La Municipalidad de Chacabuco realizó análisis bromatológicos de las aguas del río Salado, en el límite de los partidos de Junín y Chacabuco. Los resultados arrojaron una elevada contaminación por materia fecal.
En diálogo con DEMOCRACIA, Darío Lazca, técnico de laboratorio de bromatología de la vecina ciudad, manifestó que la semana pasada realizaron una serie de análisis a muestras de agua tomadas en el cauce del río Salado, intersección con ruta 7, entre Junín y Chacabuco, y detectaron una alta concentración de bacterias, especialmente escherichia coli y pseudomona.
“Comparado con parámetros de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, la concentración de estas bacterias es muy alta, lo normal es que haya 10 unidades formadoras de colonia y había 1.000”, señaló.
Según lo expresado por el técnico, desde el municipio ordenaron hacer una serie de análisis, los primeros fueron realizados por el laboratorio de bromatología de la comuna y los segundos por un laboratorio privado, con respaldo provincial, el paso que sigue es mandar las muestras al laboratorio provincial.
Existe una preocupación desde esta comuna, ya que el lugar contaminado se encuentra a sólo 3 a 4 mil metros de la laguna de Rocha, donde la gente va a pescar y hacer actividades recreativas.
Rodolfo Luis Bertinatto, médico veterinario, subsecretario de Medio Ambiente y Seguridad Alimentaria del partido de Chacabuco, manifestó a DEMOCRACIA, que en la víspera hablaron los intendentes, Darío Golía (Chacabuco) y Mario Meoni (Junín) sobre este preocupante tema, y concertaron un nuevo encuentro para la semana próxima.
“La planta depuradora cloacal de Junín no funciona o funciona mal, por lo tanto se arrojarían los deshechos al río. En Chacabuco los valores de contaminación son muy extremos, y también se detectó mortandad de peces y recomendaron no pescar, aunque los cursos de agua y la pesca es jurisdicción de la provincia de Buenos Aires”, explicó.
Otro dato preocupante que arrojaron los análisis, era una gran presencia de materia orgánica en las aguas, lo cual implicaba que había poco oxígeno. Uno de los elementos que se tomaron en los estudios, para medir la cantidad de materia orgánica, era la demanda biológica de oxígeno (DBO).
Acerca de esto, Bertinatto dijo que el DBO no podía superar las 5 partes por millón (ppm), pero las muestras de agua analizada tienen 110 ppm. Conclusión: al haber poco oxígeno y también poca agua, porque no llueve, la fauna del río Salado, al menos en esta región, se encuentra seriamente amenazada. De hecho, semanas atrás hubo pescadores que advirtieron con sorpresa una gran mortandad de peces en ese curso de agua.