Beneficios tributarios obscenos
Así como hay diarios que atacan obscenamente, también hay diarios que obtienen beneficios escandalosos. DEMOCRACIA paga todos sus impuestos. Por más gravosos que sean, DEMOCRACIA cumple puntualmente con las obligaciones tributarias impuestas con el objeto del mantenimiento del Estado.
Contrariamente, La Verdad evita a toda costa el pago de sus impuestos. Y, hasta el momento, tiene suceso. Es que La Verdad, aún siendo un diario comercial, no paga IVA, Impuestos a las Ganancias ni siquiera Impuesto al Cheque. En resumen, no contribuye a las arcas del Estado con aporte alguno.
No hace falta ahondar en palabras para percibir que no resulta procedente que un diario comercial obtenga beneficios fiscales mientras todo el resto paga sus impuestos. La Verdad cobra por sus ejemplares y por sus avisos y, como toda actividad comercial, debería abonar impuestos, en tanto la igualdad es la base del tributo. Pero no es así, gracias a improcedentes beneficios tributarios.
Uso obsceno de la libertad
DEMOCRACIA respetó y continuará respetando la libertad de prensa. Ese respeto a rajatabla ha provocado numerosas clausuras y persecuciones, pero no será dejado de lado. Por el contrario, La Verdad parece recordar que existe la libertad de prensa tan sólo para atacar a los demás. Pero es ese mismo diario el que viola sistemáticamente la libertad de prensa al ampararse en un beneficio tributario para acrecentar la venta de ejemplares y publicidad.
El pleno ejercicio de la libertad de prensa no sólo se basa en una irrestricta libertad para poder ejercer el periodismo, sino que requiere además de condiciones igualitarias para todos, en todos los sentidos. La libertad de prensa no tolera ningún tipo de discriminación en beneficio de un medio con relación a otro.
Es que la discriminación otorga una ventaja injustificada a un medio en detrimento de otros, lo que afecta la igualdad en la circulación de ideas y promueve el discurso único. A la larga, la competencia desigual impide la existencia de más voces. Que todos los medios paguen sus impuestos con excepción de uno otorga un beneficio de tal magnitud que irremediablemente lleva a una involución informativa de la sociedad en su conjunto al reducirse sus canales de comunicación.
Justamente, el abuso de beneficios fiscales para favorecer a un determinado grupo lleva a la creación artificial de un monopolio que siempre es perjudicial para la sociedad. Y, cuando hablamos de monopolio informativo, los peligros son aún mayores.
Pero saliendo de los temas de medios, pongamos un ejemplo de otro sector para ilustrar la injusticia del beneficio con el que cuenta La Verdad. Imaginemos que la Iglesia Católica inaugure un hotel en Junín. Al fin de cuentas, si los sindicatos tienen hoteles, la Iglesia también podría querer tener uno. De ese modo, la Iglesia ofrecerá servicios hoteleros, pero no pagará impuesto alguno. Obviamente eso le permitirá ofrecer tarifas más competitivas y reinvertir todas las ganancias.
No hace falta ser economista para percibir que los demás hoteles comenzarán a tener dificultades para subsistir: difícilmente puedan competir con alguien que no paga impuesto alguno. Lo peor es que la ventaja del hotel de la Iglesia no habrá sido obtenida por su mejor servicio, sino por un privilegio impositivo improcedente, ya que las exenciones no están pensadas para que la Iglesia realice actividades comerciales.
Ahora bien: si ya es suficientemente grave que un hotel tenga un beneficio fiscal en detrimento de otros, imagine lo grave que sería si ese hotel comienza a imponer requisitos a los huéspedes. Supongamos que no permita el ingreso de personas que no profesen la religión católica. Todos aquellos que no entren en esa categoría enfrentarán severas dificultades para encontrar alojamiento: los pocos hoteles sobrevivientes deberán cobrar tarifas altas para continuar subsistiendo.
Si usted percibe la injusticia y los peligros de los beneficios fiscales para el desarrollo de actividades comerciales de la Iglesia aún en caso de hoteles, seguramente tendrá noción de cuán grave es la afectación de la libertad cuando estamos hablando de medios de comunicación. Y comprenderá que el reclamo no es un capricho de DEMOCRACIA sino que la sociedad en su conjunto no puede tolerar que La Verdad continúe amparándose en obscenos beneficios fiscales para obtener ventajas con relación a otros medios de comunicación.
Sobre la circulación
Afortunadamente, cada vez más lectores eligen leer DEMOCRACIA. Las ventas aumentan, más allá de los ataques de La Verdad, que incluyen el abuso de slogans injustificables con relación a la circulación. Es que cuando La Verdad dice que es el diario de mayor circulación no se ampara en ningún dato objetivo.
Como es sabido, la circulación de los periódicos puede estar auditada por organismos independientes, algo que claramente da cierta objetividad. Así como existen los ratings televisivos, también existen las auditorías de circulación de periódicos (como el IVC). Sin embargo, a diferencia de los ratings televisivos, la auditoría de circulación es voluntaria y la mayoría de los diarios del interior –incluyendo los matutinos locales- no están sometidos a ella.
De ese modo, cuando La Verdad habla de mayor circulación no tiene forma alguna de justificarla. Existiendo una forma objetiva de cuantificar la circulación, resulta desleal basarse en dichos o “sensaciones”. Y, más aún, cuando eso conlleva atacar impúdicamente a la competencia.
Las revistas del diario
DEMOCRACIA es, y ha sido, un diario pluralista en lo informativo. Siempre se trató de dar espacio a todos, más allá de la diferencia que podría existir con la línea editorial del diario. Aún en tiempos en que Moisés Lebensohn, fundador de este diario, hacía política en forma activa, las páginas del diario estuvieron abiertas a todos, sin diferencias ideológicas.
Ese impulso pluralista y abierto hizo que varias revistas de interés general acompañen la edición de DEMOCRACIA a lo largo de su historia. De ese modo, durante muchos años, la revista Magazín apareció junto con la edición dominical de DEMOCRACIA y, hoy en día, la Revista Nueva acompaña a DEMOCRACIA los días viernes y la revista Veintitrés los días sábados.
Eso se debe a la voluntad de DEMOCRACIA de ofrecer a sus lectores artículos de interés general que usualmente no podrían encontrar espacio en las ediciones diarias del periódico. DEMOCRACIA no precisó -ni precisa- ningún artilugio ni arreglo oscuro, ni con la Municipalidad ni con nadie, para ofrecer tales revistas a sus lectores. Simplemente forma parte del compromiso de DEMOCRACIA con la pluralidad informativa y con el deseo de brindar la mejor información a sus lectores.