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16 de junio de 1937
Carteros de a caballo
'Se jubiló ayer el más antiguo cartero de Junín'. Así titulábamos una nota en la última página de nuestra edición del 16 de junio de 1937.
Aquí la reproducimos:
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Ayer, con su sencillo uniforme y su cartera de correspondencia al hombro, pasó frente a nuestra casa el más antiguo cartero de Junín, don Moisés Prieto, cumplía su última jornada. Esta mañana no sonó el despertador, recordándole su deber cotidiano. Después de veintisiete años de servicio, ayer recibió la recompensa dé su cuarto de siglo de trabajo: la jubilación.
INGRESO AL CORREO EN 1 9 1 0
Nativo de Valencia, España, don Moisés Prieto llegó a nuestro país en 1907. Trabajó hasta el año 1909, en el F.C.C.A.. El primero de enero de 1910 ingresó al correo, cuyo local a la sazón funcionaba frente a la plaza principal.
JUNIN VIEJO
- “Junín, hoy ciudad populosa y progresista, era en aquel entonces una población de edificación escasa. Tres carteros bastaban para distribuir la correspondencia. Hoy el número se ha triplicado con la expansión alcanzada por la ciudad'.
MISION ANONIMA
Misión anónima, obscura, sin relieves en sus apariencias, pero importante en su utilidad urgente, don Moisés Prieto se enamoró de su oficio de portador de alegrías, esperanzas y tristezas.
Día a día la calle le vi6 andar con su carga al hombro y el paso siempre ágil.
La hostilidad del tiempo en los días, en que el invierno pone un ritmo apresurado en el andar del transeúnte, que busca el calor del hogar, no disminuyó sus energías ni puso un signo de contrariedad en su semblante, trabajado por el sol, la lluvia y el viento de todos los días. Y en verano, cuando el sol calcina y el bochorno achica la voluntad e impone pausas en la acción, no se amenguó su paso, eternamente joven.
UNA ENTREVISTA
Ayer entrevistamos a don Moisés Prieto. Hablamos de sus años de servicio.
Y en la charla del viejo cartero, desfilaron los recuerdos de Junín antiguo.
"Hasta 1918, fecha en que se empedró el centro, nos dice, nuestra profesión exigía constante sacrificio. En las estaciones lluviosas, por ejemplo, teníamos que distribuir la correspondencia a caballo”.
-“A veces llegaba la noche, las lluviosas noches de invierno, frías y solitarias, y nosotros aún andábamos por las calles mal iluminadas corriendo el riesgo de ir a parar a uno de los tantos zanjones que ofrecían las calles de entonces. Ahora, aunque se trabaja más se pasa mejor que en aquellas épocas de sacrificios continuados”.
'Don Moisés Prieto abandonó ayer definitivamente su uniforme de cartero.
Cuando nos despedíamos del amigo de todos los días le preguntamos
- ¿Se quedará en Junín?
- “Sí, nos respondió”.
Y con su fina gracia de buen español, subrayó:
“Me dedicaré a pasear...”
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