para el noventa como para el noventa y tres se cambiaron los intendentes.
Don Isidro de la Sota fue reemplazado por un militar que había estado a cargo de una guarnición militar llegada a Junín con motivo de los alzamientos de esos años.

 

- ¿Presenció aquí alguna acción guerrera?
- Ninguna.  Sólo fui testigo de los reclutamientos forzosos que les hacían.
Los pobladores eran arriados en manadas rumbo a la comisaría, y de allí embarcados de madrugada en trenes de hacienda, para engrosar las filas del gobierno.  En El Carpincho nomás la gente se tiraba del tren y éste llegaba a destino sin un hombre a bordo.

COMO ERA JUNIN

Junín era un pueblo minúsculo, unido a la civilización por el riel que llegó aquí en el año 1869.
La Iglesia estaba en el mismo lugar de ahora.
Era una pequeña casa de material.  Cumplía funciones espirituales un monje franciscano  llamado Hermenegildo de la Pagora. 
La Intendencia se hallaba ubicada al lado.  Eran dos piezas.
Una de ellas servía de Consejo Escolar y dormitorio del comisario. Ese edificio y otros pocos de material constituían el centro de Junín en 1889.  El pueblo nuevo era un conjunto de ranchos con una plaza que hasta hacía poco había sido cementerio: la actual Plaza Alem.
Frente a ella existía la panadería Narbondo, en la esquina de Rivadavia.
En España, entre Tedín y Escribano, había un caserón grande al que se le daba el nombre de 'La colonia de los alemanes', debido a que todos sus habitantes eran residentes germanos.
Esas dos construcciones partiendo de¡ Central, eran las únicas que indicaban la formación naciente del Pueblo Nuevo.
El caserón de los alemanes era propiedad de Don Lorenzo Rozzo.

LA PLAZA 25 DE MAYO

Don Arnoldo Demarchi, a los 77 años de edad, es un caso extraordinario de retentiva de capacidad mental.
 Recuerda perfectamente nombres y fechas de hace medio siglo, hablándonos de cosas de esos tiempos con una seguridad extraordinaria.
- Cuando llegué a Junín -nos dice- la plaza 25 de Mayo estaba dividida en lotes triangulares, separados por alambre tejido.
Cada vecino de prestigio era encargado de cuidar el arreglo del lote que se ponía bajo su  responsabilidad.

 El mejor presentado y conservado, correspondía a don Vicente Gandini.
Recuerdo que en el centro de la plaza existía una Pirámide, a la cual le agregué la de la Libertad.
Al pie de la mujer simbólica un hornero hacia su nido todos los años.
Era un pájaro familiar para el pueblo.
Cuando el viejecito López, entonces intendente, mandó a matarlo de un tiro, era de ver el disgusto con que se vio la muerte del hornero.
Hasta se habló del hornero en el diario del pueblo.

PERIODISMO EN 1890

- ¿Existían periódicos en este tiempo?
- Sí, cuando yo llegué a Junín, existía 'El Mentor', que lo escribía y dirigía un tal Zenón Ramallo y 'El Liberal', un pequeño periódico del que era director el padre de los conocidos médicos de apellido Piñeyro.

SU PROFESION

- ¿Cómo se cumplía su trabajo en ese tiempo?. ¿Tenía ingeniero la comuna?
- No, trabajaba yo solo.  Quise rectificar varias calles que tenían edificios construidos fuera de línea, pero tropecé con la excesiva familiaridad del ambiente.
Cuando me dirigí al intendente Muñiz en ese sentido me contestaba 'No amigo, no, déjelas fuera de línea, como están.
Si no, vamos a andar peleados con todo el pueblo.  Total, una casa más o menos torcida, no es nada.
Tal el concepto de aquel entonces sobre los problemas edilicios de Junín.
Debido a eso -nos expresa don Arnoldo Demarchi- hay algunas calles que han conservado su trazado primitivo, por ejemplo la calle General Paz, a partir del Colegio de las Monjas hasta el Pacífico, registra una desviación de siete varas. Igual que la calle Bartolomé Mitre.
Otro de los problemas lo presentó el Central Argentino, al que decían del Oeste.
Dicha empresa cerró calles sin permiso para tender sus rieles y luego, cuando se dictó la ordenanza sobre tapiales, cercó sus terrenos sin consultar conmigo ni con las autoridades comunales, desde luego.

EL PROGRESO DE JUNIN

- ¿Cuándo empezó a notarse el  progreso de Junín?
-  Más o menos por el 1904, cuando se permitió a la empresa del Pacífico clausurar las calles y agrandar sus talleres donde hasta  ese tiempo trabajaban unos setecientos hombres.
Contribuyó también al progreso inicial de Junín, la venta de grandes extensiones de tierras en el Pueblo Nuevo, propiedad de Clark y Compañía.
El Pacífico empezoa traer más obreros y donde sólo había una vivienda que otra, comenzaron a levantarse casitas proletarias que inauguraron una época de progreso y de trabajo para la ciudad del mañana.

LA ACTIVIDAD SOCIAL

- ¿Qué formas tenía en Junín, a su llegada a ésta, la actividad social?
- Se concentrabas reuniones danzantes aisladas en el edificio del Club Social, que estaba ubicado en la casa de los hermanos Brignardello, donde se levanta el rascacielo Conde.

Después vino el cine, un verdadero acontecimiento,  reservado en sus primeros tiempos, a la sociedad.
Cada funci6n daba margen a que se congregara en la sala, cualquier confitería céntrica, lo más selecto de Junín.  La función se reducía a unas vistas sobre el lienzo blanco.
Aparecía un insecto o una bruja volando sobre un palo de escoba... Eso era todo.
En cuanto a los festejos de índole popular, éstos solían ser verdaderas fiestas del pueblo.
Las romerías españolas, por ejemplo, lograban atraer a gente de veinte leguas a la redonda, verificándose hasta los primeros años del 1900 en un paraje conocido por "La Quinta de los ingleses” ubicada en las manzanas más céntricas del Pueblo Nuevo, por donde funciona hoy la Escuela Nº 2.

EL PRIMER AUTOMOVIL

A esta altura del reportaje se nos ocurre probar nuevamente esa máquina maravillosa que es el cerebro del anciano.
- ¿Recuerda cuándo llegó a Junín el primer automóvil?
-¡Cómo no!.Fue en 1904, lo trajo Héctor Tassara a quien llamaban “Tassara chico”.  Era un auto modelo italiano marca 'Italo'.
Fue la sensación del año, mereciendo su propietario la admiración del pueblo por su extraordinaria audacia de recorrer las calles a la fantástica velocidad de 30 kilómetros, todo lo que daban los automóviles de ese entonces.

MEDIOS DE LOCOMOCION

- A propósito, ¿cómo se viajaba por allá en el 1900?
- Para ir a Viamonte, 25 de Mayo, Lincoln y otros pueblos de esa región, existían servicios de diligencia, que tenían parada por la cancha de Aramburu. Se viajaba mal, horas y horas a campo traviesa, por huellas profundas que cortaban enormes pastizales.

Eran llanuras inmensas que no había mas que alambrar para ser dueño y dejar así a los descendientes, apellidos lustrosos y respetados.

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Desarrollo: Maximiliano Alvarez - JUNIN- Expertos