
Luego de que se difundieran nueve muertes causadas por la meningitis en lo que va del año, la preocupación entre los padres llegó un punto alarmante: ¿Puede haber una epidemia? ¿Qué debo hacer para proteger a mi hijo?
La respuesta es tranqui-lizadora. La seguidilla de casos es totalmente normal para esta época del año y se trata sólo de un brote estacional.
Así se lo explicó a DEMOCRACIA, Rodolfo Vergara, médico de la Región Sanitaria III y presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría delegación Junín.
“No hay porque preocuparse, estos casos son totalmente normales y hasta pueden estar por debajo de la media”, explicó.
“El problema no es tal y el único consejo que se puede dar es que si notan los síntomas vayan al médico, pero sin miedo”, pidió.
Respuestas
De todas maneras, aquí van algunas claves para entender a la enfermedad.
¿Qué es la meningitis?
Es una inflamación de las meninges, las membranas que protegen al cerebro y al sistema nervioso central. Esta es provocada generalmente por un proceso infeccioso. En algunos casos puede causar la muerte o dejar secuelas severas.
¿Cuáles son sus causas?
Sus causas más frecuentes son las infecciones virales y bacterianas. Si bien suele decirse que la meningitis viral es menos riesgosa que la bacteriana, ambas constituyen una enfermedad grave.
¿A quiénes afecta mayormente?
En un 70 % de los casos aparece durante los primeros cinco años de vida, y los menores de un año son los más vulnerables. Pero también se observa a menudo en jóvenes de entre 17 y 25 años que viven en ambientes cerrados, en adultos mayores de 60 años y en personas inmunodeprimidas a causa de otras enfermedades, entre ellas el VIH.
¿De qué maneras se contrae?
Las formas en que se contrae varían según sus agentes causales. Cuando se trata de bacterias, éstas ingresan al organismo por vía respiratoria a través de las gotas de saliva propagadas por estornudos, tos, risas y hasta al hablar. La persona que las trasmite puede no estar necesariamente enferma de meningitis. Cuando se trata de virus, el contagio se da por contacto con material fecal, ya sea a través de agua y alimentos contaminados, o bien al llevarse las manos sucias a la boca.
¿Cuáles son sus síntomas?
Cuando afecta a bebés, es común que lloren en un tono muy agudo, tengan dificultades para despertarse, se muestren aletargados, reaccionen con irritabilidad al estar en brazos, arqueen la espalda y retraigan el cuello, tengan la mirada perdida, registren fiebre alta, mantengan las manos y los pies fríos, se nieguen a comer, vomiten con frecuencia y presenten la piel pálida o con manchas.
En los niños mayores y los adultos suelen presentarse dolor de cabeza, fiebre, escalofríos, vómitos, rigidez en el cuello, irritabilidad, somnolencia e intolerancia a la luz. También pueden aparecer, aunque con menos frecuencia, sensación de confusión y convulsiones.
¿Qué puede hacerse pare reducir el riesgo de contagio?
Además de la vacunación correspondiente, las autoridades sanitarias sugieren extremar en esta época del año las medidas de higiene, evitar el hacinamiento y fomentar la ventilación de ambientes con gran concentración de personas.
Es fundamental controlar que los chicos no compartan vasos, pajitas, chupetines, galletitas, comida e incluso juguetes y otros elementos que al llevárselos a la boca aumentan las posibilidades de contagio.